El discurso tecnológico

Texto seminario Lafuente

 

A lo largo de estos meses hemos escarbado en una aparente tierra yerma en el campo de las ciencias sociales. Ha supuesto un reto a la vez que un estímulo, puesto que nos ha tocado armar un cuerpo discursivo en un aparente vacío teórico. Nuestro objeto de estudio es el siguiente: el discurso elaborado por los agentes implicados en el desarrollo y “promoción” de los vehículos autónomos. Con vehículos autónomos nos referimos a los automóviles que desplazan al humano del control directo de la conducción, es decir, vehículos que se desplazan automáticamente sin necesidad de intervención humana.
Para trabajar este terreno hemos recurrido a otro muy cercano y donde otr@s autor@s ya han explorado con una interesante lucidez.
Nuestra propuesta es intentar articular una serie de conceptos con el fin de comprender y reflexionar acerca de una nueva tecnología que más pronto que tarde formará parte de nuestra vida cotidiana. No vamos a presentar un trabajo original, simplemente trataremos de mezclar humildemente algunas reflexiones previas con el fin de llamar a la reflexión social.
No ha sido fácil discriminar y seleccionar los vértices que han constituido este poliedro reflexivo. La “tecnología” será el concepto pilar que sostendrá el desarrollo discursivo que hemos elaborado. A raíz del mismo desplegaremos ideas que guardan una estrecha relación con el mismo.

La tecnología.
Queremos comenzar destacando que el escrito que tienen delante se presenta como un ejercicio crítico. Un esfuerzo por repensar acerca del uso y desarrollo discursivo que envuelve al término tecnología. Nuestra reflexión no niega la utilidad de la misma, sino más bien la inutilidad de darla por “sabido” . Por lo tanto, consideramos fundamental la labor de cuestionamiento de los elementos que envuelven el ámbito de lo tecnológico.
La tecnología en occidente nos rodea en todos los aspectos de la vida y su ritmo de aceleración es vertiginoso. Afecta a nuestro imaginario y proceso cultural de forma directa. Como dice el profesor Andoni, se podría incluso considerar una forma “especial de cultura que afecta a los demás productos culturales y que a su vez es modificada por ellos, y así ha ocurrido hasta la época moderna”. (Alonso y Ardoz, 2004 p.10)
La relación entre tecnología y sociedad se hace más evidente al observar las problemáticas que el desarrollo de la primera genera en la segunda. El ejemplo clásico es la aparición y desarrollo del ludismo durante la revolución industrial. El ludismo no se trata de un movimiento que rechace a ultranza la tecnología, sino a la forma de pensarla y aplicarla (De la Fuente, 2004). La tecnología no es neutral, esta diseña en un contexto y con implicaciones de orden político. Los luditas no buscaban la destrucción de las máquinas como fin, sino como protesta contra un sistema que los reemplazaba y sometía.
No podemos negar las virtudes que la tecnología ha provocado en nuestras vidas. A lo largo de la historia ha hecho posible la realización de diferentes procesos: construcción de grandes edificios, implicación en la cura de enfermedades, reducir el tiempo en los desplazamientos, transformar las comunicaciones, etc. Sin embargo, parece que la innovación y la transformación desenfrenada nos producen una peligrosa ceguera. A continuación, vamos a plantear algunas problemáticas derivadas de lo que Winner llama en “La ballena y el reactor” “sonambulismo tecnológico”. (Winner, 1987). En otras palabras, queremos provocar al ausente esfuerzo crítico que vincula el ámbito de una tecnología seductora y aparentemente imprescindible.

Problemáticas:
A continuación hemos optado por abordar algunas de las problemáticas que surgen del desarrollo tecnológico. Para tratar de transmitir correctamente la reflexión, hemos dividido nuestro análisis en cinco apartados
-La primera problemática que queremos abordar es la siguiente: La tecnología no puede considerarse nunca como neutral y objetiva. Está imbricada con numerosos factores políticos, económicos, ideológicos, etc. Lo que pasamos a poner en duda es la afirmación de que los artefactos tecnológicos –máquinas, estructuras y sistemas- sean únicamente evaluados en términos de productividad y eficacia. Debemos tener en cuenta las formas en las que se desarrolla en un sistema social y las relaciones de poder generadas en el mismo. La decantación por un sistema tecnológico concreto tiene un efecto directo en las condiciones en las que las relaciones humanas se sitúan en relación a la estructura y les afecta directamente en su desarrollo vital. (Winner, 1983)
En el caso la automovilidad podríamos observar como ciertas empresas como Volvo o Google está directamente interesadas en la implementación de la conducción autónoma (Abril, 2014), justificando la tecnología en los altos índices de siniestralidad. El lobby automovilístico es tan potente que han conseguid –entre otras cosas- el desarrollo de leyes para vehículos autónomos en algunos estados de EE.UU. Además, es curioso como el escaso esfuerzo retórico necesario de estos agentes para convencer a las instituciones de la utilidad tecnológica, pero esto lo explicaremos más adelante.

-La segunda problemática es una tendencia hacia el tecnodeterminismo . Esto es la articulación de un discurso dominante que la sitúa en una posición incuestionable, llegando incluso a “coquetear” con el misticismo y la magia. Parece ser que el discurso tecnológico y científico ha desbordado todo el pensamiento occidental situándose en un paradigma de dominio absoluto. En el apartado anterior explicábamos su conexión directa con la política, sin embargo, en este fragmento trataremos de explicar cómo se articula un discurso tecnocientifico apenas cuestionado.
A lo largo de los dos últimos siglos la palabra tecnología ha estado muy ligada al término progreso, dotando al concepto de una idea de mejora y avance irremediablemente positivo. Sin embargo, la tecnología no forma parte de una reproducción natural, sino que está mediatizada cultural y socialmente. Los aparatos electrónicos tienen un fin y están muy ligados a los modelos socioeconómicos y la manera de pensar de las comunidades. Así, nuestro modelo está directamente relacionado con las revoluciones industriales que nos preceden, el capitalismo y el consumo masivo, con un “combustible principal: la competitividad” (Alonso y Ardoz, 2004 p.48)
La ciencia –y en consecuencia la tecnología- forman parte de los que Foucault llamó regímenes de verdad (Foucault, 199 p.187). En la línea de los paradigmas de Kuhn (Alonso y Ardoz, 2004 p.20), la ciencia y la tecnología gozan de una posición discursiva de privilegio. Esta posición les permite quedar fuera del cuestionamiento cotidiano –o incluso dentro del propio ámbito- resultando en un conocimiento difícil de contradecir. Sin embargo, esto no escapa a la ideología, pues la ciencia es una entre las muchas formas de pensamiento que han desarrollado los individuos. En la línea de Feyerabend podríamos sostener que la ciencia representa una forma ideológica de pensamiento y que puede alcanzar posiciones no muy lejanas al dogma religioso. Si la ciencia se base en seguimiento de leyes estáticas es irrealista y pernicioso (Feyerabend, 2003.)
Otro de los problemas que nos produce el tecnodeterminismo es el desequilibrio derivado de los expertos, o en otras palabras la exclusión de una parte de los agentes implicados. El grado de cualificación necesaria para hacer uso de los artefactos derivados de la tecnociencia es cada vez más elevado y exclusivo por lo que se reduce en términos democráticos el número de agentes con capacidad directa de intervención en numerosas acciones. En palabras de Eugenio Moya “Este régimen epistemocrático excluye cualquier discusión pública y consciente de los ciudadanos hasta de asuntos que le afectan directamente: seguridad, salud, calidad de vida.” (Moya, 1998 p.224)
Es innegable la gran aportación transformadora de la ciencia en nuestra sociedad, sin embargo, hoy está situada en el pedestal de la verdad, de la “no duda”. La vinculación entre tecnociencia y Estado es total siendo este el eje principal que sostiene la política occidental. Esto provoca que esta episteme forme parte de una ideología que creen no tener. Los ciudadanos pueden encontrarse desposeídos ante tal desequilibrio en las posibilidades de participación en la toma de decisiones. Además, si tenemos en cuenta lo que mencionábamos en el punto anterior intervienen importantes fuerzas económicas escudadas bajo un discurso tecnodeterminista que las avala. En nuestra opinión esto aumenta las problemáticas puesto que concentra el poder en un grupo de agentes muy reducidos los cuales son movidos por el grado de eficiencia y productividad económica que les proporciona.
En el otro lado podemos destacar un “contrapoder ciudadano” que trata de poner en duda este gigante tecnoestructural que les deja fuera de cualquier intervención relevante. Serían lo que los profesores Lafuente y Corsín llaman comunidades de afectados. Estos grupos tratan de ser empoderados en este sistema totalmente vertical. (Lafuente y Corsín, 2010)
En el caso del mundo automóvil existe un ejemplo ya bien conocido: el caso del coche eléctrico en EE.UU. En el año 1990 se aprobaba en California la ley: “Vehículo de emisión cero” que obligaba a todos los fabricantes dar una alternativa “sin emisión” a los consumidores. Esto generó la comercialización por parte de General Motors del vehículo eléctrico EV1 –entre otros-, con una eficiencia bastante importante. Sin embargo esta historia serie tan innovadora como efímera y ningún coche llegaba a venderse. El lobby automovilístico –respaldado siempre por el sector político- consiguió revocar la ley y GM destruyó toda su flota de vehículos. Lo que ocurrió fue algo realmente extraño: los coches de GM que circulaban por las autopistas lo hacían bajo un régimen de alquiler y por lo tanto fueron retirándose rápidamente de las calles. Esto generó una comunidad de afectados –siguiendo la terminología de Lafuente y Corsín- que vio como eran desposeídos de un coche silencioso, limpio y ligero. Esta comunidad luchó sin resultado aparente, sin embargo, si consiguieron situar en la luz pública esta problemática. (Paine, 2006)
Este ejemplo que bien podría hilarse con el apartado anterior, -o incluso con los siguientes- ha sido extraído para evidenciar como la torpeza con la que puede actuar la tecnología y la ciencia en algunas ocasiones. Sitúa a la ciencia de manera evidente en la situación dogmática que antes mencionábamos, donde la economía y la política son los motores del cambio. Lo que es técnicamente rentable y posible para los fabricantes pasa a ser considerado en términos de deseabilidad social y progreso.
Con esto tratamos de cuestionar los conceptos que generalmente envuelven el ámbito tecnocientífico: progreso, avance, alternativa única y necesaria, “el camino del futuro, y un largo etcétera.

-La tercera problemática es fruto del problema anterior y es una preocupante tendencia hacia el solucionismo. O en otras palabras: la tendencia a considerar a la tecnología como la respuesta a cada problema social.
En primer lugar, queremos distanciarnos de las visiones salvadoras y apocalípticas que maquillan el ámbito tecnológico. (Morley, 2008 p.175) Lo que queremos cuestionar es la tendencia a situar la tecnología como la solución “sabida” a las diferentes problemáticas –planteadas o no- que surgen en la sociedad. Parece ser que el discurso dominante ha conseguido posicionar a la tecnología en el plano de la necesidad. En nuestra opinión esta es una tendencia peligrosa, puesto que no se trata de una dimensión natural, sino cultural. La necesidad es construida socialmente, no se trata de algo intrínseco a la especie humana. Siguiendo a Bustamante: “Como consecuencia, debemos desechar la creencia según la cual el progreso técnico obedece a una lógica interna y a un modelo de desarrollo universal necesario”. (Bustamante, 1993) Resulta difícil respaldar un discurso de la necesidad si tenemos en cuenta los argumentos que hemos destacando anteriormente, donde diferentes conflictos de intereses trataban de imponer una determinada ruta tecnocientífica.
Pero si atendemos al término con el que hemos nombrado este apartado hemos de destacar las aportaciones de Morozov. La tendencia nos lleva a elaborar “respuestas para preguntas que no han sido plenamente formuladas” (Morozov, 2023. P.19) Con esto el autor no pretende desplazar de la inmediatez cuestiones urgentes como las medioambientales o enfermedades, sino destacar que la urgencia que requieren algunos problemas no debe derivar en una legitimidad absoluta a la tecnología. Esta tendencia a centralizar y acotar la mirada solutiva puede desembocar en una irracionalidad de una supuesta racionalidad.
Otra posible consecuencia derivada del solucionismo es la de considerar problemáticas solo aquellas soluciones que la tecnología puede resolver. Efectivamente, esto nos plantea la asociación entre tecnología y dogmatismo que mencionamos en el apartado anterior. Para el propio autor esto podría ser considerado incluso una “patología intelectual que identifica a los problemas en base a un solo criterio: el de si los problemas pueden o no resolverse mediante una buena y limpia solución tecnológica a nuestra disposición”. (Morozov en Marcus, 2012)
Nos resulta interesante en este instante destacar las siguientes palabras: de Espinar y González: “Los jóvenes han interiorizado el discurso dominante según el cual el futuro depende, en gran medida, del progreso tecnológico y del control de las nuevas tecnologías. Saben que su porvenir social y profesional les exigirá ser competentes en el uso de estas herramientas”. (Espinar y González: 2011). Es tal el grado de propagación de las “necesidades” y “bonanzas” de las soluciones tecnológicas que probablemente su desarrollo y dominación del discurso “solucionista” sigan aumentando a un ritmo acelerado.
En cuanto a los coches autónomos hemos percibido como este mensaje solucionista inunda el discurso que elaboran fabricantes como Volvo o el gurú mundial de esta tecnología Raúl Rojas. De esta forma se presenta como la solución necesaria y prácticamente evidente para resolver las problemáticas derivadas de la automovilidad.

-La cuarta problemática es causa y consecuencia de las anteriores. El desarrollo exagerado del control y monitorización de todos los aspectos posibles de la vida.
En esta ocasión nos parece oportuno destacar las problemáticas derivadas de la búsqueda de un control absoluto de todos los aspectos de la vida. En esta búsqueda inagotable de eficiencia, predicción y productividad se desarrolla una vigilancia y un control absoluto de las actividades que envuelven todos los aspectos vitales del ser humano.
Para explicar esto de una manera clara nos resulta interesante recurrir al trabajo de Ritzer sobre “La Mcdonalización de la sociedad” . El autor, poniendo como ejemplo la famosa cadena de comida rápida, desarrolla algunas ideas sobre la tendencia la búsqueda de la eficacia, el cálculo, la predicción, la uniformidad y el control del proceso productivo. Al aplicar el mecanicismo desarrollado por el fordismo y tailorismo logramos una sensación de rendimiento mayor evitando sorpresas “no deseadas”. De esta manera la tecnología deviene en una herramienta de la predicción y el control de la conducta, tratando de corregir “los errores” que los humanos comentemos. (Ritzer,
Así, Beck define que la característica de la sociedad moderna es al control social y tecnológico. (Beck, 1998) El discurso tecnocientífico sitúa a los artefactos tecnológicos como las soluciones necesarias para corregir “los errores” de los humanos. Esta situación de control de todas las dimensiones posibles desplaza y la capacidad de transformación por parte de los individuos. Estos se ven atrapados en un marco de control y orden perpetuo.
Como señala Moraleja: “La razón tecnológica se estructura bajo una férrea creencia en la causalidad. No hay lugar para el libre albedrío en el mundo del determinismo tecnológico”. (Moraleja, 2004) Y es que en un mundo de control y monitorización de nuestras vidas la capacidad de desobedecer las normas y transformarlas se ve extremadamente cohibida.
En relación a la conducción autónoma se nos ocurre un ejemplo señalado por Morozov. El autor considera muy peligroso la tendencia a la responsabilidad total de la tecnología de todos nuestros aspectos vitales. Por ello, destaca lo siguiente:
“Dejadme ofrecer un argumento por el que pienso que esto es un camino peligroso. La desobediencia civil tiene que romper leyes para serlo. (…) Posiblemente no hubiera ocurrido el caso de Rosa Parks bajo este régimen de entornos inteligentes. Hay autobuses que saben cuánta gente hay en cada parada. Pronto habrá autobuses sin conductores. En teoría, podrías construir un sistema eficiente que no dejaría subir al autobús a Rosa Parks. No deja que la fricción ocurra porque se adelanta hacia ella”. Sin la fricción, defiende Mozorov, no es posible avanzar ni generar debates que posteriormente ayuden a revisar las leyes” (Morozov en Marcus 2012)
Los argumentos de Morozov nos parecen realmente interesantes. En el mundo de la predicción y donde se da por hecho que el control y la eficiencia desarrollada por el ámbito tecnológico es necesario y correcto puede provocar un régimen de vigilancia tan desarrollado que la capacidad alternativa de conductas y acciones será bloqueada de forma continua bajo el criterio de verdad absoluta de la tecnociencia.

– Por último nos gustaría añadir una quinta y última problemática como resultado de la tendencia de la anterior. Se trata del concepto cyborg, a raíz de los trabajos desarrollados por Haraway y Mentor.
La aceptación del control y la eficacia que la tecnología promete, sitúa al humano en una posición de vulnerabilidad absoluta. Si bien es cierto que como señala Haraway, algunas derivas tecnológicas permiten cuestionar el dogma central del falogocentrismo, rompiendo algunas disimetrías en la construcción del género, también desplaza al humano de la conducta de algunas acciones. Pero como señala Gray: “La autora llama tomar responsabilidad por la tecnología (no meramente amarla u odiarla)”. (Hables, 2011. p 85). Es tal el desarrollo tecnológico que la pregunta –como señala Gray- no es si somos o no ciborgs, si no qué tipo de ciborgs somos. (Hables, 2011, p.88)
Aplicando el término ciborg a nuestros coches echamos mano de algunas reflexiones de Mentor. Para el autor el coche es un “sistema humano-máquina exoesquelético”, con enorme peligro y que no puede ser únicamente entendido como una simple herramienta”. (Mentor, 2011 p.62). Este concepto híbrido resulta interesante para comprender como los artefactos penetran en los individuos de forma potente. Sin embargo, el desarrollo de vehículos autónomos nos hace preguntarnos si esto ha terminado o se ha transformado. Con un coche autónomo el control de la conducción es cedido a la máquina, reduciendo la capacidad de actuación del “torpe” humano.

Conclusiones

Con este texto hemos tratado de provocar al lector con el fin de repensar la tecnología. Hemos tratado de vincular el desarrollo tecnológico a nuestro objeto de estudio en el proyecto del máster: el desarrollo de vehículos autónomos. No hemos incorporado todo el marco teórico del mismo para tratar de ser concretos y legibles.
Creemos que ahora podemos entender mejor la necesidad de reflexionar y cuestionar el desarrollo tecnológico. Sus vinculaciones con el poder y la política son muy estrechas y afectan de forma directa a nuestras vidas. No debemos caer en tendencias dogmáticas y establecer categorías cerradas sobre lo necesario para resolver nuestras problemáticas, así como caer en el propio solucionismo tecnológico que nos rodea.
Finalmente, el control y la monitorización de todos los aspectos de nuestra vida puede llevarnos a un régimen de vigilancia absoluta donde la capacidad de transformar las normas se vea bloqueada por la aplicación abusiva en términos tecnológicos. Puede que incluso el término ciborg comience a quedarse corto para definir un futuro a medio plazo.

Bibliografía

• Abril, G. (2014) “Sin manos”. El país semanal nº 1964
• Alonso, A.y Arzoz, I. (2003) “Carta al homo tecnologicus. Un manual de CTS activista para el siglo XXI” Edaf
• Beck, U. (1998) “Las Sociedades del riesgo, hacia una nueva modernidad”, Paidos
• Bustamante, J. (1993) “Sociedad Informatizada, ¿Sociedad Deshumanizada?” Gaia
• De la Fuente, P. “Los luditas y la tecnología: lecciones del pasado para las sociedades del presente” (Comunicación presentada en las “IX Jornadas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad: La perspectiva Filosófica” celebradas en Ferrol los días 11 y 12 de Marzo de 2004
• Espinar, Eva; González, Mª J., (2011) “Jóvenes conectados. Las experiencias de los jóvenes con las nuevas tecnologías, REIS nº9 pp. 109-122
• Feyerabend, P. (2003) “Tratado contra el método” Tecnos
• Foucault, M. (1992): Verdad y Poder, Entrevista con M. Fontana en Rev. L’Arc, nº 70 especial, págs. 16-26, en Foucault, M.: Microfísica del Poder, Madrid, La Piqueta
• Hables, C. (2011) “Homo Ciborg: Cincuenta años después” Revista Teknokultura Vol. 8 Nº: 2: 83-104
• Lafuente, A. y Corsín A. (2010) “Comunidades de afectados procomún y don expandido” Fractal.
• Marcus H., (2012) “Evgeny Morozov: Estamos delegando nuestras decisiones a Silicon Valley” Yorokobu Enlace: http://www.yorokobu.es/en-el-futuro-no-habra-rosas-parks/
• Mentor, S. (2011) “La llegada del Ciborg Mundano” Revista Teknokultura Vol. 8 Nº 1: 47-65
• Moraleja, A. (2004) “Tecnologías del poder y poder de las tecnologías” Conferencia presentada el 17 de noviembre de 2004 en la Universidad Autónoma de Madrid con motivo del Congreso Internacional “Cultura digital y ciudadanía”.
• Morley D. (2008) “Medios, modernidad y tecnología. La geografía de lo nuevo”, Gedisa
• Morozov E. (2013) “To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism” PublicAffairs
• Moya, E. (1998) “La disputa del positivismo en la filosofía contemporánea” Universidad de Murcia.
• Ritzer, G. (2006) “La mcdonalizacion de la sociedad” (en papel george ritzer , popular, 2006 Haraway
• Winner, L. (1987) “La ballena y el reactor: una búsqueda de los límites en la era de la tecnología” Gedisa.
• Winner L Publicación original: “Do Artifacts Have Politics?” (1983), en: D. MacKenzie et al. (eds.), The Social Shaping of Technology, Philadelphia: Open University Press, 1985. “Versión castellana de Mario Francisco Villa.”

Documental:
Paine, C 2006 “Who Killed the Electric Car” Sony Pictures Classics

Seminario Netartivismo

Para este seminario, hemos hecho un vídeo en el que pretendemos visibilizar una realidad que he encontrado en algunas mujeres mayores de nuestra actualidad.Mujeres doblemente invisibilizadas: por se mayores y por ser mujeres.
Su contenido está inspirado en testimonios que he recogido a lo largo de la investigación para mi trabajo final de máster,  cuyo objetivo es generar propuestas para a participación de mujeres mayores en actividades colaborativas en las que se comparte conocimiento.

Algunas de las mujeres que se han ofrecido a participar en mi investigación, han contestado a una serie de preguntas que formaban parte de una encuesta que elaboré con el objetivo de conocerlas mejor. En esa encuesta, una de las preguntas era :

qué te gustaría aprender de otras personas …todas contestaban en función de sus intereses.

La siguiente pregunta de la encuesta dictaba: ¿qué crees tú que puedes aportar a personas de otras generaciones?…

 

 

SEMINARIO ESFERA PÚBLICA DIGITAL_

Primero de todo, me gustaría replantear el esquema gráfico que representó en el seminario las relaciones que existían, antes de la presencia de los medios digitales, entre las esferas públicas: privada, periférica, central y social . Durante del seminario se habló de un sistema de “constelaciones” que relacionaba las esferas periféricas con las centrales y estando todas ellas contenidas dentro de un mismo “espacio”. Bien, siguiendo la definición de ambas, la esfera periférica y la central, se dijo que esta última era la única que tenía contacto con la esfera social, siendo entonces que la periférica solo la tiene a través de la central. Siendo así, creo que es más conveniente un esquema tal que así:

Esquema en el seminario                         Esquema propuesto

 esferas dibus1

A continuación, me gustaría hacer un análisis sobre el contenido teórico sobre las esferas públicas que se dio en el seminario aplicado al caso concreto de Campo de la Cebada1 en Madrid.

Tras ello, propondré un nuevo esquema gráfico donde intentaré representar las innovaciones en las relaciones de esferas que podemos encontrar en este caso, caracterizado por ser una esfera periférica híbrida entre la física y la digital, y donde ambas se relacionan directamente con la esfera social.

Para aquellos que no conozcan el Campo de la Cebada, pongo a continuación un texto escrito por Juan Antonio Ros:

Tal y como el rock and roll significó en su día la producción de un lenguaje propio, consumido y consumible por los artífices del mismo y sus semejantes y hoy la iniciativa de El Campo de Cebada se expresa en ese mismo idioma, canalizando un espíritu inconformista refrendado a diario por sus vecinos. Sin escapar de una necesaria interacción con los habituales agentes involucrados en un proyecto de carácter urbano como este -ayuntamiento, vecinos, etcétera- la iniciativa teje una nueva red de relaciones entre los mismos, creando un marco de actividad horizontal donde se hace hueco a todo lo que parece no tener sitio, al más puro estilo The Cavern o The Rainbow. Así mismo, La Cebada huye de mecanismos excluyentes: a día de hoy suple con acierto buena parte de las funciones del viejo polideportivo, pero podría complementarlas en el futuro, perpetuarse en este espacio, habitar otro e incluso reproducirse por toda la ciudad sin repercutir negativamente sobre la ciudadanía u originar gasto público, algo que resulta casi utópico actualmente. Tal y como aquellas bandas de principios de los noventa autofinanciaban sus pequeñas giras por Europa al margen de sponsors para evitar que estos influyesen sobre su música, El campo de cebada obtiene recursos propios por diversas vías, consiguiendo una independencia absoluta en este sentido. Para muestra un botón: recientemente, los ya conocidos como “cebadores” pusieron en marcha una estrategia de cofinanciación que ha culminado con la recaudación de algo más de 6.000 euros destinados a la construcción de una cúpula geodésica que permita desarrollar actividades a resguardo con la llegada del próximo invierno.

Pese a la tremenda lógica de lo acontecido, El Campo de Cebada no deja de ser un lugar urbano complejo, gestionado y disfrutado por muy distintos agentes precisando un continuo consenso, únicamente posibilitado por la destreza de los cebadores. Al igual que los temas de Led Zeppelin, El Campo de Cebada ha echado raíces sin dejar de ser algo atópico y esto es gracias a un fenomenal manejo de la tremenda complejidad social y económica. Al margen de su juventud o posibles carencias, esta iniciativa representa un experimento alternativo a modelos actuales de ocio e interacción social, extendidos por todo el mundo y que proponen comportamientos pautados y acotados del usuario, limitando así su interacción con el lugar y otras gentes a la mínima expresión. Por todo ello, y tal y como piden los vecinos, conviene preservar -y potenciar- una idea como esta, bien sea integrada en un futuro equipamiento del barrio, en la última de las propuestas para la parcela del Mercado llevada a cabo por el estudio Rubio & Álvarez-Sala o incluso replicada por doquier en Madrid, España o todo el continente porque El Campo de Cebada es al espacio urbano, lo que el rock and roll a la música: un espectacular y ruidoso cambio de paradigma.”2

Una de las claves del aprendizaje en el proceso del Campo de la Cebada es:

Nuevos parlamentos ciudadanos: Generación de nuevos espacios de interacción, opinión y reunión, uniendo esferas físicas y digitales. Parlamentos donde se puede hacer política, tanto jugando al baloncesto al aire libre como moviendo un banco de sitio.”3

Según Víctor Sampedro “la esfera pública es un espacio –de discurso,institucional o geográfico– donde la gente ejerce de ciudadano accediendo –de forma metafórica– al diálogo sobre las cuestiones que afectan a la comunidad, a la política en su sentido más amplio [Dahlgreen, 1995, 9 citado por Sampedro, 2000, 30]. La sociedad civil crea la esfera pública con debates libres en instituciones (medios de comunicación y sistemas de representación popular) que transmiten al gobernante la voz de los gobernados” (Sampedro, 2000, 30).

Analizando primero los espacios que configuran la esfera pública que se genera en el caso de Campo de la Cebada, podemos afirmar que podemos hablar de:

-espacio de discurso, pues a ella accede ciudadanía que dialoga sobre cuestiones que afectan a la comunidad, a la gestión administrativa, de los recursos, etc…una espacio de discurso que además, se crea por medio del intercambio de puntos de vista y del diálogo a través de las redes digitales, lo que lo convierte en un híbrido de esfera pública física y digital.

En lo que se refiere a la esfera física, ocurre que no sólo existe el espacio discursivo verbal, sino que el mero hecho de participar en él, en cualquiera de sus modalidades, dando un paseo, sentándose a observar, jugando al baloncesto, o participando activamente en su co-gestión, representa todo ello un discurso implícito no verbal, traducido en “hacer política”. La mera presencia o la participación en El Campo de Cebada, se traduce en un estar de acuerdo y reivindicar la tipología de espacio público que representa.

Contrarios al discurso racional que defendía Habermas, estamos de acuerdo con que las emociones son las que construyen discursos más humanos, y las emociones son las que nos llevan a un discurso fundamentado en el bien común. No existe el consenso, pero esto supone tener espacio para las minorías. La participación en el discurso y en la construcción del proceso de Campo de la Cebada está suficientemente granulado para que funcione como un espacio muy hospitalario4en ambos casos, donde cada persona se puede sentir parte de él, independientemente de si su participación es intermitente o continuada.

– espacio geográfico es el referido al espacio físico donde se sitúa esta plaza, el espacio donde se discuten las cuestiones que afectan a la comunidad, a la ciudadanía, bajo el interés colectivo. Se accede a él y se construye así con la participación de la ciudadana, además, como he remarcado en el párrafo anterior, en un sentido muy amplio: quien “se sube al escenario” (se convierte en actor) para participar de una manera más activa en la construcción del espacio o de sus recursos es participante, quien se pasea por allí sólo como observador también lo es. Funciona además, como espacio público que funciona como soporte comunitario amable para la diversidad.

Al contrario de los salones de los que hablaba Hebermas en su esfera pública ideal, el Campo de la Cebada se encuentra en un espacio neutral, un espacio público abierto y y por tanto de y para toda la ciudadanía, no cabe en él la no incluisividad, exceptuando aquellos perfiles que estén en desacuerdo con la mezcla racial, de clases o cualquier de la misma índole.

Existe en este caso un interés compartido, que no consenso, de construir un espacio público por la ciudadanía, de manera co-gestionada con al administración pública, con el único objetivo de generar un espacio abierto, flexible y hospitalario pensado para el disfrute, participación y bienestar de los demás.

Se dijo en el seminario, que cuando discutimos partimos de la localización propia y de los particular y nos integramos en lo colectivo cuando lo particular nos afecta; en el caso de la Cebada partimos de que la localización propia es un espacio propio de la ciudadanía y por lo tanto compartido,por tanto se hace improbable que pensemos en él de manera individualista.El hecho de que sea un espacio común hace que existe un elevado número de participantes interesados en su construcción y desarrollo por ser el espacio público algo que afecta a todas las personas, al menos, de su entorno.

El campo de la Cebada se clasifica como esfera pública periférica: las relaciones son horizontales, se dan incentivos a la participación, la crítica domina, existe el cambio, la flexibilidad… pero tiene la peculiaridad de que se relaciona, como lo hacen las esferas públicas centrales, con la esfera social. La co-gestión que existe entre vecinos concretos yla asociación del barrio donde se encuentra junto con técnicos del Ayuntamiento de Madrid, hace que sea un caso donde existe una relación permeable entre la esfera pública periférica y la esfera social. Podemos afirmar entonces, con esta elevada permeabilidad entre ambas esferas queexiste una mayor democracia. No sólo por influir de manera muy directa en las actividades políticas dedicadas a su gestión y administración del espacio, sino por el hecho de participar de ellas de manera conjunta entre los tres tipos de agentes: personas individuales, asociaciones y el poder político al mando.

Las nuevas tecnologías e Internet, es una de las claves para que esto sea posible. Siguiendo las transiciones de las que habla Colleman, podemos afirmar que el Campo de la Cebada se nutre de sus beneficios.

La principal aportación del mundo digital en el caso del Campo de la Cebada, no es la posibilidad de hacer activismo a través de las redes, porque en este caso el activismo se hace con las manos y físicamente en el lugar, sino que el beneficio nace de la rotura en las distancias de comunicación y la posterior aparición de la copresencia.

Este hecho genera una aceleración en la comunicación no sólo de la que se benefician los agentes que participan en la co-gestión de este espacio, sino también, la información que se transmite de manera unidireccional a los espectadores a través de la red, hace que éstos puedan convertirse en actores en un rango temporal casi instantáneo, si en el momento en el que accedes a la información te encuentras físicamente cerca de este solar, lo que aumenta considerablemente la participación en lo que allí ocurre: talleres, actividades culturales, escuela de aprendizaje abierto, intervenciones artísticas, etc… La posibilidad de visibilizar su existencia y poder transmitir el proceso que ha sufrido hasta el tiempo actual, ayuda a que se conozca de ello en cualquier parte del planeta con acceso a Internet, y ello a derivado en por ejemplo, premios con reputación, lo que se convierte en otro medio de difusión.

Su espacio existe online y offline: se mezcla la plaza con los procesos tecnológicos., mejorando así este ejemplo de micropolítica donde se reivindica y ejemplifica el uso adecuado del procomún, demuestra los beneficios de la producción colaborativa y de la inteligencia colectiva, convirtiéndose en un espacio adaptado a las necesidades de los usuarios, de sus inquietudes, y fomentando la creatividad y el conocimiento como un derecho fundamental de las ciudadanía.

Campo de la Cebada surge, además, de un problema, y la visibilización de éste a través de las redes ha sido clave para empezar un proceso de participación colectiva en su construcción y desarrollo.

A continuación y para finalizar, propongo un posible esquema gráfico, que invita a su evidente mejora, que pueda representar este caso particular, en el que Campo de Cebada se clasifica como esfera pública periférica digital y física (o analógica), que se relaciona de manera muy permeable con la esfera social y la esfera central. (Sería pues la parte coloreada en morado.)

esferas dibus3

 

4Hospitalidad es un concepto usado por Antonio Lafuente y Andoni Alonso en Silencio y política . Aproximaciones desde el arte, la filosofía, el psicoanálisis y el procomún, 2014 ara describir la capacidad para la empatía y para dar acogida a las ideas de los demás o para transformarse en una plataforma ciudadana en la que la gestión se concibe como un servicio público.

Bibliografía:

-Opinión pública y democracia deliberativa: medios, sondeos y urnas.Víctor Sampedro Blanco

Ediciones AKAL, 2000

-DAHLGREN, P. (2012). “Mejorar la participación: la democracia y el cambiante entorno de la web”, en Innerarity, D. y Champagne, S. (eds.): Internet y el futuro de la democracia. Barcelona, Paidós, pp.

45-67

-SAMPEDRO, V. (2014) El Cuarto Poder en Red. Icaria (Capítulo 4)

– Sánchez Duarte, J. M. (2013) “Ciberdemócratas de palo. Acción política en red” en (VVAA) La uni en la calle.La Marea Ediciones

IMAGEN DE LA VEJEZ EN LOS MEDIOS PUBLICITARIOS

Seminario Periodismo y medios digitales

La imagen que se da de la vejez en los medios de comunicación y desde las instituciones y a través de la publicidad, bajo intereses ocultos, genera un estereotipo de la vejez con connotaciones muy negativas, que tienen su consecuencia no sólo en la asociación de nuestra futura vejez como algo negativo, sino en algo más grave que es la exclusión de este colectivo, no homogéneo, de personas que superan cierta edad.

El conjunto de ideas que se están transmitiendo en los medios terminan por constituirse en un estigma para las personas mayores que frecuentemente les imposibilita participar satisfactoriamente en la sociedad.

A través de la publicidad, donde se recogen por acción y omisión múltiples rasgos que se corresponden con los mitos más extendidos de la vejez, se revela la imagen tan errónea que tenemos hoy en día de los mayores. Empezando, por su homogeneización, siendo que, este colectivo de personas es muy diverso.

Romper con los mitos y estereotipos de la vejez en particular implica aceptar que hay muchas maneras de envejecer, que no sólo es posible avanzar hacia una idea determinada de persona mayor, sino que dependerá de la persona en concreto, de su carácter, de sus experiencias, de la educación

recibida, del contexto en que se encuentre, de sus preferencias, hábitos y costumbres, etc. Es decir, implica concebir a las personas mayores no como un grupo social homogéneo y estable, sino más bien formado por personas diferentes entre sí, con problemas diferentes, preocupaciones diferentes y necesidades diferentes.

Cabe señalar que en el fondo de la cuestión de los mitos y estereotipos sobre la vejez, se encuentra un profundo desconocimiento de esta etapa vital por gran parte de la población, en gran parte, porque están invisibilizados en los medios.

Invisibilización en la publicidad

El mensaje que hay implícito en su invisibilización es el de transmitir la necesidad de apartar a los mayores del espacio visible de la sociedad, de relegarles a otras tareas, puesto que su tiempo “ya ha pasado”. De esta manera, no hacemos otra cosa sino reforzar la mayor parte de los mitos negativos de la vejez como el de la improductividad, la decadencia intelectual, la desvinculación, etc.

Los anuncios publicitarios de las administraciones públicas han abierto un espacio de visibilidad de los más ancianos. La imagen de personas muy mayores, sin actividad definida y presentados con personas de compañía o apoyo, se asocia así la ancianidad a retiro o ausencia de actividad social. Teniendo en cuenta que el concepto productivo/joven es el que domina en el imaginario de una sociedad basada en el trabajo y el consumo, todo aquello que encierre el peligro de alejar a los individuos de la potencia física e intelectual, es considerado como enfermedad o se asocia a algo negativo o incluso a “carga social” para el resto de la ciudadanía.

En uno de mis paseos por los centros de mayores en el centro de Madrid, me he encontrado en el mismo pasillo los siguientes carteles producidos por el Ayuntamiento de Madrid en los que se pone en valor la experiencia de las personas mayores a la par que se les considera “una carga”…

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Dejando a parte los mensajes que se dan de la vejez en las instituciones públicas y observado los que existen entre la publicidad de productos comerciales, encontramos con que las personas mayores no están nada presentes entre ellos, y la palabra vejez tampoco.

En una investigación en la Universidad de Valladolid sobre el discurso publicitario en las personas mayores1 afirma que no son nombradas en la publicidad. Se extrae el dato de que el 56,6% de los anuncios sobre personas mayores eluden incluir alguna palabra que los identifique como tales. En los casos en que se lexicaliza, se recurre al adjetivo mayores (8,9%) o a la descripción de la edad: tercera edad, edad de oro, hombre de edad, etc.

No aparece la palabra vejez ni las palabras que derivar de su raíz, ni siquiera en la publicidad encontrada en la prensa dirigida a ese grupo de edad. Por el contrario, es fácil comprobar cómo la palabra vejez y otras palabras asociadas a su aspecto físico como arrugas, canas, flacidez, son léxico común entre la cosmética femenina.

La vejez ha pasado a ser un término no utilizado en el modelo publicitario del consumismo por el miedo a la vejez. En esta paradoja, la representación de imágenes de personas mayores en la publicidad no va ligada al uso del término que los identifica. Por el contrario, la palabra vejez aparece junto a imágenes que denotan juventud, así llegamos a la segunda tendencia sobre la creación de la imagen de la vejez en los medios publicitarios.

Pongo a continuación un vídeo que he hecho con recopilación de anuncios de cosméticos donde se transmite el mismo mensaje de belleza ideal asociada a la juventud.

La búsqueda de la estética joven.

La tradición de consumos asociados a género está muy arraigada en la publicidad de los mayores. Así, la higiene, salud y belleza se asocia a la mujer. Múltiples productos de belleza se recomiendan para combatir la imagen “deteriorada” de la vejez, un hecho biológico de nuestro organismo que debe ser disimulado e incluso eliminado. En esta tipología de anuncios, el mito del envejecimiento cronológico además de estar presente está desnaturalizado. Se crea modas antinaturales motivadas por una sobre valoración de la juventud y una visión desgraciada de la vejez. Esta búsqueda del la belleza ideal en la juventud aparece en la publicidad comercial, participando de la perspectiva postmoderna del envejecimiento y la creación de estilos de vida que no están basado en la productividad sino en el consumo. Esto participa en la construcción cultural propia de las persona de edad a través del consumo, frente al lugar asignado institucionalmente.

El anciano y el ámbito rural:

La figura de la persona mayor que vive en un entorno rural es usada por muchos publicistas como reclamo comercial. En su búsqueda de valores como la sabiduría, lo tradicional, la serenidad, etc.se proyecta una figura de la vejez con costumbres y tradiciones propias de épocas anteriores, alejados de las prisas del mundo urbano, supervivientes de una época anterior y sin embargo contemporáneos y contrapuestos a los avances de la actualidad, es decir, se difunde una imagen en la que se relaciona la vejez con lo rural y lo obsoleto. De esta forma se ahonda en estereotipos como el del conservadurismo, el de la serenidad, el desasimiento, el descompromiso o la desvinculación.

La necesidad de cuidados especiales achacados a la edad.

Muchos anuncios publicitarios utilizan la imagen de las personas de mayor edad para vender productos relacionados con enfermedades o problemas físicos, contribuyendo de esta manera a reforzar mitos como el del envejecimiento cronológico o el de la senilidad, al asociar enfermedad con persona mayor. De hecho, los intereses comerciales conducen a un tipo de publicidad enfocada hacia la difusión de la vejez como una pérdida de autonomía, reduciéndose el número de publicidad asociada al miedo a la vejez en los últimos años y sustituyendo esta por el miedo a la pérdida de capacidades.

En consecuencia, el primer paso para desterrar estas falsas concepciones es identificarlas, analizarlas y conocerlas. En una sociedad donde el poder político tiende a actuar en base a lasdemandas sociales, la imagen social que se tenga de la tercera edad tiene una importancia capital. En este sentido los medios de comunicación tienen un papel muy influyente en la formación de opinión –no sin razón se les ha denominado el cuarto poder–, y cada día comprobamos como en las democracias actuales tienen un gran protagonismo.

El creciente envejecimiento de la población española, intuyo que supondrá nuevas tendencias en la construcción social de la vejez que se hace a través de los medios publicitarios. Quizás, se atrevan a relevar el discurso del miedo a la pérdida de autonomía más abundante hoy en día entre la publicidad, por un discurso más constructivo, que prepare progresivamente en las distintas etapas de la vida, a esperar y aceptar la vejez. Una expectativa de la vejez rica en posibilidades de desarrollo y crecimiento personal no sólo sería un avance cultural, sino seguramente también comercial. Sólo construir una mejor idea de la vejez, plural, diversa y positiva, se educaría para una experiencia apreciada de la misma.

1http://www.revistacomunicar.com/

Bibliografía:

http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/fuentes-mitos-01.pdf

http://beatrizurrutia.blogspot.com.es/2011/07/imagenes-positivas-de-la-vejez-en-el.html

http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/docente/pd-000213.pdf

Microperiodismos. Aventuras digitales en tiempos de crisis. Editorial UOCarrondo, Ainara (2009)

Los géneros en la redacción ciberperiodística: contexto, teoría y práctica actual.Universidad del País Vasco

NOTAS SOBRE ESFERA PÚBLICA

La esfera pública es un espacio donde nos integramos de forma colectiva para tener influencia en el poder. Es el espacio donde ejercer la ciudadanía tomando la democracia en primera persona.

Es el espacio discursivo, institucional o geográfico donde la gente ejerce de ciudadano/a accediendo (de forma metafórica) al diálogo sobre las cuestiones que afectan a la comunidad en su sentido más amplio (Dahlegreen 1995)

La esfera pública está en el camino entre nuestras propias vidas, la esfera privada, y quien gobierna lo público, la esfera social. Cuanto más permeable y abierta sea la relación entre esfera pública y esfera social mayor será la calidad democrática. Debe haber una continuidad entre la influencia de la gente y las decisiones políticas de quienes gestionan el poder.

Para Habermas la esfera pública tiene que ser un proceso de interacción (intercambio. Las comunidades se crean por medio del intercambio) regido por un proceso discursivo racional que busque el consenso, debe ser accesible para todos, debe ser una discusión pública y debe ser el lugar donde se discutan intereses colectivos y no privados. La definición de Habermas es muy cuestionable e idealizada: por ejemplo es muy discutible que la búsqueda del consenso sea un fin en si mismo y que sea lo único deseable.

La digitalización ha redefinido el concepto de esfera pública: no es un solo lugar sino una constelación de espacios que permiten la circulación de información, ideas, debates y la formación de voluntad política. Cada uno de estos espacios son esferas públicas periféricas de una esfera pública central. Las esferas públicas periféricas aspiran a tener permeabilidad con el centro. Las características de esa esfera pública central serían: instituciones asentadas, debates formalizados, consenso, unidad, estabilidad, verticalidad. A su vez, las características de las esferas públicas periféricas son: incentivos a la participación, crítica, cambio, horizontalidad.

A mayor posibilidad de participación más esferas públicas periféricas se crearán. Las esferas públicas periféricas quieren influir en el centro. De nuevo aquí cuanto más permeable sea la esfera pública central más sana será la democracia. Debe existir un diálogo constante entre la esfera pública central y las esferas públicas periféricas: esa permeabilidad nutrirá a la esfera pública central de los debates y las cuestiones que se encuentran en las esferas públicas de la periferia.

Cambios en la esfera pública digital

Las nuevas tecnologías están provocando que las variables descartadas, lo minoritario, ahora tenga la capacidad de reclamar su papel como agentes. No solamente individuos o grupos, también saberes, discursos y sujetos epistémicos han sido descartados de lo reconocido y lo hegemónico. La red y las nuevas tecnologías facilitan la participación de estos grupos que desde su posición en la periferia buscan reconocimiento y legitimidad influyendo en el centro.

 La esfera pública digital sufre cuatro transiciones según Coleman:

1. De la distancia a la copresencia. Cada vez es más fácil participar. Los nuevos dispositivos han provocado que se minimice el tiempo y el esfuerzo necesario para acceder a la información y participar. Estos dispositivos acaban con las barreras espaciales. La participación mediada por la red es ubicua y está disponible continuamente.

2. De los lugares a las redes. Antes el encuentro era imprescindible, el desarrollo de Internet ha supuesto la creación de una capa digital superpuesta a la ciudad. La calle es un espacio híbrido y en algunas prácticas de acción política, completamente prescindible como lugar de encuentro.

3. De la transmisión al diálogo. Hemos dejado de ser consumidores y espectadores de una transmisión. Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de réplica y de generar nuestros propios contenidos. La intervención es directa de manera que se evitan intermediarios y hay menos distorsión en nuestro mensaje. Todo tiende a un sistema de mayor coordinación en lugar de un sistema basado en organizaciones. Las organizaciones desaparecen en la medida en que se las deja de usar para hacer de vehículo del discurso.

4. Del espectáculo al juego. En el espectáculo hay pocos actores, hay quien lo administra y elige el reparto, es un discurso unidireccional y nos impone una posición pasiva. En el juego participamos todos, jugamos con nuestros iguales. En el juego incorporamos la participación a nuestra vida. El aumento de la participación (el paso masivo de espectador a agente) es el argumento más fuerte a favor de la idea de revitalización de la esfera pública propiciada por las nuevas tecnologías.

Dentro del nuevo paradigma digital, la esfera pública central adopta formas como: e-government, ciberpolítica, ciberperiodismo. En cambio las esferas públicas periféricas en el ámbito digital serán: foros cívicos, activistas, comunidades que visibilizan problemas, dominios parapolíticos (redes sociales comerciales que se usan con una finalidad política), medios no convencionales de periodismo, cibermultitudes (ciudadanía organizada como por ejemplo Las “mareas”)

La penetración de lo digital todavía no es total y el conflicto está en que lo digital tiene que mucho más que ver con la periferia que con el centro ya que tiene una mayor resistencia al cambio.

Repertorios

Muchas veces los repertorios digitales no son más que los tradicionales con una fachada digital, pero también hay repertorios que rompen con los tradicionales y modernos y enmarcan el nuevo paradigma de acción colectiva: como hemos visto la copresencia física ya no es necesaria, la coordinación ha sustituido a la organización (sindicatos, partidos, organizaciones a largo plazo) ahora hay más coordinación y más horizontalidad, están ligados a pequeñas causas a corto plazo y no a organizaciones centrales. Su existencia tenía sentido en un escenario donde las acciones eran largamente planeadas y había que tener una estructura que las sostuviera en el tiempo.

Lo racional no es el único discurso posible, ahora tiene más peso lo subjetivo y la expresión personal: hay un enorme número de colectivos que reclaman su papel como agentes. Es el caso de grupos de autistas que reclaman una identidad ontológica distinta, reclaman que no se les considere como enfermos sino como atípicos, personas que simplemente tienen una disposición cerebral diferente. Desafían el discurso homologado de los expertos y su posición jerárquica porque quieren ser ellos mismos los que generen el discurso sobre lo que les pasa desde su propia subjetividad. Quieren que ese discurso sea equiparable e igualmente legítimo a nivel epistémico.

Algunas características del nuevo paradigma de esfera pública digital son:

1. El surgimiento del narcisismo cívico. Narcisismo cívico hace referencia a la emergencia de individuos que desde lo personal intentan incidir en lo colectivo. La autoexpresión y la marca personal domina sobre la comunitaria en su acción política en red. Es característico que actúen de forma esporádica y no prolongada en el tiempo. El narcisismo cívico no es un término peyorativo, la autoexpresión no tiene porqué ser mala, es la proyección de un yo para una audiencia. En otros contextos chocaría contra la comunidad pero el narcisismo cívico coexiste y no degrada lo colectivo, no excluye la implicación en el colectivo. La militancia autoexpresiva puede ser objeto de intermcambio.

2. Participación privada. Narrativas privadas en redes parapolíticas=esferas públicas periféricas junto con narrativas privadas generadas en espacios públicos comercializados (Facebook, Twitter) que condicionan la forma que tienen los mensajes y cómo llegan.

3. Cada vez menos participamos en bloques políticos y más en causas, que son más flexibles, más concretas, más efímeras, más permeables, más horizontales. Imprimen el juego como parte de la acción. En este sentido parece que el éxito de algunas formaciones políticas de reciente creación, pero firmemente posicionadas en la red, no reside tanto en un cuerpo doctrinal sino en aparecer en la esfera pública como aglutinador de múltiples causas concretas.

4. Pluralismo agonista. En contraposición a la postura de Habermas, el pluralismo agonista hace referencia a la necesidad de que el consenso no elimine el disenso. Que el discurso en la esfera pública no termine con las particularidades y acabe siendo de nuevo una forma de eliminar y descartar lo minoritario. En el caso que citábamos antes de los grupos de autistas, ellos no buscan ningún consenso. Su discurso no es estrictamente racional ya que, por ejemplo, no distinguen el Yo del afuera, hay una especie de continuidad entre su yo y el resto de objetos. Tienen una forma radicalmente subjetiva de relacionarse con el mundo. En sus acciones online esta perspectiva vital es parte de su discurso compartido, un discurso que no busca consenso alguno sino legitimar su identidad.

Degradación de la esfera pública:

Hay razones para pensar que la digitalización ha degradado la esfera pública y los repertorios de acción política:

– A la Brecha de acceso hay que sumarle la brecha de proceso: no todo el mundo tiene acceso a la tecnología necesaria para entrar en la esfera pública digital, pero además, de entre aquellos que sí tienen acceso, no todos pueden hacerlo de manera efectiva. No todos tienen la suficiente habilidad con las herramientas como para conseguir un buen posicionamiento. Hay una tercera brecha que es la brecha democrática o brecha de resultado: de aquellos que son capaces de conseguir un buen posicionamiento no todos tienen efectividad en sus acciones y pueden incidir y ser significativos.

Se pierde compromiso y calidad en la participación. El número de participantes no sirve para medir estos parámetros.

Síndrome de la máxima participación mínima. Profusión de herramientas, medios y acciones de participación que tienen poca incidencia política con poca implicación.

Prácticas que se reducen a una cuestión estética y que no tienen una reflexión detrás.

– Cuando los grupos actúan de manera colectiva se fomenta el compromiso cívico, la confianza y la reciprocidad, se crea capital social. La acción en red no fomenta el capital social. El compromiso es más tenue. El capital social que se crea en la red es muy débil.

Como consecuencia de todo lo anterior tenemos la aparición de acciones inofensivas, slacktivismo, acciones preformativas que no tienen impacto político, activismo de salón, directamente conectado con el concepto de narcisismo cívico.

Otra consecuencia de la pérdida del capital social es la pérdida de coherencia de los mensajes colectivos. Pierden incidencia porque tendemos a consumir información relativa a nuestros intereses en una espiral perceptiva: nuestra percepción se va reduciendo a lo únicamente relevante para nosotros. Tantos nuevos canales aceleran esta espiral creando ciberguetos: espacios de deliberación con discursos tan homogéneos entre que no pueden relacionarse con los espacios contiguos, al contrario que las comunidades digitales que sí están más abiertas al intercambio. El punto positivo de este efecto es que se fomenta el disenso contra el consenso y la estandarización.

 

DAHLGREN, P. (2012). Mejorar la participación: la democracia y el cambiante entorno en la web, en Innerarity, D. y Champagne, S. (eds.): Internet y el futuro de la democracia. Barcelona, Paidós, pp. 45-67

Papacharissi, Z. (2009): The Virtual Sphere 2.0: The Internet, the Public Sphere and beyond en Chadwick, A. y Howard, P. (Eds.) Handbook of Internet Politics.

Seminario Antonio Lafuente

Hay más de 35 millones de personas en todo el mundo con el virus del SIDA.

De ellas, 25 millones viven en el África subsahariana. Diecisiete millones ya han muerto. Diecisiete millones de africanos es equivalente porcentualmente a siete millones de estadounidenses. Aunque más importante es el hecho que son diecisiete millones de africanos.

No hay cura para el SIDA, pero hay medicamentos que reducen la velocidad de su desarrollo. Estas terapias antirretrovirales (AA) todavía son experimentales, pero ya han tenido efectos drásticos. En los EE.UU., los pacientes de SIDA que regularmente toman un cóctel de estos medicamentos incrementan su esperanza de vida entre diez y veinte años. Para algunos, estos medicamentos hacen que la enfermedad sea casi invisible.

Estos medicamentos son caros. Cuando se introdujeron por primera vez en los EE.UU. costaban en entre 10.000 y 15.000 dólares por persona al año. Hoy algunos cuestan 25.000 dólares al año.

A estos precios, ningún país africano puede permitirse los medicamentos necesarios para la inmensa mayoría de su población: 15.000 dólares es treinta veces la renta per cápita de Zimbawe. A estos precios, estos fármacos son totalmente imposibles de conseguir.

Estos precios no son altos porque los ingredientes de los medicamentos sean caros. Estos precios son altos porque los medicamentos están protegidos por patentes. Las compañías farmacéuticas que produjeron estas mezclas que salvan vidas gozan de al menos veinte años de monopolio sobre sus invenciones.

Emplean el poder del monopolio para extraer del mercado lo máximo que pueden. Ese poder es usado a su vez para mantener altos los precios.” (Lessig, 2005)

¿Cuándo y por qué se instauró un sistema jurídico que patenta los logros epistémicos? ¿Cuándo la ciencia dejó de considerarse un proceso abierto? La función jurídica para la privatización del conocimiento, ¿es únicamente para reconocer económicamente el esfuerzo del buscador o buscadora de conocimiento? Si es así, ¿es esta la única posibilidad que existe para conseguir este fin? ¿Es cierto que esto ayuda al progreso y a la justicia social?

Los conocimientos, ideas, innovaciones e invenciones han alimentado a lo largo de nuestra historia nuestro desarrollo, desde las innovaciones entre grupos sociales prehistóricos, donde la artesanía y el ingenio eran potenciales para la innovación en ese tiempo siguiendo las necesidades que surgían, pasando por las corporaciones de la Edad Media, hasta las grandes empresas de principios del XIX y desde las abadías cistercienses hasta las academias científicas que surgen en el XVIII.

La comercialización del conocimiento, o la economía fundada en el conocimiento, sin embargo, es algo que ha surgido hace no mucho tiempo. Podemos pensar que fue en ese periodo cuando el conocimiento flotante dejó de ser considerado como parte fundamental de nuestro desarrollo como sociedad: dejó de ser estudiado y finalmente menospreciado, empezó así a cobrar todo el protagonismo el conocimiento aportado por las esferas académicas, por los expertos o especialistas, quizás por considerarse aportaciones más válidas para comercializar con las innovaciones que salían de ellas y también más accesible porque se concentraban en una única esfera. Comenzó así la privatización, hoy masiva, del conocimiento.

Patentes: amos de las ciencias, dueños de la tecnología y propietarios de la salud”1

Las patentes nacen para reconocer la colonización y propiedad de territorios extranjeros conquistados y de paso monopolizar la importación desde ellos: patentes de conquista. Se ponen en auge cuando se descubre el potencial del progreso técnico para monopolizar las nuevas ideas técnicas que surgían durante esos años, se penalizaba el intercambio o exportación de técnicas.

Las concesiones de patentes no fueron un objeto mercantil hasta mediados del siglo XVIII, hasta ese momento el que las recibía era el único con derecho a sacar provecho de ellas, pero con el desarrollo mercantil los derechos sobre las innovaciones se volvieron vitales. Se empezaron a registrar de manera muy detallada en Inglaterra y se definió el término “patente” públicamente, y al igual que el copyright, una vez expirado el plazo de protección los derechos pasarían a ser de dominio público, algo que perdura hasta el día de hoy. Una serie de reglas, controles y legislaciones por la lucha para encabezar la hegemonía entre países. Al igual que hoy.

Las patentes para descubrimientos científicos se inauguran más tarde, a finales del XIX, la primera, concedida a Louis Pasteur y las siguientes fueron patentes para algunas vacunas, sueros, etc…. Se concedían así monopolios temporales sobre elementos orgánicos/biológicos, y a partir de este momento un largo etcétera. (Sumando los datos de patentes en vigor de Wikipedia, vamos por la número 7.752.819!!)

El hecho de controlar los flujos de información y de conocimiento ayuda a darle un valor diferencial a la producción. Estas prácticas económicas sobre las producciones de conocimiento, enmarcadas en el capitalismo globalizado, nos lleva al capitalismo cognitivo2, donde el conocimiento tiene dueño y el acceso a él está regulado por el mercado.

Hoy en día, el crecimiento económico sigue estando basado en gran medida en la innovación, y desde principios del XX ha cobrado el protagonismo la innovación científica y la innovación tecnológica, así que muchos países y empresas privadas invierten en ellas.

Nuestro mundo es cada vez más competitivo y la lucha por la hegemonía de los países está cada vez más relacionada con innovaciones en estos ámbitos y con su comercialización.

Las investigaciones están marcadas o limitadas entonces por las prioridades que los países consideran principales en la lucha por la hegemonía mundial o por las empresas privadas que luchan por el liderazgo comercial, lo que repercute de forma directa en que los investigadores estén limitados en los temas a investigar y actúen bajo los intereses protegidos de nuestra sociedad de mercado. Los investigadores por tanto, están limitados y han perdido la capacidad de poder actuar e investigar en pro de intereses para el bien común, se impone la investigación en muchos casos para el beneficio comercial, desde esferas de poder se marcan con subvenciones dirigidas a ellas u otras técnicas. A esto se le suma se le suma la pérdida por parte de los profesionales, en este contexto y en otros, de la capacidad de trabajar bajo otros valores extinguidos en nuestros ámbitos profesionales como la pasión por hacer las cosas, sin la obsesión de la recompensa económica. (El 99% de los científicos hasta bien entrado el siglo XIX eran amateurs, no tenían paga asociada.3)

Edward Said afirma que la amenaza no es el mundo occidental, ni la academia, ni el comercio, el problema de base es la profesionalidad, el pensar que trabajamos para ganarnos la vida.

Se nos educa ya desde las escuelas para no salirnos del sistema en el que vivimos, poco a poco se nos va formando para convertirnos en especialistas o en expertos. Cuanto más subimos en el sistema educativo, más nos van limitando a un área cada vez más concreta del conocimiento, hasta terminar nuestra formación con alguna especialización, que seguiremos puliendo en el ámbito profesional.

Hacemos lo que está establecido, o lo que otros nos dicen, o más bien, nos permiten, anulando así el sentido de descubrimiento, desafiando nuestro talento y perdiendo el impulso de la emoción, del entusiasmo. El objetivo de la profesionalización hoy en día es llegar a ser un auténtico experto en algo, tener poder, ganar un salario, no salirnos de los límites establecidos y cumplir con nuestras 8 horas de trabajo: la creatividad y la producción colectiva se entienden como recursos, al igual que un río no es más que un recurso donde hacer una presa y obtener energía, un individuo es 8 horas de trabajo.

Invisibilización de los saberes femeninos”

Hablar de los saberes de las mujeres, saberes que no han formado parte de los saberes reconocidos y hegemónicos, inevitablemente nos lleva a conocer el proceso de la exclusión de las mujeres y repasar cuando, una vez recluidas en el ámbito doméstico, se invisibilizaron los saberes que desarrollaron en él.

Este proceso de devaluación del trabajo de las mujeres empieza ya en la Alta Edad Media, época del feudalismo.

Con la crisis demográfica y económica de principio del siglo XVII, el problema de la relación trabajo, población y acumulación de riqueza pasó al primer plano del debate y de las estrategias políticas. La reproducción y el crecimiento poblacional pasó a ser un asunto de Estado y objeto principal del discurso intelectual. Tiene aquí origen nuevos métodos disciplinarios adoptados por el Estado para regular la procreación y quebrar el control de las mujeres sobre la reproducción, se intensifica al mismo tiempo la práctica de la “caza de brujas”, llevando a cabo al asesinato masivo de sabias, que es lo que originariamente significaba el vocablo bruja de origen ibérico, proceso que hacia finales del XVII ya estaba prácticamente completado.4

Se excluyó a las mujeres de la esfera del trabajo, se devaluó su trabajo, la producción que las mujeres hacían en sus casas no era considerado trabajo real y se les imposibilitó la independencia económica, se las destinó a vivir confinadas en el ámbito doméstico, dedicadas al cuidado de la prole, de la familia y despreocupadas de cualquier inquietud cultural o política.

A pesar de este interés por reducir a la pasividad a las mujeres, lo cierto es que siempre han desarrollado una capacidad de agenciamiento5 notable en todos los ámbitos sociales, incluidos los ámbitos del conocimiento y del saber. En dichos campos, desafiando las prescripciones de género patriarcales, desarrollaron sus actividades en diversos frentes: accediendo al mundo del conocimiento y apropiándose de sus códigos simbólicos para hacer importantes aportaciones culturales, elaborando saberes femeninos basados en su propia experiencia de vida, recurriendo a saberes marginales y/o alternativos que les permitieran dar sentido a su vida y a su posición en el mundo.6

Hoy en día, muchos de estos saberes que están vinculados a nuestro género, y por ello no reconocidos, parten de lo doméstico; lo privado y lo invisible y son aun considerados como tareas, actividades, habilidades, más que como conocimientos. Desde esta mirada, cualquier cuestión que se atribuya a las mujeres y a lo femenino pierde o carece de valor social, aparece como algo periférico, de segundo orden. Esto último quizás no esté ya tan presente entre las nuevas generaciones, pero sí lo está en la generación de nuestras abuelas y abuelos.

De entre los conocimientos explícitos que las mujeres han desarrollado en el ámbito doméstico podemos incluir entre otros ser una buena madre, esposa, ama de casa, y lo que ello implica. Entre los saberes y conocimientos implícitos, aquellos que tienen que ver con las relaciones humanas, dialogar, mediar, negociar, empatizar…, habilidades que las mujeres han sido capaces de desarrollar en este ámbito.

Todos ellos parecen saberes sin demasiada importancia, cada uno de ellos sirve para una cosa, son diversos y variados y todos ellos necesarios aparentemente para cualquier tipo de vida. Mirados de forma “neutral”, carecería de importancia hacer distinción entre ellos. Parecen, frente a los saberes científicos y técnicos, más asociados al hombre hasta hace no mucho, saberes de segundo orden, en realidad considerados como tareas pertenecientes al ámbito de la práctica o experiencia.

El valor y el reconocimiento, entonces, de los saberes no está tanto en ellos mismos, sino en la división del conocimiento por géneros, por ello, de partida, los saberes de las mujeres son invisibilizados y no reconocidos por el hecho de ser femeninos.

De los saberes implícitos, de los que hemos hablado anteriormente, podemos decir que son necesarios también fuera del ámbito privado y doméstico, porque nos permiten relacionarnos socialmente en diferentes ámbitos, sin embargo no son reconocidos como propios de las mujeres, invisibilizando así la preparación que tenemos, cuando, en realidad, suponen y constituyen una gran aportación al conjunto de los saberes y conocimientos para el desarrollo y el avance del bienestar y la calidad de vida de las personas que convivimos en este mundo.

¿Por qué aún hoy en día unos conocimientos o saberes tienen más valor que otros? Los saberes relacionados con las mujeres no han sido considerados como conocimiento, pero tampoco el conocimiento profano, el generado por los amateurs, el que nace de las innovaciones ocultas, el que nace del mundo de la navegación, de la agricultura, etc…conocimientos que nacen de actores no relacionados con las instituciones hoy en día asociadas al saber.

La tecnología, nos permite hoy en día, visibilizar estos conocimientos y compartirlos.

Las tecnologías nos llevan a repetir dinámicas del pasado”

Las nuevas tecnologías e internet, parece que nos estén empujando a reflexionar sobre esto, a poner en valor estos conocimientos, a recuperarlos y a valorar el conocimiento aportado también por el mundo amateur de hoy en día, de naturaleza ejemplar, que conservan el hacer por amor, por pasión, de manera altruista. Hablamos de ello casi de manera melancólica por ser algo casi extinguido y que debemos proteger y conservar.

Hoy en día, no solo se pone esto en valor por su naturaleza implícita y por el desencanto que muchos profesionales sienten hacia su mundo laboral, también el hecho de que podamos compartir lo que hacemos abre otra puerta muy motivadora, y ha generado otras maneras de hacer, que recuperan valores del pasado que han sido aniquilados en los últimos siglos de nuestras historia, podemos no sólo participar en procesos innovadores, sino que también sólo el hecho de compartir nuestro conocimiento con alguien que esté al otro lado del planeta y que le sirva, es muy motivador, pensando en el hacer por el bien común desde nuestras casas y en nuestro tiempo “libre”, ya que en la mayoría de los ámbitos profesionales no se contempla.

De la convergencia entre amateurs y expertos, surgen nuevos espacios de aprendizaje, un nuevo tipo de ciudadanía con nuevas prácticas más flexibles, amateurs, granularizadas y por tanto hospitalarias7.

Se cuestionan los códigos profesionales, las autoridades tradicionales, los expertos, como únicos lícitos para poder producir, se desidealiza lo perfecto, apareciendo el concepto de prototipo como una producción experimental, abierto a cambios y mejoras, sin dueño, que pertenece a un proceso participativo…Se cuestiona por tanto también la figura del productor y del consumidor.

Conviene hablar también del concepto Diy8 Pro_am9 (profesional y amateur), acuñado originalmente para referirse a la competencia deportiva que mezclaba profesionales y aficionados o también para referirse a jugadores que evolucionan en un estado intermedio entre estas dos categorías. Más tarde se extendió a colaboraciones científicas entre aficionados o profesionales de disciplinas como la astronomía, donde ha sido tradicionalmente más fácil para los aficionados o amateurs hacer valiosas contribuciones.

Hoy en día este concepto de Pro-am, se ha convertido en una tendencia socio-económica, Se estima que en las economías maduras del 30% al 40% de las personas son Pro-am en algo10. Las personas que trabajan en algo como expertos o especialistas durante el tiempo correspondiente a su jornada laboral, son Pro-am en otras cosas que llevan a cabo o producen en sus casas u otros ámbitos o espacios donde lo que producen se hace de manera colaborativa, o en cualquier otro lugar durante las horas que les quedan libres en el día. Muchas de las producciones podemos verlas en YouTube u otros canales online donde se comparten y podemos encontrar entre ellas miles de actuaciones de nivel profesional.

Hay tres factores que contribuyen a esto:

El código abierto permite el acceso a conocimientos y el intercambio de experiencias, Crowdsourcing es una nueva forma de valorar explícitamente las contribuciones de cualquiera que se atreva a participar, y con la economía compartida las personas obtienen beneficio económico de un talento específico que tienen.

Lo que comenzó como un intercambio de conocimiento ha dado lugar a una nueva forma de economía, así Pro-am empiezan negocios de pequeña escala. El análisis cuantitativo de procesos económicos destaca como el valor de la ambición, está migrando gradualmente de las esferas tradicionales del poder hacia los Pro-am, con medios para convertir sus pasiones y talentos en proyectos empresariales, y la ambición de liberarse de las garras de la economía convencional.

Las dinámicas que están surgiendo hoy en día tras la aparición de las nuevas tecnologías e internet, son dinámicas que, repetimos, ya existían en el pasado, muchas de ellas simplemente han desaparecido en los últimos siglos, pero las nuevas tecnologías e internet, nos están permitiendo recuperarlas y mejorarlas.

Se están poniendo en valor todos los conocimientos y saberes invisibilizados, se pone en tela de juicio el sistema educativo que tenemos, el valor del título académico, los espacios de aprendizaje no son solo las escuelas o las universidades, los procesos de aprendizaje son diversos, el conocimiento compartido apuesta por el bien común, compartir recursos, recuperar la pasión por hacer las cosas, la aparición del micromecenazgo y del Pro-am, todo ello nos encamina hacia la recuperación de valores más relacionados con nuestra calidad de vida y felicidad, con “hacer el bien” por el común y por los demás y también hacia una nueva tendencia socio-económica que se está convirtiendo en un nuevo emprendimiento.

1La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural. Igor Sábada, Mario Domínguez, Jaron Rowan, RubEn Martínez, ZEMOS98

4 “Calibán y la bruja”, Silvia Federici, 2004.

5Amartya Sen,Desarrollo como Libertad, Editorial Planeta, Bogota,2004, p. 35

7Hospitalidad es un concepto usado por Antonio Lafuente y Andoni Alonso en Silencio y política . Aproximaciones desde el arte, la filosofía, el psicoanálisis y el procomún, 2014 ara describir la capacidad para la empatía y para dar acogida a las ideas de los demás o para transformarse en una plataforma ciudadana en la que la gestión se concibe como un servicio público.

10http://www.soonsoonsoon.com/soonoscope

Bibliografía y referencias:

http://www.innovationexcellence.com/blog/2013/07/02/pro-am-is-the-new-entrepreneurship/

http://blog.educalab.es/intef/2013/09/09/la-educacion-expandida/

http://nomada.blogs.com/jfreire/2011/08/qu-es-la-tecnologa-social.html

http://nomada.blogs.com/jfreire/2013/02/como-innovan-comunidades.html

http://elpais.com/diario/2007/03/17/opinion/1174086014_850215.html

http://vlcnews.es/2014/portada/benimaclet-estrena-una-escuela-de-artes-y-oficios-gestionada-por-vecinos/

http://es.wikipedia.org/wiki/Gayatri_Spivak

http://www.independent.co.uk/life-style/the-reith-lectures-professionals-and-amateurs-is-there-such-a-thing-as-an-independent-autonomously-functioning-intellectual-in-the-fourth-of-his-1993-reith-lectures-a-series-entitled-representations-of-the-intellectual-edward-said-considers-the-modern-pressures-that-challenge-ingenuity-and-will-this-is-an-edited-text-of-last-nights-radio-4-broadcast-1484964.html

http://ciesasoccidente.edu.mx/wp-content/uploads/2014/03/Edward-W.-Said-Representations-of-the-Intellectual-The-1993-Reith-Lectures-1996.pdf

http://www.youtube.com/watch?v=42ZvvuWu0ro. Doc. La escuela Expandida

Zemos 98. Diálogo trasngeneracional

Ciudad-Escuela.org

Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Silvia Federici.2004

La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultual. Igor Sábada, Mario Domínguez, Jaron Rowan, Ruben Martínez, ZEMOS98, 2013.

cosas encontradas de camino al artivismo

Texto para el seminario de artivismo

Autonomía

Para llegar a hablar de arte y activismo hemos comenzado acercándonos a los conceptos más genéricos de estética y política y hemos visto que el concepto de autonomía, la capacidad de dotarnos a nosotros mismos de normas y determinar cómo queremos vivir, es el lugar donde estos dos conceptos se encuentran.

La autonomía puede ser pensada en función de la proyección temporal que demos al término: autonomía ilustrada: estratégica, más a largo plazo, discute, hace planes; autonomía moderna: táctica, gestos de provocación, acciones, inmediatez. Frente a estas dos tenemos la autonomía modal, que da cuenta de las formas autónomas de producción de mundos relacionales, de modos de organización de la subjetividad, la percepción y el comportamiento. Es aquí donde arte y activismo se encuentran realmente, conecta la producción artística a la producción y distribución de “modos de relación”. Está construida sobre el libre juego de las facultades Kantianas. En este sentido la república de los fines sería ese lugar donde la autonomía modal es posible.

“Una Republica de los fines supone un ordenamiento intelectual y también político en el cual no sólo se garanticen determinadas autonomías -como las de ciertos individuos o ciertas actividades privilegiadas en sociedades como la griega clásica- sino que trata de garantizar todos y cada uno de los proyectos de autonomía posibles. La Republica de los Fines es así un proyecto para concretar y universalizar la libertad y para hacerlo en función no de una proclama utópica o milenarista sino de una sólida estructuración del orden social e intelectual. O como lo canta Chabela Vargas “que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”.1

Podemos atribuir una época histórica a cada una de las formas de autonomía, así tendremos la “autonomía ilustrada”, la “autonomía moderna” y la “autonomía modal” adscritas sucesiva y respectivamente a la ilustración, a los movimientos que van del romanticismo y el esteticismo de fin de siglo hasta las vanguardias históricas, y al capitalismo cultural. También podemos atribuir un foco de interés distinto para cada una: el objeto, en el caso de la autonomía ilustrada, y el sujeto, en la autonomía moderna. La autonomía modal pone su énfasis en las “relaciones” que la obra de arte y la percepción estética establecen, o mucho mejor dicho: a las posibles modulaciones autónomas de esas relaciones… 2

El artivismo se enmarcaría dentro de la discusión sobre las posibilidades actuales de construcción de modos de relación y modos de vida autónomos en el marco del capitalismo cultural.

Artivismo y articulación

Una obra artivista es una articulación social y política. Uno no está al servicio del otro ni se yuxtaponen. Hablamos de articulación cuando hay una imbricación en la que lo estético informa a lo político y lo político a lo estético. Si hablamos de artivismo hablamos de articulación social entendida como acción en el mismo plano y con el mismo estatuto entre los agentes implicados. El artista no está en ninguna posición distinta o de privilegio respecto a los demás. No llamaríamos artivismo a una acción como “El trabajo es la dictadura” de Santiago Serra, consistente en utilizar personas en paro para llenar mil libretas escribiendo a mano, cuando estos no han participado en ninguna toma de decisión. Además, hablamos de articulación política cuando los objetivos inmediatos de esa acción son objetivos políticos.

Buenos ejemplos de acciones bien articuladas social y políticamente podrían ser los Freedom riders. En 1961, En Estados Unidos, un grupo de activistas  por los derechos civiles organizaron viajes en autobús por los estados del sur que se habían negado a acatar la resolución del tribunal supremo según la cual los autobuses públicos segregados eran anticonstitucionales. En 2012 grupos a favor de los derechos de los inmigrantes indocumentados volvieron a repetir la acción.

ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power) es un colectivo que se fundó en Nueva York en 1987. ACT UP es un grupo de acción para llamar la atención sobre la pandemia del sida y la gente que la padecía con objeto de conseguir legislaciones favorables, promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.

La articulación social y política son las condiciones de posibilidad de una obra o acción artivista. En estos términos queda claro que no todo el arte político es artivismo, por ejemplo la pieza “Los encargados”, del mismo Serra y Jorge Galindo, en la que las imágenes cabeza abajo de los presidentes del gobierno desfilan por la Gran Vía de Madrid, tampoco sería artivismo al carecer de objetivo político concreto. El arte político que ha perdido su articulación social y política está desactivado, es un objeto de museo.

Efectivamente, Las acciones que sí están articuladas social y políticamente tienen siempre fricciones con la institución arte. Difícilmente cabe en un museo una pieza sobre los problemas de la vivienda o la gentrificación de un barrio en la que se invite a un colectivo a, por ejemplo, ocupar una de las salas. Para la institución sería colocarse en una posición de implicación con lo existente inmediato. Ese es el límite ético que impide al museo dar el salto a una articulación social y política real. Ya no estaríamos en una exposición sino en una de las trincheras de la realidad. No sería un museo, sino una extensión del campo de batalla. En un museo no hay ningún tipo de vínculo o consecuencia, solamente se puede disfrutar de la exhibición de objetos venerados.

El artivismo no puede ser solamente una práctica sexy y cool para los media (Vimeo, Vice, etc.) No puede dar igual quién lo haga o dónde. No basta un movimiento táctico ingenioso. El artivismo escala y mide sus fuerzas para que sus acciones tengan consecuencias.

Teoría de estratos:

Hay un patrón estructural que se repite igualmente en la naturaleza y en nuestras representaciones. Hay una progresión piramidal cuyos estratos empezando por la base son: inorgánico, orgánico, psíquico y lo social objetivable. Vemos que el orden de complejidad de esta pirámide se repite en otras categorías, como la misma experiencia estética, el urbanismo y el crecimiento de ciudades, en teoría evolutiva, en neurociencia e informática o en la música: Timbre, ritmo, melodía, armonía

Todas esas pirámides cumplen la regla básica de los sistemas emergentes por la que cada capa superior surge de la inferior pero no se puede explicar únicamente por ésta. Lo orgánico depende de lo inorgánico pero lo inorgánico no lo explica completamente y así sucesivamente. Cada capa hacia arriba supone una innovación categorial. Los razonamientos que enfatizan el recorrido ascendente son materialistas y los que ponen la fuerza en el descendente son idealistas.

En el arte se puede ver el rastro de lo psíquico, lo orgánico y lo inorgánico. El arte es un juego entre los patrones que organizan el mundo. El arte debe vincularse con todos los estratos y no solamente con el último. El arte y la estética debe dar resonancias de todas las capas de la pirámide.

La cinta de Moebius

Hemos visto cómo un modelo representado por la cinta de Moebius podía dar cuenta del cambio dinámico de paradigmas. Lo hemos visto aplicado a la historia del arte y la sucesión de estilos y tradiciones artísticas, pero también es una herramienta eficaz para pensar en otros sistemas que se organizan en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, como un bosque de secuoyas, un problema matemático, y un sistema termodinámico. Todos estos modelos intentan mantener un orden, estar cohesionados y consumir la mínima energía posible. Todos ellos serán o no estables y terminarán reordenándose en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, energía y recursos con el exterior.

Tomando esta idea como punto de partida vemos que si colocamos un modelo cultural o artístico sobre la cinta, un modelo como el renacentista, ordenado, con reglas definidas, lógicamente consistente, su primer movimiento es acentuar ese orden haciéndose manierista, aumentando su rigidez y cohesión. Al igual que el caso del bosque de secuoyas que se intenta proteger aislándolo, el intercambio con el exterior, con otros elementos, otras influencias, es esencial para su evolución.

De la misma manera que ocurre en física, podríamos pensar que cada sistema cultural, social, artístico, etc. solamente es capaz de gestionar una cantidad discreta de información, aceptar esta premisa nos es útil para la siguiente reflexión: En matemáticas sabemos que por encima de tres variables los problemas empiezan a volverse inabarcables. Solamente podemos admitir el número de variables que nuestro método resolutivo puede gestionar. Todas las demás variables deben ser eliminadas como accesorias, poco representativas, minoritarias, etc. Las variables excluidas han sido proscritas, criminalizadas y tomadas como una amenaza. El peligro es lo irresoluble, lo imprevisible, lo incontrolable…

El cambio está en la irrupción de variables que antes no habíamos considerado y que reclaman un papel en el sistema. El cambio del sistema vendría provocado por tener que gestionar información y variables por encima de su capacidad. Ese sistema se vería obligado a reordenarse para hacerse estable otra vez en una nueva forma. El orden renacentista después del manierismo da lugar al barroco, todo experimento e indeterminación con casi nada de conectividad y cohesión, más entrópico.

Me parece muy interesante el paralelismo de esta idea aplicada a termodinámica, a cálculos entrópicos y a sistemas energéticos en equilibrio. Fue Max Planck quien propuso la ley que lleva su nombre y que, mediante la idea de emisión y absorción de la luz por la materia en forma discreta a «cuantos», resuelve el problema de la emisión y absorción de la radiación por los cuerpos en equilibrio térmico a una temperatura dada. Esta manera de abordar el problema de la emisión y la absorción de la energía electromagnética creó una nueva concepción del mundo físico.

En nuestros sistemas culturales esas nuevas variables serían lo amateur, lo periférico, lo minoritario. Elementos que ahora reclaman un papel como agentes y que están creando entropía dentro del sistema de la producción y la gobernanza institucional. El sistema cambiará de forma al estar obligado a gestionar la acción de estos nuevos agentes dando lugar a un nuevo paradigma.

 

1 y 2 Jordi Claramonte Arrufat. La república de los fines. Conceptos para una    crítica de la autonomía del arte y la sensibilidad. Cendeac 2009

– Steven Johnson. Sistemas emergentes o que tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Fondo de cultura económica. 2001.

– Jordi Claramonte Arrufat. Cuestiones de análisis modal: del Puente de Tacoma a la Cancillería del Reich. jordiclaramonte.blogspot.com