Prácticas

En este texto se van a recoger algunas notas extraídas de diferentes seminarios y conferencias realizados a lo largo del curso.
-Primeramente recogeremos dos seminarios propuestos por el profesor Javier de la cueva. El primero una lectura colectiva del Código 2.0 de Lessig y unas primeras nociones de uso de “base de datos”.
Código 2.0
La lectura colectiva tenía lugar el último miércoles de cada mes. Se realizaba a modo de taller en el edificio del Medialab. Participábamos l@s alumn@s del máster, pero el sistema era abierto a todo el mundo. El éxito hemos de reconcer que no ha sido pleno pues debido a la posibilidad de asistir de la mayoría de los integrantes no se completó toda la lectura. Sin embargo, las sesiones que tuvieron lugar fueron muy productivas.
El objetivo propuesto por De la Cueva era muy ambicioso. Se trataba de leer los capítulos previamente a las sesiones para posteriormente discutir los mismos entre los asistentes. Pero no quedaba ahí la cosa, además, las sesiones se grababan en formato audio con el objetivo de realizar relectura debatiendo las propuestas del propio Lessig.
El código 2.0 se presenta como una tentativa de regular el aparente caos de la red. Cada vez más controlado y concentrado en empresas privadas que codifican a su antojo. La realización se presenta como una consecuencia necesaria para normativizar los procesos que tienen lugar en la misma. Es una propuesta interesante y arriesgada de la cual nos ha servido para adentrarnos en algunas problemáticas que apenas conocíamos. Como por ejemplo algunas precisiones sobre el propio concepto ciberespacio.
Base de datos.
Postgre
Por otro lado, asistimos al aprendizaje de unas nociones básicas sobre el uso de postgreSQL. También Javier se encargó de darnos las instrucciones con el fin de gestionar numerosas bases de datos, como las de wikileaks (que proponía Estela).
Este programa permite manejar ingentes cantidades de datos a partir del cruzamiento de varibles, algo muy útil cuando trabajas con mucho volumen de información. Además, esta herramienta posee licencia BSD, software libre con escasas restricciones.
-En segundo lugar vamos a hablar de la conferencia que impartió Bernardo sobre las revueltas en Brasil: “Tres años de revueltas insterconectas!”.
Bernardo es un periodista atípico o como a él le gusta llamarse: Post-periodista.
Él vive en Brasil y ha vivido a pie de calle las revueltas acontecidas recientemente. Durante la conferencia habla de la “sorpresa” de las revueltas en este país y analizar diferentes datos de la red. Señala el comienzo en la subida del precio en el transporte.
A lo largo de la ponencia nos va presentando los diferentes actores y repertorios en red (principalmente), acompañado de gráficos y datos. Entre otras cosas analiza la repercusión en Twitter, Facebook y otras redes en la convocatoria y potenciación de protestas. Destaca el hashtag vemprearua es el más abierto e inclusivo, el que realmente tiene éxito. Por otro lado, analiza el contenido y la configuración del discurso de los grandes medios para criminalizar la protesta. Sin embargo, el efecto fue el contrario y provocó sentimiento de unión mayor. Además, señala. la forma en que se interconectan los diferentes movimientos globales en red con el caso brasileño.
Finalmente, también, destaca la intención de perturbar el desarrollo de la copa de la FIFA. Se trata de una protesta por las consecuencias generadas por este organismo. Desde ventajas fiscales, hasta corrupción y educación.

-Finalmente, vamos a destacar algunos proyectos presentados en el Medialab-prado que tienen varios puntos en común con nuestro proyecto final del máster. Recordemos que este trataba de analizar e interpretar el discurso que están elaborando los agentes implicados en el desarrollo de vehículos de conducción autónoma.
Cazavelocidades-Madrid- Sergio Galán Nieto.
En este proyecto se propone realizar un grupo colaborativo con el fin de beneficiar directamente a los ciclistas. Los ciclistas entendidos como unos de los grandes actores perjudicados en la movilidad de Madrid. El desarrollo del mismo consistiría en la toma de velocidades de los vehículos en diferentes contextos con el fin de elaborar un mapa de puntos negros. Esto es una herramienta que indica los diferentes grados de riesgo en las vías y a una hora concreta.
Puntos negros en la ciudad- Teresa Benito Magallón.
Similar al proyecto anterior, pero centrando la atención en “puntos negros urbanos” que por mala visibilidad, cruces o trazado son peligrosos para los peatones. El objetivo es que posteriormente a la recogida de información se desarrolle de forma colaborativa un aplicación interactiva.

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Cáscaras metálicas

Seminario netartivismo

Una humilde reflexión acerca de lo que “damos por sabido” en la movilidad y la tecnología. Esto pequeño corto forma parte de una investigación sobre los discursos elaborados por los agentes implicados en la conducción autónoma. Se presenta modo creativo para el seminario de netartivismo, tratándo de adoptar otras posiciones discursivas. El contenido más académico se encuestra registrado en nuestro TFM. Esperamos provocaros.

No vamos a decir nada más que hable el video

 

Problemáticas a lo largo del proyecto

Seminario de periodismo

En este texto pretendemos abordar las diferentes problemáticas que nos han ido sucediendo al aproximarnos a nuestro objeto de estudio del TFM . Recordemos que estamos trabajando con el discurso que construyen los agentes implicados en el desarrollo de vehículos de conducción autónoma.
A pesar de nuestras problemáticas nosotros hemos conseguido elaborar un mapeo de los que consideramos los agentes más activos en el desarrollo de dicha tecnología.

Los Fabricantes:

Resulta difícil realizar una lista que contenga a todos los fabricantes implicados en desarrollar esta tecnología. No olvidemos que para estos agentes el objetivo principal es estrictamente comercial y por lo tanto la información se muestra translúcida. Probablemente, la mayoría de fabricantes se vea involucrado de alguna forma u otra en el desarrollo de vehículos autónomos, sin embargo, únicamente destacaremos algunos. En la siguiente tabla (1), hemos señalado los que consideramos más relevantes tras explorar en de automoción y notas de prensa de sus plataformas web.

tabla fabricantesproyectos

grupos

 

Para los ubicarnos en el mapa de proyectos y grupos de investigación hemos utilizado los siguientes trabajos:
“Agentes de control de vehículos autónomos en entornos urbanos y autovías”
“Arquitectura de control para la conducción autónoma de vehículos en entornos urbanos y autovías”
No vamos a detenernos en la descripción de cada uno de ellos. Esa información puede encontrarse en los trabajos que acabamos de mencionar y en las plataformas web aso pertenecientes a cada agente.
Para desarrollar nuestra narrativa sobre las problemáticas, hemos dividido el texto en cuatro puntos: secretismo, ausencia en CCSS, ausencia en los medios y tecnologías demasiado evidentes.

Secretismo.
El secreto es una estrategia discursiva que elaboran los agentes de cara a la opinión pública (Ericson y colab. en Sampedro, 2000). Con “secreto” queremos referirnos a la estrategia elaborada por algunos agentes –con intereses específicos- para conseguir algún tipo de ventaja. El ejemplo que ya habíamos trabajado era el del proyecto Google Driversless Cars. Este coloso de la información estuvo desarrollando en secreto absoluto gran parte de su proyecto. Esta estrategia les permitía presentarse ante la opinión pública con una tecnología ya desarrollada y muy atractiva. (Abril, 2014).
Efectivamente hay varios niveles de transparencia con el fin obtener ventajas competitivas. Varios de los agentes están vinculados a grupos o proyectos de investigación –muchos de ellos de financiación pública- , por lo tanto, encontramos al menos proyectos publicados acerca del desarrollo tecnológico del que participan. Sin embargo, Google, parece un agente especialmente interesado en mantener en secreto sus investigaciones. ¿Cómo se explica si no sus dos años de desarrollo en el secreto más absoluto?

Ausencia en el campo de las CCSS.
No hemos encontrado un solo rastro del desarrollo de la tecnología de la conducción autónoma desde el ámbito de las CCSS. Nuestras principales fuentes para tomar contacto con la misma partían de los títulos antes citados y de las revistas de automoción, principalmente. Esto nos parece realmente significativo y preocupante. Podemos interpretar esta tendencia dentro del paradigma tecnocientífico dominante en el que nos encontramos. Donde –como ya hablábamos en textos anteriores- el desarrollo de la tecnología queda reservado a unos expertos, desplazando de este marco al resto de ciudadanos, e incluso investigadores sociales. Volvemos a esta cita de Moya tan pertinente: En palabras de Eugenio Moya “Este régimen epistemocrático excluye cualquier discusión pública y consciente de los ciudadanos hasta de asuntos que le afectan directamente: seguridad, salud, calidad de vida.” (Moya, 1998 p.224)
Es cierto que hay un desarrollo cada vez mayor de una postura crítica hacia el desarrollo tecnológico. Sin embargo, nos resulta significativo y destacable que no haya presencia notable en este artefacto en concreto. Parece que nos queda simplemente ser un público pasivo mientras los técnicos publican esta oda al desarrollo del automatismo sin lugar para la reflexión crítica: ¿Para qué un conductor humano? De Ricardo García Rosa. O las conferencias del gurú de esta tecnología, el mejicano Raúl Rojas.

Ausencia en los medios.
La cantidad de información encontrada en los medios de divulgación masivos es ridícula. Sólo encontramos pequeños reportajes la mayoría elaborados por las propias marcas como un favor publicitario a las mismas. La información más contundente- como era de esperar- se encuentra en las revistas automovilísticas- sin embargo, los ejercicios reflexivos están casi ausentes.
Vamos a señalar dos artículos:
El país, donde parece ser una especie de favor a Volkswagen, puesto que es una entrevista mientras dan una vuelta y exhiben su tecnología, donde incluso aprovechan para criticar a Google.
El segundo es un artículo de Motorpasión. En este caso se preguntan quién debería liderar el mercado de los vehículos autónomos si las empresas automovilísticas o lo que llaman empresas tecnológicas, en referencia entre otras a Google. Dan por hecho por lo tanto que el desarrollo de dicha tecnología está reservado a los intereses económicos y no al ciudadano “inexperto”. (ver artículos en bibliografía)

Tecnologías demasiado evidentes
Como señalaba Winner en “La ballena y el reactor” existe una tendencia al “sonambulismo tecnológico”.(Winner, 1987) Damos por hecho que las soluciones a las problemáticas –otra cuestión seria plantear quien define las problemáticas-pasan por soluciones tecnológicas. Esto sumado a los intereses de consumo en las que están implicadas los agentes que se encargan de su desarrollo, forma un coctel muy interesante.
En un “régimen de verdad” (Foucault, 1992), basado en el desarrollo de la tecnología y la ciencia, resultan tan engarzadas en el sentido común que resulta incluso difícil verlas. Coquetean en ese umbral de lo obvio, de lo cotidiano. Tenemos tan asimilado el “solucionismo tecnológico” que parece de sentido común el desarrollo de este tipo de tecnologías. (Morozov, 2013)
Sería interesante desarrollar un trabajo similar al que hace Uli Windisch y preguntarnos ¿Quién es explica qué?, ¿cómo? y ¿con qué fin? Con el fin de desarticular los discursos del lenguaje cotidiano y evidenciar como el “solucionismo” está interiorizado en el imaginario ciudadano.(Windisch, 1990)
Bibliografía

Foucault, Michel. (1992). “Microfísica del Poder”. La Piqueta, Madrid.
Godoy, J. (2013)“Arquitectura de control para la conducción autónoma de vehículos en entornos urbanos y autovías” Tesis Doctoral UPM.
Morozov E. (2013) “To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism” PublicAffairs
Pérez, J. (2012) “Agentes de control de vehículos autónomos en entornos urbanos y autovías” Tesis Doctoral UCM.
Moya, E. (1998) “La disputa del positivismo en la filosofía contemporánea” Universidad de Murcia.
Sampedro, V. (2000) “Opinión pública y democracia deliberativa: medios, sondeos y urnas”. Ediciones AKAL

Windisch, Uli, (1990), Discurso y razonamiento de la vida cotidiana. Cambridge University Press.
Winner, L. (1987) “La ballena y el reactor: una búsqueda de los límites en la era de la tecnología” Gedisa.

Artículos:
El país:
Abril, G. (2014) “Sin manos”. El país semanal nº 1964
Motorpasión:
Enlaces: http://www.motorpasion.com/tecnologia/quien-deberia-liderar-el-mercado-de-los-coches-autonomos-2-las-empresas-tecnologicas
http://www.motorpasion.com/tecnologia/quien-deberia-liderar-el-mercado-de-los-coches-autonomos-1-las-automovilisticas

Cuando a tecnología no es esfera pública.

Seminario Esfera pública Digital.
Mario Jiménez Vega

Lo que planteamos en el presente texto es elaborar un ejercicio reflexivo algo arriesgado. Vamos a intentar articular los tres conceptos principales trabajados en el seminario de esfera pública digital, pero tratando de abrir una arteria interpretativa. Los tres conceptos que mencionamos son: esfera pública, política y tecnología.
Por lo general tendemos a realizar una definición demasiado ligera del concepto política. Nosotros pretendemos seguir la línea de Foucault y optar una apertura del mismo.
“Toda relación de fuerza implica en todo momento una relación de poder (que es en cierto modo su forma momentánea) y cada relación de poder reenvía, como a su efecto, pero también como a su condición de posibilidad, a un campo político del que forma parte. Decir que «todo es político» quiere decir esta omnipresencia de las relaciones de fuerza y su inmanencia en un campo político; pero además es plantearse la tarea hasta ahora esbozada de desembrollar esta madeja indefinida” (Foucault, 1992, pp. 159)
Rescatamos este extracto con el fin de definir de manera más evidente nuestra posición de análisis. Resulta que siguiendo al autor francés debemos tener en cuenta múltiples elementos relacionados de forma directa con la política y que generalmente pasamos por alto. No queremos aplicar el término política únicamente a las acciones que afectan directamente ya sea en forma de ley o de votación, sino agrupar todo el conjunto de procesos que de forma directa pueden afectar a la vida de los ciudadanos y su capacidad para empoderase.
En la reflexión anterior comentábamos –principalmente recurriendo a los trabajos de Winner- la relación directa que tiene la tecnología con la política. Recordemos que destacábamos como la tecnología no puede ser considerada nunca como neutral y objetiva. Está imbricada con numerosos factores políticos, económicos, ideológicos, etc. Debemos tener en cuenta las formas en las que se desarrolla en un sistema social y las relaciones de poder generadas en el mismo. La decantación por un sistema tecnológico concreto tiene un efecto directo en las condiciones en las que las relaciones humanas se sitúan en relación a la estructura y les afecta directamente en su desarrollo vital. (Winner, 1983).
Por último, nos falta añadir a esta introducción el concepto de esfera pública. Nos resultaría complicado establecer una definición potente de dicho concepto, no estamos capacitados para dialogar con desarticular a Habermas, pero recurriremos a Sampedro que nos ha facilitado el trabajo remezclando el concepto. Apoyándose en Dahlgreen, el autor habla de un espacio de discurso ciudadano sobre temas políticos en instituciones. Con instituciones se añaden a los medios de comunicación y a los sistemas de representación popular. (Sampredo, 2000 pp. 30)

Lo que resulta de nuestro interés son las organizaciones de la sociedad civil con fines económicos, como lo llama el profesor Sampredo. Entendemos que en el ejemplo que vamos a desarrollar sólo contempla este tipo de organización, o excluye al resto de tipologías.Se trata de esa degeneración de la que hablaba Habermas y cita Sampedro donde la esfera pública queda reservada a los intereses económicos des sistema capitalista. (Sampredo, 2000 pp. 36) Y es que la mayoría del desarrollo tecnológico que sucede en nuestros tiempos queda reservado al ámbito de un poder monopolístico que responde a los intereses del mercado y bajo la opinión de una nueva cúpula ilustrada de expertos.

Desarrollamos este ejemplo a raíz de nuestra investigación sobre el desarrollo de los vehículos autónomos en la carretera. Durante estos meses hemos percibido como este tipo de tecnología, que afecta de forma directa a diferentes ámbitos de nuestra vida, queda totalmente relegado de la opinión pública y la participación ciudadana. Parece que los ciudadanos no estamos los suficientemente capacitados para incidir en el rumbo tecnológico que queremos tomar y quedamos a expensas de la ciencia de los “expertos” y de los intereses económicos.

La primera duda que se nos plante es si realmente la tecnología forma parte de la esfera pública. Parece ser que no es así. La opinión que se cocina queda relegada a las notas de prensa y videos promocionales que elaboran los fabricantes, los artículos de investigación de los científicos implicados y las descripciones bondadosas en las revistas automovilísticas. Si quiera en la prensa más popular encontramos –en el caso español- una cantidad importante de información , cuando Volvo nos promete que en menos de un lustro sus coches ya rodarán por las calles. (Clavero, 2014)
Una de las posibles explicaciones a la problemática quizás sea la aceptación absoluta del paradigma tecnocientífico. , sumada a nuestra tendencia al solucionismo tecnológico (Morozov, 2013). El respeto discursivo que poseen tecnología y ciencia los sitúan en una posición privilegiada, la de “verdad”. Damos por hecho que las soluciones a las problemáticas deben ser resultas desde el ámbito de la tecnociencia y, por lo tanto, no da lugar a la duda y el debate. Como decía Moya: “Este régimen epistemocrático excluye cualquier discusión pública y consciente de los ciudadanos hasta de asuntos que le afectan directamente: seguridad, salud, calidad de vida.” (Moya, 1998 p.224)
Por su puesto que existen esferas en la periferia trabajando al desarrollo tecnológico desarrollado en la esfera pública central –siguiendo el esquema trabajado por Sampedro y Sánchez Duarte en el seminario de esfera pública del máster CCCD. Este contrapoder ciudadano rompe el discurso en algunos aspectos y en diferentes grados. Lafuente y Corsín hablan de comunidades de afectados. Estos grupos tratan de ser empoderados en este sistema totalmente vertical y excluyente. (Lafuente y Corsín, 2010)
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Resulta difícil que existan periferias contra discursivas en el caso de los coches autónomos. Como hemos explicado, apenas tiene presencia en los medios convencionales. Empresas como Google trata de gestionar de manera bien pensada los tiempos de “muestra” o salida a la opinión pública sus artefactos. De hecho como se indica en el artículo del país (Abril, 2014), estuvo trabajando dos años en secreto total. Sin embargo, a pesar de todo consiguen desarrollar atajos, incluso burlando la esfera pública, haciendo lobby para –entre otras cosas- el desarrollo de leyes para vehículos autónomos en algunos estados de EE.UU.
Logran controlar el acceso de la información a los medios periodísticos de tal manera que consiguen una ventaja importante a la hora de gestionar el discurso. Aunque pueda parecer un ejemplo tonto, si yo soy una empresa interesada en exhibir mi tecnología autónoma y guardo secreto hasta que tengo un desarrollo considerable, la presentaré mucho más atractiva ante el público. En el siguiente cuadro de Ericson y colaboradores está extraído de Sampedro 2000, p. 55

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Lo interesante del caso es cómo estas empresas logran monopolizar la información y pasar del secreto a la publicidad. De esta forma, como señala Sampedro citando a Bourdieu consiguen una alto capital simbólico. (Sampedro 2000, pp.55)
El resultado de todo este proceso lo tenemos en estos dos ejemplos:
-La campaña que Volvo comienza a redirigir con fuerza en 2011. En septiembre de ese mismo año aparece que el primer giro significativo de una gestión de marca “fuerte”, cuando la compañía anuncia el siguiente mensaje: “Diseñado pensado en ti” (Volvo, 2011). Lanzaban este eslogan discursivo desde una posición paternalista. Dejadnos a los expertos que decidamos como debe ser la movilidad en la ciudad.
Efectivamente, unos meses después –en el año 2012- nos comunicaban sus intenciones: “Nuestro objetivo es ganar liderazgo en el campo de la conducción autónoma haciendo que conceptos y tecnologías pioneras lleguen a los clientes. Lograr que estos sistemas sean fiables y fáciles de utilizar es esencial para aumentar la confianza del cliente en los vehículos autónomos”, afirma Peter Mertens (vicepresidente senior Investigación y Desarrollo de Volvo Car Corporation.
Parece que no ocultan el alto interés persuasivo que sustenta su desarrollo tecnológico y su posterior construcción discursiva. Dan por hecho que la solución a las cifras de siniestralidad deben pasar por los vehículos privados pero desplazando la responsabilidad y el control de los conductores. Esto puedo parecer algo complicado, sin embargo, nuestro sonambulismo tecnológico -del que hablábamos en el seminario de tecnociudadanía- no les obliga a realizar esfuerzos persuasivos enormes.
Como vemos en el siguiente anuncio que hemos encontrado en la red, la compañía se respalda bajo la normalización de la tecnología. Los protagonistas podríamos ser cualquiera. Parecen una pareja europea de clase media que llevan una vida ajetreada y deben aprovechar cada instante. Esta tecnología nos permite, en “exclusiva” la comodidad de distraernos de la carretera. Sin embargo, se da por hecho que la ventaja es que va en coche, pues esa ventaja ya la teníamos todos viajando en transporte público. Aparece con una evidencia absoluta el hecho de que el transporte en el vehículo privado es una opción inteligente y una solución que no necesita grandes esfuerzos retóricos para ser justificada.
Finalmente, al acabar el anuncio podemos leer el siguiente mensaje: “Our next furute, spare time”. En nuestra opinión, se utiliza la palabra futuro como un recurso que da un respaldo discursivo al anuncio pues está vinculado al ámbito del mencionado paradigma tecnocientífico. Además, añade que nuestro “tiempo libre” no será transformado por un cambio en nuestro modelo de vida, sino cediendo nuestras acciones a las tecnología que crean para “una vida más cómoda”

 


El otro ejemplo está lanzado por el gigante digital Google. El proyecto lo llaman “Google Driverless Car” En un principio “fue liderado por el ingeniero Sebastian Thrun, quién fuera responsable del equipo de la Universidad de Stanford durante el la edición del DARPA Grand Challenge en 2005. Actualmente está bajo la dirección técnica del Dr. Chris Urmson, quien formó parte del equipo ganador del DARPA Urban Challenge.” (Godoy, 2013 p.27)
Resulta difícil encontrar grandes informaciones acerca de la compañía, como hemos mencionado guardan un importante secretismo. Su estrategia es lanzar exhibiciones potentes y esporádicas con un fin publicitario. El video siguiente es uno de ellos:

La estrategia de Google parece ser pasar del secreto a la publicidad de forma directa, con el fin de desarrollar una ventaja respecto a sus competidores.

-Lo que tratábamos de demostrar es como la implementación de una nueva tecnología que afecta a la seguridad, infraestructuras, ámbito legislativo, economía, movilidad, etc. Queda totalmente desplazada de una esfera pública y en manos de una minoría que parece conocer –como si de una divinidad se tratase- lo más acertado para todos.

 

Bibliografía

Foucault, Michel. (1992). “Microfísica del Poder”. La Piqueta, Madrid.

Godoy, J. (2013)“Arquitectura de control para la conducción autónoma de vehículos en entornos urbanos y autovías” Tesis Doctoral UPM.

Morozov E. (2013) “To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism” PublicAffairs

Moya, E. (1998) “La disputa del positivismo en la filosofía contemporánea” Universidad de Murcia.

Lafuente, A. y Corsín A. (2010) “Comunidades de afectados procomún y don expandido” Fractal.

Sampedro, V. (2000) “Opinión pública y democracia deliberativa: medios, sondeos y urnas”. Ediciones AKAL

Winner L Publicación original (1983), “Do Artifacts Have Politics?” en: D. MacKenzie et al. (eds.), (“Versión castellana de Mario Francisco Villa.”)

Artículos
Abril, G. (2014) “Sin manos”. El país semanal nº 1964
Clavero, D. ¿Por qué Volvo no confía en el GPS o en las cámaras de vídeo? Tecmovia [En línea]. 11 de Marzo de 2014. Disponible en Web: http://www.tecmovia.com/2014/03/11/por-que-volvo-no-confia-en-el-gps-o-en-las-camaras-de-video/

 

El discurso tecnológico

Texto seminario Lafuente

 

A lo largo de estos meses hemos escarbado en una aparente tierra yerma en el campo de las ciencias sociales. Ha supuesto un reto a la vez que un estímulo, puesto que nos ha tocado armar un cuerpo discursivo en un aparente vacío teórico. Nuestro objeto de estudio es el siguiente: el discurso elaborado por los agentes implicados en el desarrollo y “promoción” de los vehículos autónomos. Con vehículos autónomos nos referimos a los automóviles que desplazan al humano del control directo de la conducción, es decir, vehículos que se desplazan automáticamente sin necesidad de intervención humana.
Para trabajar este terreno hemos recurrido a otro muy cercano y donde otr@s autor@s ya han explorado con una interesante lucidez.
Nuestra propuesta es intentar articular una serie de conceptos con el fin de comprender y reflexionar acerca de una nueva tecnología que más pronto que tarde formará parte de nuestra vida cotidiana. No vamos a presentar un trabajo original, simplemente trataremos de mezclar humildemente algunas reflexiones previas con el fin de llamar a la reflexión social.
No ha sido fácil discriminar y seleccionar los vértices que han constituido este poliedro reflexivo. La “tecnología” será el concepto pilar que sostendrá el desarrollo discursivo que hemos elaborado. A raíz del mismo desplegaremos ideas que guardan una estrecha relación con el mismo.

La tecnología.
Queremos comenzar destacando que el escrito que tienen delante se presenta como un ejercicio crítico. Un esfuerzo por repensar acerca del uso y desarrollo discursivo que envuelve al término tecnología. Nuestra reflexión no niega la utilidad de la misma, sino más bien la inutilidad de darla por “sabido” . Por lo tanto, consideramos fundamental la labor de cuestionamiento de los elementos que envuelven el ámbito de lo tecnológico.
La tecnología en occidente nos rodea en todos los aspectos de la vida y su ritmo de aceleración es vertiginoso. Afecta a nuestro imaginario y proceso cultural de forma directa. Como dice el profesor Andoni, se podría incluso considerar una forma “especial de cultura que afecta a los demás productos culturales y que a su vez es modificada por ellos, y así ha ocurrido hasta la época moderna”. (Alonso y Ardoz, 2004 p.10)
La relación entre tecnología y sociedad se hace más evidente al observar las problemáticas que el desarrollo de la primera genera en la segunda. El ejemplo clásico es la aparición y desarrollo del ludismo durante la revolución industrial. El ludismo no se trata de un movimiento que rechace a ultranza la tecnología, sino a la forma de pensarla y aplicarla (De la Fuente, 2004). La tecnología no es neutral, esta diseña en un contexto y con implicaciones de orden político. Los luditas no buscaban la destrucción de las máquinas como fin, sino como protesta contra un sistema que los reemplazaba y sometía.
No podemos negar las virtudes que la tecnología ha provocado en nuestras vidas. A lo largo de la historia ha hecho posible la realización de diferentes procesos: construcción de grandes edificios, implicación en la cura de enfermedades, reducir el tiempo en los desplazamientos, transformar las comunicaciones, etc. Sin embargo, parece que la innovación y la transformación desenfrenada nos producen una peligrosa ceguera. A continuación, vamos a plantear algunas problemáticas derivadas de lo que Winner llama en “La ballena y el reactor” “sonambulismo tecnológico”. (Winner, 1987). En otras palabras, queremos provocar al ausente esfuerzo crítico que vincula el ámbito de una tecnología seductora y aparentemente imprescindible.

Problemáticas:
A continuación hemos optado por abordar algunas de las problemáticas que surgen del desarrollo tecnológico. Para tratar de transmitir correctamente la reflexión, hemos dividido nuestro análisis en cinco apartados
-La primera problemática que queremos abordar es la siguiente: La tecnología no puede considerarse nunca como neutral y objetiva. Está imbricada con numerosos factores políticos, económicos, ideológicos, etc. Lo que pasamos a poner en duda es la afirmación de que los artefactos tecnológicos –máquinas, estructuras y sistemas- sean únicamente evaluados en términos de productividad y eficacia. Debemos tener en cuenta las formas en las que se desarrolla en un sistema social y las relaciones de poder generadas en el mismo. La decantación por un sistema tecnológico concreto tiene un efecto directo en las condiciones en las que las relaciones humanas se sitúan en relación a la estructura y les afecta directamente en su desarrollo vital. (Winner, 1983)
En el caso la automovilidad podríamos observar como ciertas empresas como Volvo o Google está directamente interesadas en la implementación de la conducción autónoma (Abril, 2014), justificando la tecnología en los altos índices de siniestralidad. El lobby automovilístico es tan potente que han conseguid –entre otras cosas- el desarrollo de leyes para vehículos autónomos en algunos estados de EE.UU. Además, es curioso como el escaso esfuerzo retórico necesario de estos agentes para convencer a las instituciones de la utilidad tecnológica, pero esto lo explicaremos más adelante.

-La segunda problemática es una tendencia hacia el tecnodeterminismo . Esto es la articulación de un discurso dominante que la sitúa en una posición incuestionable, llegando incluso a “coquetear” con el misticismo y la magia. Parece ser que el discurso tecnológico y científico ha desbordado todo el pensamiento occidental situándose en un paradigma de dominio absoluto. En el apartado anterior explicábamos su conexión directa con la política, sin embargo, en este fragmento trataremos de explicar cómo se articula un discurso tecnocientifico apenas cuestionado.
A lo largo de los dos últimos siglos la palabra tecnología ha estado muy ligada al término progreso, dotando al concepto de una idea de mejora y avance irremediablemente positivo. Sin embargo, la tecnología no forma parte de una reproducción natural, sino que está mediatizada cultural y socialmente. Los aparatos electrónicos tienen un fin y están muy ligados a los modelos socioeconómicos y la manera de pensar de las comunidades. Así, nuestro modelo está directamente relacionado con las revoluciones industriales que nos preceden, el capitalismo y el consumo masivo, con un “combustible principal: la competitividad” (Alonso y Ardoz, 2004 p.48)
La ciencia –y en consecuencia la tecnología- forman parte de los que Foucault llamó regímenes de verdad (Foucault, 199 p.187). En la línea de los paradigmas de Kuhn (Alonso y Ardoz, 2004 p.20), la ciencia y la tecnología gozan de una posición discursiva de privilegio. Esta posición les permite quedar fuera del cuestionamiento cotidiano –o incluso dentro del propio ámbito- resultando en un conocimiento difícil de contradecir. Sin embargo, esto no escapa a la ideología, pues la ciencia es una entre las muchas formas de pensamiento que han desarrollado los individuos. En la línea de Feyerabend podríamos sostener que la ciencia representa una forma ideológica de pensamiento y que puede alcanzar posiciones no muy lejanas al dogma religioso. Si la ciencia se base en seguimiento de leyes estáticas es irrealista y pernicioso (Feyerabend, 2003.)
Otro de los problemas que nos produce el tecnodeterminismo es el desequilibrio derivado de los expertos, o en otras palabras la exclusión de una parte de los agentes implicados. El grado de cualificación necesaria para hacer uso de los artefactos derivados de la tecnociencia es cada vez más elevado y exclusivo por lo que se reduce en términos democráticos el número de agentes con capacidad directa de intervención en numerosas acciones. En palabras de Eugenio Moya “Este régimen epistemocrático excluye cualquier discusión pública y consciente de los ciudadanos hasta de asuntos que le afectan directamente: seguridad, salud, calidad de vida.” (Moya, 1998 p.224)
Es innegable la gran aportación transformadora de la ciencia en nuestra sociedad, sin embargo, hoy está situada en el pedestal de la verdad, de la “no duda”. La vinculación entre tecnociencia y Estado es total siendo este el eje principal que sostiene la política occidental. Esto provoca que esta episteme forme parte de una ideología que creen no tener. Los ciudadanos pueden encontrarse desposeídos ante tal desequilibrio en las posibilidades de participación en la toma de decisiones. Además, si tenemos en cuenta lo que mencionábamos en el punto anterior intervienen importantes fuerzas económicas escudadas bajo un discurso tecnodeterminista que las avala. En nuestra opinión esto aumenta las problemáticas puesto que concentra el poder en un grupo de agentes muy reducidos los cuales son movidos por el grado de eficiencia y productividad económica que les proporciona.
En el otro lado podemos destacar un “contrapoder ciudadano” que trata de poner en duda este gigante tecnoestructural que les deja fuera de cualquier intervención relevante. Serían lo que los profesores Lafuente y Corsín llaman comunidades de afectados. Estos grupos tratan de ser empoderados en este sistema totalmente vertical. (Lafuente y Corsín, 2010)
En el caso del mundo automóvil existe un ejemplo ya bien conocido: el caso del coche eléctrico en EE.UU. En el año 1990 se aprobaba en California la ley: “Vehículo de emisión cero” que obligaba a todos los fabricantes dar una alternativa “sin emisión” a los consumidores. Esto generó la comercialización por parte de General Motors del vehículo eléctrico EV1 –entre otros-, con una eficiencia bastante importante. Sin embargo esta historia serie tan innovadora como efímera y ningún coche llegaba a venderse. El lobby automovilístico –respaldado siempre por el sector político- consiguió revocar la ley y GM destruyó toda su flota de vehículos. Lo que ocurrió fue algo realmente extraño: los coches de GM que circulaban por las autopistas lo hacían bajo un régimen de alquiler y por lo tanto fueron retirándose rápidamente de las calles. Esto generó una comunidad de afectados –siguiendo la terminología de Lafuente y Corsín- que vio como eran desposeídos de un coche silencioso, limpio y ligero. Esta comunidad luchó sin resultado aparente, sin embargo, si consiguieron situar en la luz pública esta problemática. (Paine, 2006)
Este ejemplo que bien podría hilarse con el apartado anterior, -o incluso con los siguientes- ha sido extraído para evidenciar como la torpeza con la que puede actuar la tecnología y la ciencia en algunas ocasiones. Sitúa a la ciencia de manera evidente en la situación dogmática que antes mencionábamos, donde la economía y la política son los motores del cambio. Lo que es técnicamente rentable y posible para los fabricantes pasa a ser considerado en términos de deseabilidad social y progreso.
Con esto tratamos de cuestionar los conceptos que generalmente envuelven el ámbito tecnocientífico: progreso, avance, alternativa única y necesaria, “el camino del futuro, y un largo etcétera.

-La tercera problemática es fruto del problema anterior y es una preocupante tendencia hacia el solucionismo. O en otras palabras: la tendencia a considerar a la tecnología como la respuesta a cada problema social.
En primer lugar, queremos distanciarnos de las visiones salvadoras y apocalípticas que maquillan el ámbito tecnológico. (Morley, 2008 p.175) Lo que queremos cuestionar es la tendencia a situar la tecnología como la solución “sabida” a las diferentes problemáticas –planteadas o no- que surgen en la sociedad. Parece ser que el discurso dominante ha conseguido posicionar a la tecnología en el plano de la necesidad. En nuestra opinión esta es una tendencia peligrosa, puesto que no se trata de una dimensión natural, sino cultural. La necesidad es construida socialmente, no se trata de algo intrínseco a la especie humana. Siguiendo a Bustamante: “Como consecuencia, debemos desechar la creencia según la cual el progreso técnico obedece a una lógica interna y a un modelo de desarrollo universal necesario”. (Bustamante, 1993) Resulta difícil respaldar un discurso de la necesidad si tenemos en cuenta los argumentos que hemos destacando anteriormente, donde diferentes conflictos de intereses trataban de imponer una determinada ruta tecnocientífica.
Pero si atendemos al término con el que hemos nombrado este apartado hemos de destacar las aportaciones de Morozov. La tendencia nos lleva a elaborar “respuestas para preguntas que no han sido plenamente formuladas” (Morozov, 2023. P.19) Con esto el autor no pretende desplazar de la inmediatez cuestiones urgentes como las medioambientales o enfermedades, sino destacar que la urgencia que requieren algunos problemas no debe derivar en una legitimidad absoluta a la tecnología. Esta tendencia a centralizar y acotar la mirada solutiva puede desembocar en una irracionalidad de una supuesta racionalidad.
Otra posible consecuencia derivada del solucionismo es la de considerar problemáticas solo aquellas soluciones que la tecnología puede resolver. Efectivamente, esto nos plantea la asociación entre tecnología y dogmatismo que mencionamos en el apartado anterior. Para el propio autor esto podría ser considerado incluso una “patología intelectual que identifica a los problemas en base a un solo criterio: el de si los problemas pueden o no resolverse mediante una buena y limpia solución tecnológica a nuestra disposición”. (Morozov en Marcus, 2012)
Nos resulta interesante en este instante destacar las siguientes palabras: de Espinar y González: “Los jóvenes han interiorizado el discurso dominante según el cual el futuro depende, en gran medida, del progreso tecnológico y del control de las nuevas tecnologías. Saben que su porvenir social y profesional les exigirá ser competentes en el uso de estas herramientas”. (Espinar y González: 2011). Es tal el grado de propagación de las “necesidades” y “bonanzas” de las soluciones tecnológicas que probablemente su desarrollo y dominación del discurso “solucionista” sigan aumentando a un ritmo acelerado.
En cuanto a los coches autónomos hemos percibido como este mensaje solucionista inunda el discurso que elaboran fabricantes como Volvo o el gurú mundial de esta tecnología Raúl Rojas. De esta forma se presenta como la solución necesaria y prácticamente evidente para resolver las problemáticas derivadas de la automovilidad.

-La cuarta problemática es causa y consecuencia de las anteriores. El desarrollo exagerado del control y monitorización de todos los aspectos posibles de la vida.
En esta ocasión nos parece oportuno destacar las problemáticas derivadas de la búsqueda de un control absoluto de todos los aspectos de la vida. En esta búsqueda inagotable de eficiencia, predicción y productividad se desarrolla una vigilancia y un control absoluto de las actividades que envuelven todos los aspectos vitales del ser humano.
Para explicar esto de una manera clara nos resulta interesante recurrir al trabajo de Ritzer sobre “La Mcdonalización de la sociedad” . El autor, poniendo como ejemplo la famosa cadena de comida rápida, desarrolla algunas ideas sobre la tendencia la búsqueda de la eficacia, el cálculo, la predicción, la uniformidad y el control del proceso productivo. Al aplicar el mecanicismo desarrollado por el fordismo y tailorismo logramos una sensación de rendimiento mayor evitando sorpresas “no deseadas”. De esta manera la tecnología deviene en una herramienta de la predicción y el control de la conducta, tratando de corregir “los errores” que los humanos comentemos. (Ritzer,
Así, Beck define que la característica de la sociedad moderna es al control social y tecnológico. (Beck, 1998) El discurso tecnocientífico sitúa a los artefactos tecnológicos como las soluciones necesarias para corregir “los errores” de los humanos. Esta situación de control de todas las dimensiones posibles desplaza y la capacidad de transformación por parte de los individuos. Estos se ven atrapados en un marco de control y orden perpetuo.
Como señala Moraleja: “La razón tecnológica se estructura bajo una férrea creencia en la causalidad. No hay lugar para el libre albedrío en el mundo del determinismo tecnológico”. (Moraleja, 2004) Y es que en un mundo de control y monitorización de nuestras vidas la capacidad de desobedecer las normas y transformarlas se ve extremadamente cohibida.
En relación a la conducción autónoma se nos ocurre un ejemplo señalado por Morozov. El autor considera muy peligroso la tendencia a la responsabilidad total de la tecnología de todos nuestros aspectos vitales. Por ello, destaca lo siguiente:
“Dejadme ofrecer un argumento por el que pienso que esto es un camino peligroso. La desobediencia civil tiene que romper leyes para serlo. (…) Posiblemente no hubiera ocurrido el caso de Rosa Parks bajo este régimen de entornos inteligentes. Hay autobuses que saben cuánta gente hay en cada parada. Pronto habrá autobuses sin conductores. En teoría, podrías construir un sistema eficiente que no dejaría subir al autobús a Rosa Parks. No deja que la fricción ocurra porque se adelanta hacia ella”. Sin la fricción, defiende Mozorov, no es posible avanzar ni generar debates que posteriormente ayuden a revisar las leyes” (Morozov en Marcus 2012)
Los argumentos de Morozov nos parecen realmente interesantes. En el mundo de la predicción y donde se da por hecho que el control y la eficiencia desarrollada por el ámbito tecnológico es necesario y correcto puede provocar un régimen de vigilancia tan desarrollado que la capacidad alternativa de conductas y acciones será bloqueada de forma continua bajo el criterio de verdad absoluta de la tecnociencia.

– Por último nos gustaría añadir una quinta y última problemática como resultado de la tendencia de la anterior. Se trata del concepto cyborg, a raíz de los trabajos desarrollados por Haraway y Mentor.
La aceptación del control y la eficacia que la tecnología promete, sitúa al humano en una posición de vulnerabilidad absoluta. Si bien es cierto que como señala Haraway, algunas derivas tecnológicas permiten cuestionar el dogma central del falogocentrismo, rompiendo algunas disimetrías en la construcción del género, también desplaza al humano de la conducta de algunas acciones. Pero como señala Gray: “La autora llama tomar responsabilidad por la tecnología (no meramente amarla u odiarla)”. (Hables, 2011. p 85). Es tal el desarrollo tecnológico que la pregunta –como señala Gray- no es si somos o no ciborgs, si no qué tipo de ciborgs somos. (Hables, 2011, p.88)
Aplicando el término ciborg a nuestros coches echamos mano de algunas reflexiones de Mentor. Para el autor el coche es un “sistema humano-máquina exoesquelético”, con enorme peligro y que no puede ser únicamente entendido como una simple herramienta”. (Mentor, 2011 p.62). Este concepto híbrido resulta interesante para comprender como los artefactos penetran en los individuos de forma potente. Sin embargo, el desarrollo de vehículos autónomos nos hace preguntarnos si esto ha terminado o se ha transformado. Con un coche autónomo el control de la conducción es cedido a la máquina, reduciendo la capacidad de actuación del “torpe” humano.

Conclusiones

Con este texto hemos tratado de provocar al lector con el fin de repensar la tecnología. Hemos tratado de vincular el desarrollo tecnológico a nuestro objeto de estudio en el proyecto del máster: el desarrollo de vehículos autónomos. No hemos incorporado todo el marco teórico del mismo para tratar de ser concretos y legibles.
Creemos que ahora podemos entender mejor la necesidad de reflexionar y cuestionar el desarrollo tecnológico. Sus vinculaciones con el poder y la política son muy estrechas y afectan de forma directa a nuestras vidas. No debemos caer en tendencias dogmáticas y establecer categorías cerradas sobre lo necesario para resolver nuestras problemáticas, así como caer en el propio solucionismo tecnológico que nos rodea.
Finalmente, el control y la monitorización de todos los aspectos de nuestra vida puede llevarnos a un régimen de vigilancia absoluta donde la capacidad de transformar las normas se vea bloqueada por la aplicación abusiva en términos tecnológicos. Puede que incluso el término ciborg comience a quedarse corto para definir un futuro a medio plazo.

Bibliografía

• Abril, G. (2014) “Sin manos”. El país semanal nº 1964
• Alonso, A.y Arzoz, I. (2003) “Carta al homo tecnologicus. Un manual de CTS activista para el siglo XXI” Edaf
• Beck, U. (1998) “Las Sociedades del riesgo, hacia una nueva modernidad”, Paidos
• Bustamante, J. (1993) “Sociedad Informatizada, ¿Sociedad Deshumanizada?” Gaia
• De la Fuente, P. “Los luditas y la tecnología: lecciones del pasado para las sociedades del presente” (Comunicación presentada en las “IX Jornadas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad: La perspectiva Filosófica” celebradas en Ferrol los días 11 y 12 de Marzo de 2004
• Espinar, Eva; González, Mª J., (2011) “Jóvenes conectados. Las experiencias de los jóvenes con las nuevas tecnologías, REIS nº9 pp. 109-122
• Feyerabend, P. (2003) “Tratado contra el método” Tecnos
• Foucault, M. (1992): Verdad y Poder, Entrevista con M. Fontana en Rev. L’Arc, nº 70 especial, págs. 16-26, en Foucault, M.: Microfísica del Poder, Madrid, La Piqueta
• Hables, C. (2011) “Homo Ciborg: Cincuenta años después” Revista Teknokultura Vol. 8 Nº: 2: 83-104
• Lafuente, A. y Corsín A. (2010) “Comunidades de afectados procomún y don expandido” Fractal.
• Marcus H., (2012) “Evgeny Morozov: Estamos delegando nuestras decisiones a Silicon Valley” Yorokobu Enlace: http://www.yorokobu.es/en-el-futuro-no-habra-rosas-parks/
• Mentor, S. (2011) “La llegada del Ciborg Mundano” Revista Teknokultura Vol. 8 Nº 1: 47-65
• Moraleja, A. (2004) “Tecnologías del poder y poder de las tecnologías” Conferencia presentada el 17 de noviembre de 2004 en la Universidad Autónoma de Madrid con motivo del Congreso Internacional “Cultura digital y ciudadanía”.
• Morley D. (2008) “Medios, modernidad y tecnología. La geografía de lo nuevo”, Gedisa
• Morozov E. (2013) “To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism” PublicAffairs
• Moya, E. (1998) “La disputa del positivismo en la filosofía contemporánea” Universidad de Murcia.
• Ritzer, G. (2006) “La mcdonalizacion de la sociedad” (en papel george ritzer , popular, 2006 Haraway
• Winner, L. (1987) “La ballena y el reactor: una búsqueda de los límites en la era de la tecnología” Gedisa.
• Winner L Publicación original: “Do Artifacts Have Politics?” (1983), en: D. MacKenzie et al. (eds.), The Social Shaping of Technology, Philadelphia: Open University Press, 1985. “Versión castellana de Mario Francisco Villa.”

Documental:
Paine, C 2006 “Who Killed the Electric Car” Sony Pictures Classics

Sobre comunidades y datos en la red

Texto correspondiente al seminario de Sergio

No existe la tecnología idónea. Todas las herramientas que utilizamos deben de ser repensadas y puestas a examen. Nuestra opinión no contempla a las tecnologías como objetivas, todas ellas entran dentro de un entramado socioeconómico y político bien complejo, por ello deben ser reflexionadas con el mayor detenimiento posible. Las tecnologías digitales siguen siendo nuestro principal interés. Preguntas como: ¿A qué público van dirigido? ¿Qué software utilizan? ¿Obtienen ingresos? ¿Cómo los obtienen? ¿Bajo qué políticas operan? ¿Qué usos permiten?… y un largo etcétera, pueden ayudarnos a interpretar como se construyen algunos aspectos de la red, de una plataforma o de algunas herramientas.

En definitiva, las tecnologías son complejas y no pueden ser tratadas con soluciones o explicaciones simples.[1]En un trabajo sobre nuevas tecnologías encontré la siguiente afirmación:

“La mayor parte del conocimiento popular sobre Internet, móvil o videojuegos está basada en las opiniones que reflejan los medios de comunicación que con excesiva frecuencia ponen el énfasis en hipotéticos problemas que raramente se ven corroborados por resultados de la investigación científica.” (Castellana, Sánchez, Graner y Beranuy: 2007).

Como vemos es una tendencia bastante extendida el hecho de aplicar reduccionismos e incluso patologías a los análisis sobre las tecnologías digitales. Con esto no queremos  decir que ciertos autores estén rotundamente equivocados, sino que bajo nuestro punto de vista están cegando gran parte de la realidad.

Por otro lado, recordemos qué se mueve en el mundo “real”. El marco en el que operan las tecnologías, las altera, las configura, transforma y viceversa. Las tendencias neoliberales empujan al asentamiento de los códigos respaldados bajo este contexto. La política está en las redes y en las herramientas. De hecho, dos colosos como Google y Facebook vuelven estas interpretaciones más evidentes. (Ippolita: 2012, p.77) Para este grupo, Google se presentaría como transformación moderna de la ilustración. Una versión muy desarrollada de la racionalidad y el control sobre la red, donde los usuarios pasan a ser grandes fuentes de capital. Eso sí, con esto no pretendemos quitar mérito al desarrollo intelectual de sus herramientas, pero sí a la ideología que profundamente lo alimenta y al gran imperio que gracias a ello han desarrollado. Finalmente, es interesante señalar la gestión que hace la empresa de su discurso, transmitiendo un “mensaje”, aparente mente de centro-izquierda y en la vanguardia de la presumida “libertad de expresión” americana. (Ippolita: 2012, p.78)

También podemos extraer del texto el ejemplo de otro gigante: Facebook. Con esta plataforma, el grupo hace un interesante símil con el anarco-sindicalismo, libertarios de extrema derecha en Estados Unidos. Como señalan en el texto, el objetivo de estos libertarianos, es el desarrollo absoluto de las libertades individuales en un contexto de libre mercado. (Ippolita: 2012, p.79) No continuaremos extendiéndonos en el concepto más tiempo.

Resulta interesante, a la hora se utilizar estas herramientas, la sugerencia de Sergio D’Antonio de hacernos las siguientes preguntas: ¿De quién viene?, ¿Qué espacios visibiliza y oculta? ¿Qué hay detrás? ¿Respeta al contrario? ¿Nos anima a algo? ¿Compartir más en lugar de mejor?

O lo qué es lo mismo: qué grupos de interés hay detrás y bajo qué discurso, qué trata de ofrecernos, en qué modelos de negocio se ubica, qué aspectos busca qué explotemos, si busca o no la exclusividad de su servicio, qué uso hace de nuestros datos, etc.

A ver hasta este punto puede dar la impresión de que defendemos un discurso absolutamente tecnófobo, sin embargo, esta no es nuestra intención. Puede que sí pequemos de un enfoque algo ludita, pero el ludismo no está bien entendido. El ludismo no se trata de un movimiento que rechace a ultranza la tecnología, sino a la forma de pensarla y aplicarla (De la Fuente, 2004). Lo que tratamos es de repensar las formas en que las tecnologías están evolucionando, qué acciones y actores se ven implicados y qué problemáticas surgen.

 

El negocio de los datos

El negocio de los guarismos es el que mueve la red. Bajo la capa de lo gratuito se mueven los grandes negocios de la actualidad. Los usuarios se convierten en el capital más rentable del libre mercado digital. Los datos que generamos los usuarios son diamantes en bruto para estas grandes herramientas. Nos invitan a que almacenemos nuestra información en sus “nubes” y a que compartamos todo lo posible. Recuerden, Facebook no tiene un “no me gusta”.

Este flujo de información hace que hasta las propias investigaciones que tienen como objeto de estudio estas plataformas, conviertan su análisis en una mera explotación numérica. Pero lo más grave es que se usan plataformas ya programadas para ello, filtrando la información obtenida. Con esto no quiero decir que no se puedan hacer investigaciones interesantes, pero si deben ser puntualizadas sus limitaciones.

 

Por otro lado, cabe destacar que existen otras posibilidades en la red. Frente a este tipo de herramientas masivas se posiciona el software libre, refugiado en algo más cercano a la socialdemocracia sueca. (Ippolita: 2012, p.118). Estas se presentan bajo el concepto “libre”, que no gratuito. Permiten una modulación de sus códigos así como intento de “compartir”, pero haciéndolo mejor, como bien nos puntualiza Sergio.[2] Nos permiten un empoderamiento mucho más valiosos que las herramientas anteriores.

Para finalizar nuestra reflexión vamos a poner un breve ejemplo aplicado a nuestro proyecto, sobre automovilidad y nuevas tecnologías. Como hemos estado mencionando anteriormente, el contexto actual refleja una creciente obsesión por cuantificar todos los usos que los individuos hacen de la tecnología.  Los datos se convierten en el eje principal del desarrollo tecnológico y el mundo del automóvil no es una excepción.

Encontramos por ejemplo la incorporación de tecnologías que conectan el coche con el Smartphone, donde realizan funciones que generan importantes datos: “rutas, control de consumo de combustible, detección de averías mecánicas, comparte la posición del vehículo con quien queramos, nos recuerda dónde hemos aparcado el coche y, además, puede realizar una llamada automática en caso de accidente”.[3]También la incorporación de un software en los ordenadores integrados en el coche, donde también existe una batalla entre softwares privativos y libres.[4] Y finalmente, la cuantificación de datos biométricos. Aquí encontramos el llamado medidor biométrico[5], del cual ya hemos hablado. Este aparato extraerá datos sobre el flujo sanguíneo, ataques de corazón o desequilibrio en lo electrolitos.

 

Más Referencias:

http://www.eldiario.es/turing/ideas-pensar-tecnologia-hoy_0_98690754.html.

-Castellana Rosell, Montserrat; Sánchez-Carbonell, Xavier;  Graner Jordana, Carla y Beranuy Fargues, Marta, (2007),  “El adolescente ante las tecnologías de la información y la comunicación: internet, móvil y videojuegos”. Revista Papeles del Psicólogo.

Ippolita. En el Acuario de Facebook. El resistible ascenso del Anarco-Capitalismo. Madrid 2012. Pag 79.

De la Fuente, Patricia “Los luditas y la tecnología: lecciones del pasado para las sociedades del presente” (Comunicación presentada en las “IX Jornadas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad: La perspectiva Filosófica” celebradas en Ferrol los días 11 y 12 de Marzo de 2004


[2] Aunque esto no quiere decir que todo el software libre presenten estas cualidades.

Otras posibilidades digitales

Texto correspondiente al seminario de Barahona

Llevo alrededor de un año aproximándome al mundo de la reflexión tecnológica y todavía no sé gran cosa. Cada vez que doy con un nuevo tipo de teoría desconocida, con tecnologías muy recientes o con otros posibles ámbitos de interpretación, mis ideas quedan totalmente alteradas. Por el momento, lo que tengo claro es que la tecnología es fuente de diversas problemáticas y exige pensarla con detenimiento.

Para este texto se nos planteaba repensar la relación entre la tecnología y las obras libres, dando el ejemplo de la fotografía. Sin embargo, el ámbito es un poco desconocido para nosotros y vamos a trabajar con otro ejemplo que conocemos mejor: la difusión de la música rap en España. Lo que proponemos tiene un intento importante de originalidad, sin embargo, es un tema en el que estamos aún un poco torpes y procuraremos hacer un ejercicio más allá de lo evidente.

En primer lugar hemos de dejar claro nuestra posición teórica frente a la tecnología. Para nosotros la tecnología no es neutra. Esta se ve afectada los todas las interrelaciones que suceden en la sociedad, como la economía, la política, el derecho, etc. Y si vamos un poco más lejos, podemos afirmar que la tecnología que se desarrolla sólo es posible en esa compleja relación entre sociedad-tecnología, donde ambas se condicionan mutuamente.

La tecnología, entonces, no está exenta de problemáticas. Su incorporación en las dinámicas sociales provoca múltiples alteraciones en su estructura. Como veíamos en textos anteriores, los luditas [1] [2] eran un ejemplo bastante evidente, sin embargo no es el único. En el caso de las tecnologías digitales las problemáticas que surgen son bastante numerosas y resolver estos conflictos es una tarea que lleva consigo un esfuerzo importante entre los agentes implicados.

El mundo digital

Como hemos señalado, existe una dialéctica entre las  tecnologías y las dinámicas sociales con sus actores implicados. En ese proceso de dialogo sucenden numerosas tensiones de adaptación al contexto por ambas partes. Uno de los puntos conflictivos que pueden surgir es la inadaptación de las estructuras sociales a tecnologías que se van sumergiendo de manera notable en las distintas capas sociales. En este punto no podía estar más de acuerdo con el profesor Barahona.

Como indica el profesor, esta tecnología es un punto de inflexión y crea una serie de conflictos al ser interpretada con esquemas caducos. ¿Y como se explica esto?

La tecnología digital se caracteriza por permitir tres elementos: el duplicado, elaboración y modificación de los elementos y su movimiento en gran escala. Estas sugerencias del profesor nos resultan bastante originales y nos convencen en gran medida. En nuestra opinión el duplicado es la parte más beneficiosa y desarrollada hasta el momento. Por el contrario, somos menos optimistas en cuanto a la difusión, pues no creemos que este desarrollada de forma contundente más allá de los “países desarrollados”[1]

Efectivamente, esto es lo que la tecnología permite, pero dista mucho de que se plasme en la realidad. Nuestra  opinión es que existen por el momento grandes diferencias en el capital económico, cultural y una incesante invasión de diferentes instituciones por monopolizar este terreno. Y sobre todo, que es una problemática relevante en nuestra época. [3]

Sin embargo, cojamos esta vez los aspectos positivos, las ventajas que han beneficiado a múltiples personas. En nuestro ejemplo, optaremos el terreno musical y en concreto el mundo hip-hop y su difusión en español. Nos parece óptimo el ejemplo porque nos va a permitir profundizar en otro punto problemático, la relación entre autor y obra. Todo lo desarrollado será aplicado a nuestro ejemplo y nunca tendremos interés de extenderlo a ningún otro.

En el contexto español –y también en el mundial- la llegada del mundo digital ha transformado por completo el panorama musical. Sin entrar –esta vez-  en muchos detalles de carácter simbólico y cultural vamos a presentar esta herramienta como una posibilidad en el contexto social. Nos centraremos, en concreto en la plataforma llamada HHGROUPS [4], puesto que es la más utilizada y conocida.

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La plataforma:

Esta plataforma permite la libre difusión de todo tipo de contenido relacionado con el hip-hop, desde la subida íntegra de “maquetas” musicales, pasando por “instrumentales” hasta la exposición de “grafitis”. El artista decide si el contenido es de “uso libre” y si puede ser descargado o solo escuchado. Lo interesante es que esta plataforma ha permitido alterar ciertas barreras del ámbito musical. Las limitaciones económicas quedan alteradas, la difusión es más abierta, la variedad más amplia, los plazos temporales también se limitan, etc.

 Pero obviamente también genera una serie de problemas. Por ejemplo, surgió la polémica de qué filtros de calidad deberían pasar los contenidos para ser admitidos en la página. En un principio se enviaban los contenidos y una serie de administradores los valoraba y aceptaba (o no). Sin embargo, creó numerosas polémicas a raíz de un supuesto clientelismo con algunos artistas y se pasó a filtros más complejos. En los nuevos filtros son todos los usuarios de la página los que pueden decidir si el contenido es apto o no. El problema es que los criterios no suelen ser muy claros, aunque respaldan que sólo piden “que el sonido se oiga bien”. Si fuera rechazada el artista podría pedir que alguno de los administradores revisase el tema, el cual puede ser subido–en principio- las veces que el artista quiera.

Podríamos añadir otras problemáticas que genera la página, anunciando los lanzamientos y conciertos de artistas más conocidos.

Efectivamente hay pros y contras de este modelo, pero no olvidemos que es novedoso y alternativo. Permite una difusión a coste relativamente bajo, llegando a más gente e incluso añadiendo el filtro de que los oyentes buscan ese género musical.

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 Sobre el control del autor sobre su obra

 Como decíamos esta es una plataforma alternativa y bastante efectiva, con sus virtudes y defectos. En cuanto a los derechos de autor tiene varias posibilidades que relacionan al artista (autor) con el oyente. Esta herramienta promueve el uso libre, sin embargo el artista elige el nivel de “libertad” que le da a la obra. La gran mayoría de los artistas optan por poner su material de uso libre, lo que la convierte en una fuente de difusión de lo “amateur” y “profesional” recortando las distancias entre ambos. Sin embargo, también se puede optar únicamente por la reproducción del contenido sin ser descargado.

Esta página permite que muchos artistas pongan su contenido en manos de muchos usuarios, algunos creadores ofrecen la posibilidad de adquirir su contenido en formato físico a través de donaciones o cd’s en un baremo de 3 a 6 euros (aunque son minoría).

Otro ejemplo dentro de los contenidos que comparten los artistas son los samplers, dentro del formato de las instrumentales. Resultan interesantes pues tienen un doble giro transformativo y libre. Se trata de crear una instrumental acompañada de extractos musicales de temas anteriores de otros artistas -­como soul y jazz-, dando ritmo a la base, siendo un remezcla bastante interesante.

Finalmente otras de las ventajas de la página es el beneficio para los artistas más conocidos, pues resulta una pasarla muy efectiva para la promoción de conciertos.

Ya hemos dado algunas pistas sobre el tema, pues los conceptos que aquí se plantean se interrelacionan con gran facilidad. La plataforma HHG se presta bajo la licencia de creative commmons [5], por lo tanto, los trabajos que los artistas cuelguen quedan categorizados bajo la misma. Sin embargo, también se ofrece la posibilidad de poner otro tipo de licencia si el autor lo indica.

Se entiende la información como modificable, pero sobretodo como distribuible. Los autores que suben las obras a la plataforma participan de la licencia y de este modelo de difusión. En mi opinión es beneficioso tanto a nivel individual como colectivo. Los artistas asentados aparecen en cabecera de una de las páginas por excelencia en el rap español. Y a nivel colectivo, provoca que haya mucha más cantidad de artistas provocando una salto cualitativo muy interesante.

Los beneficios directos a nivel económico son para la propia plataforma. Sin embargo, a nivel indirecto los artistas asentados encuentran una difusión multiplicada, facilitando que más oyentes vayan a sus conciertos, por supuesto también artistas menos conocidos.

Conclusiones

 Si tuviese que reducir el texto a una sola palabra, esta sería: compartir.

El hecho de que existan plataformas que faciliten la distribución de las obras multiplica los beneficios para el colectivo. Por supuesto, también hay claras ventajas a nivel personal, siendo una pasarela óptima para la difusión de los eventos y contenidos.

Es una posibilidad de negocio dentro del mundo digital en un período de transición de tecnologías y de múltiples intereses.

Referencias

[1] Alonso, Andoni y Arzoz, Iñaki. 2003 “Carta al homo tecnologicus. Un manual de CTS activista para el siglo XXI” Edaf

[2] De la Fuente, Patricia “Los luditas y la tecnología: lecciones del pasado para las sociedades del presente” (Comunicación presentada en las “IX Jornadas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad: La perspectiva Filosófica” celebradas en Ferrol los días 11 y 12 de Marzo de 2004

[3] Bisang, R., Campi, M. “Hambre, alta tecnología y desigualdad social. Un desafío a principios del siglo XXI” Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad

[4] Enlace: http://www.hhgroups.com/temas/

[5] Enlace: http://www.hhgroups.com/normativa/


[1] No insinuamos que el profesor Barahona aplique la difusión a escala mundial ni mucho menos. Como él mismo destaca estas interpretaciones son “en teoría”