MAKE A SITY (prácticas)

En paralelo a mi trabajo fin de máster y como complemento práctico y experimental a la investigación, estoy desarrollando un proyecto de diseño y fabricación colaborativa de un banco público, un banco para sentarse en la calle. El proyecto se llama MAKE A SITy e intenta explorar la relación de los ciudadanos con las estructuras de la ciudad y la posibilidad de apropiarse de ellas: La red y las nuevas tecnologías hacen que la conexión entre diseño y fabricación sea hoy casi inmediata y hace posible que el DIY (hazlo tú mismo) lleve esa idea de juego y apropiación a una escala urbana. Los amateurs irrumpen en lo que hasta ahora es una capa de la ciudad donde solamente los expertos podían entrar: el proceso de la creación material de la ciudad. Este proyecto se enmarca dentro de la reflexión sobre el derecho a la ciudad y el derecho a la infraestructura y a infraestructurar, cuestiones centrales de mi investigación.

La fabricación de un banco me parecía pertinente: los bancos públicos están en extinción en el centro de nuestras ciudades. La presión comercial hace que la calle sea cada vez menos un común urbano y cada vez más un entorno pautado y dirigido hacia el consumo. Hasta tal punto es así que es prácticamente imposible sentarse por la calle sin estar obligados a consumir en alguna terraza o local. El banco es un elemento posibilitador de un tipo de interacciones más allá del consumo. Implica una ruptura con la lógica del diseño de algunos espacios públicos donde ejercer la ciudadanía solamente puede consistir en consumir.

ImageImagen de concepto de la intervención en Plaza de Callao

El banco se está diseñando de forma colaborativa a partir de modelos en 3D y se fabricará utilizando herramientas de fabricación digital. Se utilizarán estándares abiertos, software libre y abierto, y los resultados estarán disponibles bajo licencias que inviten a la reapropiación, reutilización y distribución. Queremos hacer un banco bajo licencia creative commons. Nuestro banco funciona en dos niveles: como archivo 3D genera vínculos en torno a la innovación en una producción colaborativa, puede ser intercambiado, mejorado y reproducido en cualquier otro lugar; pero también y más importante, funciona como una infraestructura misma: contribuye al equipamiento de las áreas donde se instala y es la infraestructura que posibilita nuevas relaciones sociales y políticas.

El proyecto está orientado a poner a prueba algunos aspectos concretos de la investigación del trabajo fin de máster:

– Si los procesos de fabricación digital están o no suficientemente desarrollados y son suficientemente accesibles para servir como vehículo de empoderamiento ciudadano.

– En qué medida la innovación y producción colaborativa a partir de modelos 3D puede ser una alternativa a la producción institucional.

– Poner a prueba los límites del derecho a la ciudad tal como lo formula Lefebvre intentando abrirlo hasta el derecho a la infraestructura.

ImagePrimeros diseños en 3D. Empezamos por plantear un sistema modular para el banco

MAKE A SITy fue seleccionado por Medialab-Prado para ser parte de su programa Madrid laboratorio urbano. En concreto en la parte del programa dedicado a espacio público e infraestructuras urbanas. Madrid laboratorio urbano es un laboratorio de proyectos ciudadanos que exploran las posibilidades y los límites de la nueva cultura social, y en particular de la cultura abierta/libre, como configuradora del espacio público y de las relaciones sociales, económicas o políticas que genera. Algunos de los objetivos del programa son prototipar nuevas herramientas y experiencias, propiciar un debate y reflexión sobre el significado del procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad. Favorecer las sinergias entre las diversas iniciativas ya existentes y en reflexionar sobre las consecuencias de estos procesos. Algunas ventajas de participar en este programa para mi proyecto son:

– Acceso al fablab (laboratorio de fabricación digital) de Medialab y sus herramientas: fresadoras, cortadoras láser cnc (control numérico por computadora) impresoras 3D, etc.

– La convocatoria en Medialab ayuda a conformar un grupo de colaboradores que trabajen de manera estable en el desarrollo del proyecto. Efectivamente, gracias a Medialab he conseguido juntar un grupo de cinco personas interesadas en el proyecto que se reúne semanalmente para trabajar en él y hacerlo avanzar.

– Contacto con otros grupos que trabajan en otros ámbitos de la ciudad con los que es posible colaborar. De hecho hemos hecho contactos y establecido sinergias con grupos constituidos en torno a la memoria del barrio de las letras, a los posibles usos de las bocas de metro cerradas, proyectos de gestión ciudadana de solares como Esto es una plaza, cuyo objetivo es un construir un lugar alternativo de ocio, socialización, intercambio y desarrollo de tejido social.

Madrid laboratorio urbano se desarrolla en forma de taller. Primero durante cinco días a finales de mayo y después otros cinco días en el mes de octubre, aunque está previsto que los grupos trabajen de manera continua en los meses de verano. Durante las jornadas de talleres la actividad está orientada a la puesta en común y la creación de grupos interdisciplinares que ponen a prueba las ideas y los prototipos en los que se está trabajando. Los grupos cuentan con el apoyo y asesoramiento de asistentes técnicos y profesores invitados.

En este momento el grupo está terminando la fase de diseño del banco que queremos instalar en la Plaza de Callao y estamos considerando la posibilidad de hacer un segundo banco con un diseño que aproveche estructuras ya existentes. En particular estamos pensando utilizar la barandilla de la Plaza Emilio Jiménez Millas, más conocida por plaza de los cubos, para convertirla en un soporte para sentarse. La elección de estos dos ubicaciones no es casual. Los dos espacios han sido diseñados estrictamente como lugares de paso y de actividad comercial: eventos promocionales, terrazas de franquicias, tiendas multinacionales, etc. Ninguno de estos espacios está equipado pensado en que otra activad sea posible ni para favorecer otro tipo de interacción.

El grupo también ha empezado a discutir qué tipo de materiales utilizaremos para la fabricación. Nuestros bancos deben ser completamente funcionales y estamos considerando diversos materiales en función de su coste, su resistencia, su peso, su impacto ecológico, etc. De momento hemos hecho una primera prueba con una maqueta a escala fabricada con poliestireno extruido, un material que se usa como aislante en la construcción.

ImageBarandilla en Plaza Emilio Jiménez Millas

Entendemos que la ciudad es un interface que media entre las relaciones y las interacciones de la ciudadanía. Nuestro proyecto intenta ser una modificación de su código, un plugin o un hackeo temporal, un dispositivo que propicie nuevas formas de interacción más allá del consumo. El espacio público debe ser el espacio donde se ejerza la ciudadanía y esta no puede consistir únicamente en consumir.

MAKE A SITy es un proyecto concebido como práctica auto-organizada y colectiva que sirve para investigar la posiblidad de empoderamiento urbano de la ciudadanía y el desarrollo de procesos críticos sobre la ciudad. Queremos comprobar si esta intervención construye nuevos equilibrios y activa dinámicas de apropiación del espacio urbano. Si diseñar y amueblar la ciudad es la manera de hacerla nuestra.

ImageRender del prototipo para fabricar

 

Enlaces:

– Este es un enlace al vídeo de presentación de mi proyecto MAKE A SITy en Medialab-prado:

http://medialab-prado.es/mmedia/13371/view

– Enlace a la página de la convocatoria Madrid laboratorio urbano:

http://medialab-prado.es/article/madridlaboratoriourbano

– Enlaces al proyecto MAKE A SITy donde se pueden seguir todas las actualizaciones, reuniones del grupo, etc.:

http://comunidad.medialab-prado.es/es/proyectos/make-sity

http://www.truthbehind404.com/Make_a_Sity.html

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NOTAS SOBRE ESFERA PÚBLICA

La esfera pública es un espacio donde nos integramos de forma colectiva para tener influencia en el poder. Es el espacio donde ejercer la ciudadanía tomando la democracia en primera persona.

Es el espacio discursivo, institucional o geográfico donde la gente ejerce de ciudadano/a accediendo (de forma metafórica) al diálogo sobre las cuestiones que afectan a la comunidad en su sentido más amplio (Dahlegreen 1995)

La esfera pública está en el camino entre nuestras propias vidas, la esfera privada, y quien gobierna lo público, la esfera social. Cuanto más permeable y abierta sea la relación entre esfera pública y esfera social mayor será la calidad democrática. Debe haber una continuidad entre la influencia de la gente y las decisiones políticas de quienes gestionan el poder.

Para Habermas la esfera pública tiene que ser un proceso de interacción (intercambio. Las comunidades se crean por medio del intercambio) regido por un proceso discursivo racional que busque el consenso, debe ser accesible para todos, debe ser una discusión pública y debe ser el lugar donde se discutan intereses colectivos y no privados. La definición de Habermas es muy cuestionable e idealizada: por ejemplo es muy discutible que la búsqueda del consenso sea un fin en si mismo y que sea lo único deseable.

La digitalización ha redefinido el concepto de esfera pública: no es un solo lugar sino una constelación de espacios que permiten la circulación de información, ideas, debates y la formación de voluntad política. Cada uno de estos espacios son esferas públicas periféricas de una esfera pública central. Las esferas públicas periféricas aspiran a tener permeabilidad con el centro. Las características de esa esfera pública central serían: instituciones asentadas, debates formalizados, consenso, unidad, estabilidad, verticalidad. A su vez, las características de las esferas públicas periféricas son: incentivos a la participación, crítica, cambio, horizontalidad.

A mayor posibilidad de participación más esferas públicas periféricas se crearán. Las esferas públicas periféricas quieren influir en el centro. De nuevo aquí cuanto más permeable sea la esfera pública central más sana será la democracia. Debe existir un diálogo constante entre la esfera pública central y las esferas públicas periféricas: esa permeabilidad nutrirá a la esfera pública central de los debates y las cuestiones que se encuentran en las esferas públicas de la periferia.

Cambios en la esfera pública digital

Las nuevas tecnologías están provocando que las variables descartadas, lo minoritario, ahora tenga la capacidad de reclamar su papel como agentes. No solamente individuos o grupos, también saberes, discursos y sujetos epistémicos han sido descartados de lo reconocido y lo hegemónico. La red y las nuevas tecnologías facilitan la participación de estos grupos que desde su posición en la periferia buscan reconocimiento y legitimidad influyendo en el centro.

 La esfera pública digital sufre cuatro transiciones según Coleman:

1. De la distancia a la copresencia. Cada vez es más fácil participar. Los nuevos dispositivos han provocado que se minimice el tiempo y el esfuerzo necesario para acceder a la información y participar. Estos dispositivos acaban con las barreras espaciales. La participación mediada por la red es ubicua y está disponible continuamente.

2. De los lugares a las redes. Antes el encuentro era imprescindible, el desarrollo de Internet ha supuesto la creación de una capa digital superpuesta a la ciudad. La calle es un espacio híbrido y en algunas prácticas de acción política, completamente prescindible como lugar de encuentro.

3. De la transmisión al diálogo. Hemos dejado de ser consumidores y espectadores de una transmisión. Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de réplica y de generar nuestros propios contenidos. La intervención es directa de manera que se evitan intermediarios y hay menos distorsión en nuestro mensaje. Todo tiende a un sistema de mayor coordinación en lugar de un sistema basado en organizaciones. Las organizaciones desaparecen en la medida en que se las deja de usar para hacer de vehículo del discurso.

4. Del espectáculo al juego. En el espectáculo hay pocos actores, hay quien lo administra y elige el reparto, es un discurso unidireccional y nos impone una posición pasiva. En el juego participamos todos, jugamos con nuestros iguales. En el juego incorporamos la participación a nuestra vida. El aumento de la participación (el paso masivo de espectador a agente) es el argumento más fuerte a favor de la idea de revitalización de la esfera pública propiciada por las nuevas tecnologías.

Dentro del nuevo paradigma digital, la esfera pública central adopta formas como: e-government, ciberpolítica, ciberperiodismo. En cambio las esferas públicas periféricas en el ámbito digital serán: foros cívicos, activistas, comunidades que visibilizan problemas, dominios parapolíticos (redes sociales comerciales que se usan con una finalidad política), medios no convencionales de periodismo, cibermultitudes (ciudadanía organizada como por ejemplo Las “mareas”)

La penetración de lo digital todavía no es total y el conflicto está en que lo digital tiene que mucho más que ver con la periferia que con el centro ya que tiene una mayor resistencia al cambio.

Repertorios

Muchas veces los repertorios digitales no son más que los tradicionales con una fachada digital, pero también hay repertorios que rompen con los tradicionales y modernos y enmarcan el nuevo paradigma de acción colectiva: como hemos visto la copresencia física ya no es necesaria, la coordinación ha sustituido a la organización (sindicatos, partidos, organizaciones a largo plazo) ahora hay más coordinación y más horizontalidad, están ligados a pequeñas causas a corto plazo y no a organizaciones centrales. Su existencia tenía sentido en un escenario donde las acciones eran largamente planeadas y había que tener una estructura que las sostuviera en el tiempo.

Lo racional no es el único discurso posible, ahora tiene más peso lo subjetivo y la expresión personal: hay un enorme número de colectivos que reclaman su papel como agentes. Es el caso de grupos de autistas que reclaman una identidad ontológica distinta, reclaman que no se les considere como enfermos sino como atípicos, personas que simplemente tienen una disposición cerebral diferente. Desafían el discurso homologado de los expertos y su posición jerárquica porque quieren ser ellos mismos los que generen el discurso sobre lo que les pasa desde su propia subjetividad. Quieren que ese discurso sea equiparable e igualmente legítimo a nivel epistémico.

Algunas características del nuevo paradigma de esfera pública digital son:

1. El surgimiento del narcisismo cívico. Narcisismo cívico hace referencia a la emergencia de individuos que desde lo personal intentan incidir en lo colectivo. La autoexpresión y la marca personal domina sobre la comunitaria en su acción política en red. Es característico que actúen de forma esporádica y no prolongada en el tiempo. El narcisismo cívico no es un término peyorativo, la autoexpresión no tiene porqué ser mala, es la proyección de un yo para una audiencia. En otros contextos chocaría contra la comunidad pero el narcisismo cívico coexiste y no degrada lo colectivo, no excluye la implicación en el colectivo. La militancia autoexpresiva puede ser objeto de intermcambio.

2. Participación privada. Narrativas privadas en redes parapolíticas=esferas públicas periféricas junto con narrativas privadas generadas en espacios públicos comercializados (Facebook, Twitter) que condicionan la forma que tienen los mensajes y cómo llegan.

3. Cada vez menos participamos en bloques políticos y más en causas, que son más flexibles, más concretas, más efímeras, más permeables, más horizontales. Imprimen el juego como parte de la acción. En este sentido parece que el éxito de algunas formaciones políticas de reciente creación, pero firmemente posicionadas en la red, no reside tanto en un cuerpo doctrinal sino en aparecer en la esfera pública como aglutinador de múltiples causas concretas.

4. Pluralismo agonista. En contraposición a la postura de Habermas, el pluralismo agonista hace referencia a la necesidad de que el consenso no elimine el disenso. Que el discurso en la esfera pública no termine con las particularidades y acabe siendo de nuevo una forma de eliminar y descartar lo minoritario. En el caso que citábamos antes de los grupos de autistas, ellos no buscan ningún consenso. Su discurso no es estrictamente racional ya que, por ejemplo, no distinguen el Yo del afuera, hay una especie de continuidad entre su yo y el resto de objetos. Tienen una forma radicalmente subjetiva de relacionarse con el mundo. En sus acciones online esta perspectiva vital es parte de su discurso compartido, un discurso que no busca consenso alguno sino legitimar su identidad.

Degradación de la esfera pública:

Hay razones para pensar que la digitalización ha degradado la esfera pública y los repertorios de acción política:

– A la Brecha de acceso hay que sumarle la brecha de proceso: no todo el mundo tiene acceso a la tecnología necesaria para entrar en la esfera pública digital, pero además, de entre aquellos que sí tienen acceso, no todos pueden hacerlo de manera efectiva. No todos tienen la suficiente habilidad con las herramientas como para conseguir un buen posicionamiento. Hay una tercera brecha que es la brecha democrática o brecha de resultado: de aquellos que son capaces de conseguir un buen posicionamiento no todos tienen efectividad en sus acciones y pueden incidir y ser significativos.

Se pierde compromiso y calidad en la participación. El número de participantes no sirve para medir estos parámetros.

Síndrome de la máxima participación mínima. Profusión de herramientas, medios y acciones de participación que tienen poca incidencia política con poca implicación.

Prácticas que se reducen a una cuestión estética y que no tienen una reflexión detrás.

– Cuando los grupos actúan de manera colectiva se fomenta el compromiso cívico, la confianza y la reciprocidad, se crea capital social. La acción en red no fomenta el capital social. El compromiso es más tenue. El capital social que se crea en la red es muy débil.

Como consecuencia de todo lo anterior tenemos la aparición de acciones inofensivas, slacktivismo, acciones preformativas que no tienen impacto político, activismo de salón, directamente conectado con el concepto de narcisismo cívico.

Otra consecuencia de la pérdida del capital social es la pérdida de coherencia de los mensajes colectivos. Pierden incidencia porque tendemos a consumir información relativa a nuestros intereses en una espiral perceptiva: nuestra percepción se va reduciendo a lo únicamente relevante para nosotros. Tantos nuevos canales aceleran esta espiral creando ciberguetos: espacios de deliberación con discursos tan homogéneos entre que no pueden relacionarse con los espacios contiguos, al contrario que las comunidades digitales que sí están más abiertas al intercambio. El punto positivo de este efecto es que se fomenta el disenso contra el consenso y la estandarización.

 

DAHLGREN, P. (2012). Mejorar la participación: la democracia y el cambiante entorno en la web, en Innerarity, D. y Champagne, S. (eds.): Internet y el futuro de la democracia. Barcelona, Paidós, pp. 45-67

Papacharissi, Z. (2009): The Virtual Sphere 2.0: The Internet, the Public Sphere and beyond en Chadwick, A. y Howard, P. (Eds.) Handbook of Internet Politics.

cosas encontradas de camino al artivismo

Texto para el seminario de artivismo

Autonomía

Para llegar a hablar de arte y activismo hemos comenzado acercándonos a los conceptos más genéricos de estética y política y hemos visto que el concepto de autonomía, la capacidad de dotarnos a nosotros mismos de normas y determinar cómo queremos vivir, es el lugar donde estos dos conceptos se encuentran.

La autonomía puede ser pensada en función de la proyección temporal que demos al término: autonomía ilustrada: estratégica, más a largo plazo, discute, hace planes; autonomía moderna: táctica, gestos de provocación, acciones, inmediatez. Frente a estas dos tenemos la autonomía modal, que da cuenta de las formas autónomas de producción de mundos relacionales, de modos de organización de la subjetividad, la percepción y el comportamiento. Es aquí donde arte y activismo se encuentran realmente, conecta la producción artística a la producción y distribución de “modos de relación”. Está construida sobre el libre juego de las facultades Kantianas. En este sentido la república de los fines sería ese lugar donde la autonomía modal es posible.

“Una Republica de los fines supone un ordenamiento intelectual y también político en el cual no sólo se garanticen determinadas autonomías -como las de ciertos individuos o ciertas actividades privilegiadas en sociedades como la griega clásica- sino que trata de garantizar todos y cada uno de los proyectos de autonomía posibles. La Republica de los Fines es así un proyecto para concretar y universalizar la libertad y para hacerlo en función no de una proclama utópica o milenarista sino de una sólida estructuración del orden social e intelectual. O como lo canta Chabela Vargas “que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”.1

Podemos atribuir una época histórica a cada una de las formas de autonomía, así tendremos la “autonomía ilustrada”, la “autonomía moderna” y la “autonomía modal” adscritas sucesiva y respectivamente a la ilustración, a los movimientos que van del romanticismo y el esteticismo de fin de siglo hasta las vanguardias históricas, y al capitalismo cultural. También podemos atribuir un foco de interés distinto para cada una: el objeto, en el caso de la autonomía ilustrada, y el sujeto, en la autonomía moderna. La autonomía modal pone su énfasis en las “relaciones” que la obra de arte y la percepción estética establecen, o mucho mejor dicho: a las posibles modulaciones autónomas de esas relaciones… 2

El artivismo se enmarcaría dentro de la discusión sobre las posibilidades actuales de construcción de modos de relación y modos de vida autónomos en el marco del capitalismo cultural.

Artivismo y articulación

Una obra artivista es una articulación social y política. Uno no está al servicio del otro ni se yuxtaponen. Hablamos de articulación cuando hay una imbricación en la que lo estético informa a lo político y lo político a lo estético. Si hablamos de artivismo hablamos de articulación social entendida como acción en el mismo plano y con el mismo estatuto entre los agentes implicados. El artista no está en ninguna posición distinta o de privilegio respecto a los demás. No llamaríamos artivismo a una acción como “El trabajo es la dictadura” de Santiago Serra, consistente en utilizar personas en paro para llenar mil libretas escribiendo a mano, cuando estos no han participado en ninguna toma de decisión. Además, hablamos de articulación política cuando los objetivos inmediatos de esa acción son objetivos políticos.

Buenos ejemplos de acciones bien articuladas social y políticamente podrían ser los Freedom riders. En 1961, En Estados Unidos, un grupo de activistas  por los derechos civiles organizaron viajes en autobús por los estados del sur que se habían negado a acatar la resolución del tribunal supremo según la cual los autobuses públicos segregados eran anticonstitucionales. En 2012 grupos a favor de los derechos de los inmigrantes indocumentados volvieron a repetir la acción.

ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power) es un colectivo que se fundó en Nueva York en 1987. ACT UP es un grupo de acción para llamar la atención sobre la pandemia del sida y la gente que la padecía con objeto de conseguir legislaciones favorables, promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.

La articulación social y política son las condiciones de posibilidad de una obra o acción artivista. En estos términos queda claro que no todo el arte político es artivismo, por ejemplo la pieza “Los encargados”, del mismo Serra y Jorge Galindo, en la que las imágenes cabeza abajo de los presidentes del gobierno desfilan por la Gran Vía de Madrid, tampoco sería artivismo al carecer de objetivo político concreto. El arte político que ha perdido su articulación social y política está desactivado, es un objeto de museo.

Efectivamente, Las acciones que sí están articuladas social y políticamente tienen siempre fricciones con la institución arte. Difícilmente cabe en un museo una pieza sobre los problemas de la vivienda o la gentrificación de un barrio en la que se invite a un colectivo a, por ejemplo, ocupar una de las salas. Para la institución sería colocarse en una posición de implicación con lo existente inmediato. Ese es el límite ético que impide al museo dar el salto a una articulación social y política real. Ya no estaríamos en una exposición sino en una de las trincheras de la realidad. No sería un museo, sino una extensión del campo de batalla. En un museo no hay ningún tipo de vínculo o consecuencia, solamente se puede disfrutar de la exhibición de objetos venerados.

El artivismo no puede ser solamente una práctica sexy y cool para los media (Vimeo, Vice, etc.) No puede dar igual quién lo haga o dónde. No basta un movimiento táctico ingenioso. El artivismo escala y mide sus fuerzas para que sus acciones tengan consecuencias.

Teoría de estratos:

Hay un patrón estructural que se repite igualmente en la naturaleza y en nuestras representaciones. Hay una progresión piramidal cuyos estratos empezando por la base son: inorgánico, orgánico, psíquico y lo social objetivable. Vemos que el orden de complejidad de esta pirámide se repite en otras categorías, como la misma experiencia estética, el urbanismo y el crecimiento de ciudades, en teoría evolutiva, en neurociencia e informática o en la música: Timbre, ritmo, melodía, armonía

Todas esas pirámides cumplen la regla básica de los sistemas emergentes por la que cada capa superior surge de la inferior pero no se puede explicar únicamente por ésta. Lo orgánico depende de lo inorgánico pero lo inorgánico no lo explica completamente y así sucesivamente. Cada capa hacia arriba supone una innovación categorial. Los razonamientos que enfatizan el recorrido ascendente son materialistas y los que ponen la fuerza en el descendente son idealistas.

En el arte se puede ver el rastro de lo psíquico, lo orgánico y lo inorgánico. El arte es un juego entre los patrones que organizan el mundo. El arte debe vincularse con todos los estratos y no solamente con el último. El arte y la estética debe dar resonancias de todas las capas de la pirámide.

La cinta de Moebius

Hemos visto cómo un modelo representado por la cinta de Moebius podía dar cuenta del cambio dinámico de paradigmas. Lo hemos visto aplicado a la historia del arte y la sucesión de estilos y tradiciones artísticas, pero también es una herramienta eficaz para pensar en otros sistemas que se organizan en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, como un bosque de secuoyas, un problema matemático, y un sistema termodinámico. Todos estos modelos intentan mantener un orden, estar cohesionados y consumir la mínima energía posible. Todos ellos serán o no estables y terminarán reordenándose en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, energía y recursos con el exterior.

Tomando esta idea como punto de partida vemos que si colocamos un modelo cultural o artístico sobre la cinta, un modelo como el renacentista, ordenado, con reglas definidas, lógicamente consistente, su primer movimiento es acentuar ese orden haciéndose manierista, aumentando su rigidez y cohesión. Al igual que el caso del bosque de secuoyas que se intenta proteger aislándolo, el intercambio con el exterior, con otros elementos, otras influencias, es esencial para su evolución.

De la misma manera que ocurre en física, podríamos pensar que cada sistema cultural, social, artístico, etc. solamente es capaz de gestionar una cantidad discreta de información, aceptar esta premisa nos es útil para la siguiente reflexión: En matemáticas sabemos que por encima de tres variables los problemas empiezan a volverse inabarcables. Solamente podemos admitir el número de variables que nuestro método resolutivo puede gestionar. Todas las demás variables deben ser eliminadas como accesorias, poco representativas, minoritarias, etc. Las variables excluidas han sido proscritas, criminalizadas y tomadas como una amenaza. El peligro es lo irresoluble, lo imprevisible, lo incontrolable…

El cambio está en la irrupción de variables que antes no habíamos considerado y que reclaman un papel en el sistema. El cambio del sistema vendría provocado por tener que gestionar información y variables por encima de su capacidad. Ese sistema se vería obligado a reordenarse para hacerse estable otra vez en una nueva forma. El orden renacentista después del manierismo da lugar al barroco, todo experimento e indeterminación con casi nada de conectividad y cohesión, más entrópico.

Me parece muy interesante el paralelismo de esta idea aplicada a termodinámica, a cálculos entrópicos y a sistemas energéticos en equilibrio. Fue Max Planck quien propuso la ley que lleva su nombre y que, mediante la idea de emisión y absorción de la luz por la materia en forma discreta a «cuantos», resuelve el problema de la emisión y absorción de la radiación por los cuerpos en equilibrio térmico a una temperatura dada. Esta manera de abordar el problema de la emisión y la absorción de la energía electromagnética creó una nueva concepción del mundo físico.

En nuestros sistemas culturales esas nuevas variables serían lo amateur, lo periférico, lo minoritario. Elementos que ahora reclaman un papel como agentes y que están creando entropía dentro del sistema de la producción y la gobernanza institucional. El sistema cambiará de forma al estar obligado a gestionar la acción de estos nuevos agentes dando lugar a un nuevo paradigma.

 

1 y 2 Jordi Claramonte Arrufat. La república de los fines. Conceptos para una    crítica de la autonomía del arte y la sensibilidad. Cendeac 2009

– Steven Johnson. Sistemas emergentes o que tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Fondo de cultura económica. 2001.

– Jordi Claramonte Arrufat. Cuestiones de análisis modal: del Puente de Tacoma a la Cancillería del Reich. jordiclaramonte.blogspot.com

variables libres

Texto para Antonio Lafuente

Sabemos que, en matemáticas, cuando superamos cierto número de variables en una ecuación, el problema se vuelve inabarcable. La solución es quedarnos con el número de variables que podemos controlar para resolver el problema, todo lo demás es excluido como irrelevante, minoritario o accesorio. Con nuestras formas de medir ocurre lo mismo, son convencionales y las generamos eliminando sistemáticamente las características que están en minoría buscando un estándar. Todas las variables excluidas han sido proscritas, criminalizadas y tomadas como una amenaza. El peligro es lo irresoluble, lo imprevisible, lo incontrolable…

Probablemente desde simpre, el mecanismo que nos ha hecho avanzar ha sido la irrupción de las variables descartadas en el problema. Las cosas no cambian porque haya nuevos paradigmas o revoluciones (en el sentido de Kuhn) sino porque de pronto hay que tomar en cuenta otras formas de mirar que no podemos seguir manteniendo aisladas y excluídas. Hay que admitir que se puede estar en el mundo de otra manera. Una de esas variables emergentes son los amateurs. Las nuevas tecnologías han hecho posible la emergencia de grupos que reclaman su espacio, su diferenciación, su papel como nuevos agentes. Los amateurs son una fuente de innovación social surgida de un anhelo colectivo.

La emergencia de los amateurs coincide con la crisis de los expertos y con la necesidad de liberar el conocimiento. No hace mucho que ha trascendido la corrupción y las malas prácticas dentro de la institución que bajo las reglas mertonianas (CUDOS) se suponía trabajaba para el bien común y que pensábamos era una empresa y una comunidad fiable: la ciencia y los científicos. Hay muchos elementos que nos hacen pensar que hemos sido ingenuos:

El sistema de peer review penaliza la innovación, no desempeña un auténtico control de calidad y alimenta el sistema establecido; el índice de impacto, que se ha extrapolado y ahora es un indicador de productividad parte de la cultura de la auditoría en la que todo queda reducido a parámetros medibles; la publicación de ensayos clínicos incorrectos, los intereses comerciales detrás de las investigaciones que ponen de manifiesto cómo los científicos están obligados por los parámetros de las corporaciones y no por la producción de conocimiento; las leyes de propiedad intelectual y la privacidad del conocimiento, leyes que están deteniendo el progreso de la ciencia. Las patentes se crearon para estimular a los gremios a liberar conocimiento pero se han convertido en una forma de mantenerlo cerrado.

Abrir la ciencia es una necesidad para todos. Todo lo anterior pone en cuestión a los expertos, socaba los cimientos de la estructura social en que vivimos y su autoridad en la gobernanza del conocimiento.

Abrir el conocimiento pasa por desligar autoría y propiedad. Casos como el del grupo Magic Lantern han hecho del software libre el modelo a seguir: Magic Lantern es un grupo de hackers aficionados a la fotografía que trabaja online y de forma colaborativa desarrollando un software que funciona en cámaras de fabricantes como Canon. El software de ML proporciona mejor calidad en la imagen y mejores prestaciones que las del propio fabricante. Ser autor en este contexto significa ser el primero en publicar una línea de código, un código que no es de nadie y pertenece a todos. La comunidad ML es un modelo de producción e innovación colaborativa. ML libera un conocimiento que las corporaciones mantienen bajo llave limitando a propósito, por razones estrictamente comerciales, las características de los dispositivos que venden.

Hasta ahora la innovación se ha intentado planificar dentro de las instituciones. La irrupción de un nuevo mundo ha demostrado la mayor eficacia de la innovación social. Un ejemplo es el caso de Flicker. En el modelo institucional, las agencias de fotografía invertían sus recursos en el mantenimiento de una estructura que garantizara una calidad y un proceso de innovación controlado. Las agencias pagaban a unos pocos expertors fotógrafos cuyo trabajo garantizaba un estándar. Flicker está hecho a partir de la aportación de millones de fotográfos, en su inmensa mayoría amateurs que comparten sus fotos por el placer de hacerlo. Una plataforma como flicker demuestra que la mejor foto no tiene porqué venir de un experto y que los procesos de innovación en estructuras controladas no son tan eficaces. Volviendo a la ciencia, un caso similar es el de Innocentive, una plataforma donde cualquiera puede aportar soluciones innovadoras a cuestiones científicas o técnicas a cambio de un premio, o el Polymath project, una iniciativa de Tim Gowers para resolver problemas matemáticos de forma colaborativa. En estos casos la innovación viene a partir de la participación de millones en lugar de un puñado de expertos. La innovación social e innovación abierta implica admitir la presiencia de actores a los que no prestamos atención y que irrumpen de forma inesperada. Más allá de cuestiones políticas, la producción social, la producción paritaria basada en bienes comunes (Benkler) son simplemente formas más eficaces de conseguir resultados innovadores.

Toda la producción inmaterial y cultural funciona como la ciencia: enseñar a la gente a ser autor, a ser original, para después ser propietarios de esas originalidades.

No hay una élite que tenga el patrimonio de lo artístico “todos los seres humanos son artistas” reclamaba Joseph Beuys, “A mi juicio, el arte (institucional) ha llegado a un término, toca a su fin y ahora comienza un periodo en que asoma la necesidad de un arte social” efectivamente Beuys propone un nuevo proyecto para conducir a la sociedad en su conjunto hacia una nueva forma. El arte dejaría de moverse en el eje del poder-control institucional para ser patrimonio de la vida de todos.

Ciencia ciudadana

La incorporación de nuevos actores implica también una innovación epistémica. La inclusión de las minorías, que es una cuestión de justicia social, implica además una transformación en las propias formas de conocer: darle valor a lo que antes no lo tenía, reconocer una pluralidad que aunque contraegemónica en un principio, acabará intergrándose en el paradigma. Hay que reconfigurar la dimensión cognitiva, política y social de los amateurs.

Es en este sentido como se puede hablar de ciencia ciudadana. Aquellos individuos o grupos que solamente hablan de su propia experiencia y no de conocimientos genéricos sobre ciencia, acaban teniendo un conocimiento igualmente contrastable y valioso. La ciencia ciudadana es un instrumento potencialmente capaz de construir conocimiento relevante y riguroso sin estar supeditada a la opinión de los expertos. Las rebeliones de enfermos no lo son solamente contra la autoridad académica de los médicos sobre los enfermos sino también contra el discurso sobre lo que les pasa. La lucha por un estatuto de ciudadanía (reconcocimiento y legitimación) implica la construcción de una forma de hablar, la construcción de un lenguaje. El proceso de búsqueda de un diagnóstico se hace en internet y en tiempo real a través de la experiencia de miles de enfermos que tratan de saber lo que les ocurre. Es un experimento a gran escala. Se ajusta a lo que entendemos por ciencia experimental. Este proceso es paralelo al del software libre y las sucesivas versiones de código. Los enfermos tienen teorías y utilizan un lenguaje que va ajustándose cada vez mejor a su experiencia común de la misma manera que el código se hace mejor al ser contrastado e implementado por los demás desarrolladores.

Lo hemos visto en el caso de colectivos de autistas reclamando el reconocimiento de una nueva identidad ontológica: no tienen autismo sino que SON autistas. No son enfermos o pacientes, se consideran atípicos, tienen un cerebro con una disposición distinta que les hace sentir y pensar de otra manera. Reclaman su orgullo, reclaman que no se hagan leyes para ellos. Esta reclamación pone de manifiesto otra forma de estar en el mundo: no toda la relación con el mundo es la de yo contra el afuera, es posible ver los objetos como algo no distinto a mi, una relación que no intenta explicar ni poner orden en el mundo.

Todos estos colectivos y esta ciencia colateral viene a inventar un lenguaje, el de la percecpción de nosotros mismos. Es imposible saber lo que significa enunciar algo si no se sabe desde dónde se enuncia, desde qué cuerpo. La ciencia es muy habilidosa para encontrar palabras y pensar lo estandarizado, lo normalizado, pero no para la excepción. Lo que ocurre es que esa minoría ahora se hace visible, tiene las herramientas para hacerse ver.

Desde la perspectiva institucional actual los instrumentos científicos están bien calibrados cuando obvian al que lo utiliza. Hay que cambiar esa perspectiva para que los instrumentos den medidas reales, hay que calibrar los instrumentos teniendo en cuenta la propiocepción, teniendo en cuenta cómo es cada uno.

Relatos posibles. La ciudad como experimento

Los amateurs están interviniendo en muchas capas de la urbe. También en una capa que a priori quedaba fuera de su alcance, la del urbanismo y las infraestructuras de la ciudad. Los ciudadanos reclaman su derecho a la infraestructura y a infraestructurar. Los elementos urbanos diseñados y fabricados por ellos contribuyen al equipamiento de las areas cercanas y son las infraestructuras que posibilitan nuevas relaciones sociales y políticas; pero también funcionan como elementos simbólicos o iconográficos, viajan como documentos open source y especificaciones técnicas que son compartidas en la red (como la página de Inteligencias colectivas, thingdiverse y otras plataformas relacionadas) También viajan como fotografías, bocetos y diagramas posteados en facebook o twitter.

El proceso de infraestructurar hace visible y legible los lenguajes, media, inscripciones, artefactos, dispositivos y relaciones a través de los cuales las agencias políticas y sociales se dotan de capacidad expresiva.

Contra el relato de la ciudad que se hace desde la institución, el relato espectacular, donde la ciudad se concibe como una maqueta en la que que la gente habita, jalonada de eventos vendibles y comercializables como Eurovegas, las olimpiadas, etc; la emergencia de los amateus ha propiciado un nuevo relato alternativo: la ciudad como experimento.

Los amateurs están llenando la ciudad con dispositivos como sensores, redes, mobiliario, relaciones (asambleas). Este tipo de intervenciones implican desafíos a la institución, a los estándares técnicos, a la legislación y en definitiva al marco de gobernanza actual. Como ocurría con la ciencia ciudadana, estas intervenciones son prototipos en beta que mejoran y se desarrollan al ser contrastadas por las aportaciones de los demás, y al igual que las de la ciencia ciudadana, se pueden considerar con el mismo valor epistémico que las que provienen de un laboratorio, ya que a todos los efectos, cumplen las normas básicas de cualquier actividad experimental:

– Se desarrolla en un espacio concreto.

– Se necesita una comunidad de confianza, testigos que verifiquen el experimento, credibilidad.

– Instrumentos de medición y sistemas para comunicar, para hacer público el experimento.

Todas estas condiciones de la ciencia experimental se dan hoy en nuestras calles: los lugares son las plazas, los solares y los huertos, (campo de la cebada, esta es una plaza…) las comunidades de confianza son las asambleas populares y las iniciativas ciudadanas; los instrumentos de medición son el hardware abierto, las licencias libres, la cultura logográfica, nuevos sistemas de archivo e inscripción.

Todo ello nos sirve para elaborar un relato propio de la ciudad, un relato contraegemónico, un relato con un lenguaje no estandarizado al margen de la normativa vigente. La acción amateur en la ciudad es una experimentación. El resultado es una ciudad en beta, algo no terminado. Donde lo importante no es tanto que el resultado sea exitoso sino que se prototipe una forma nueva de gobernanza.

Los amateurs de Magic Lantern o Flicker, los grupos de enfermos, los hackers urbanos, etc. persiguen un conocimiento que entienden como patrimonio de todos. Estos grupos se articulan en torno a un saber especiífico que les preocupa. Les preocupa porque tener conocimiento sobre los hechos, riesgos y posibilidades nos ayuda a sobrevivir en este mundo. Conocer es una necesidad si queremos mejorar nuestras vidas. Se introduce así un componente político en el conocimiento. Reclamar el derecho a conocer y expandir la producción de conocimiento deviene por consiguiente una tarea de los ciudadanos, una tarea política.

 

Bibliografía / videografía

– Antonio Lafuente, Andoni Alonso. Right to Know, New Technologies and New Communities of Citizenship.

– Antonio Lafuente y Andoni Alonso, 2013. Taller de prototipado: la hospitalidad como cultura y como tecnología

Alberto Corsín. 2014. The right to infrastructure: a prototype for open source urbanism. Environment and Planning D: Society and Space 2014, volume 32, pages 342 – 362

– S. Kuznetsov & Ec Paulos, 2010. Rise of the Expert Amateur: DIY Projects, Communities, and Cultures. Proceedings: NordiCHI, October, 16–20, 2010

Antonio Lafuente. 2014. Conferencias en Medialb-Prado. http://cccd.es/wp/asiganturas/tecnociudadanias-y-procomun/

– Amanda Baggs. In my lenguage http://www.youtube.com/watch?v=JnylM1hI2jc

– Fred Turner, Burning Man at Google. A Cultural Infraesructure for a New Media Production http://www.youtube.com/watch?v=_TSIhOyXk5M&feature=youtu.be

– Michael Nielsen, Open Science TED-Waterloo http://www.youtube.com/watch?v=DnWocYKqvhw

HERRAMIENTAS DE COMUNICACIÓN ONLINE

Sesión de Sergio D’Antonio Maceiras

En busca de un nuevo negocio después de la crisis de las punto-com, la versión 2.0 de Internet cambió su modelo de una red de comunicación enfocada a los contenidos, a otro donde las plataformas de servicios son el actor principal. La socialización de Internet es en realidad el descubrimiento del potencial económico de las interacciones sociales mediadas por la red, descubrimiento que posibilitó su expansión y ubicuidad. El contenido ahora es suministrado por los usuarios que se han convertido en el auténtico producto.

El usuario genera la información con la que se comercializa y a partir de la cual se diseñan campañas, se elaboran gustos y se dirigen las tendencias. Las relaciones personales mediadas por la web se ven atravesadas por un entramado de intereses comerciales.

Todas las plataformas nos animan a utilizarlas y a volcar nuestra información personal, por ejemplo dándonos una mayor capacidad de almacenamiento de manera gratuita (lo que hasta hace poco era un recurso a administrar con cuidado). Las personas y lo social son el producto. El control de nuestra conducta por terceros es sistemático, llegando más allá de los propósitos comerciales que ya conocemos (ver Wikileaks).

El concepto ontológico detrás de esta estructura socializada de Internet es que la realidad se puede reducir a datos. Definimos lo social haciendo algoritmos que correlacionan datos. Este nuevo contexto al final resulta generador de sentido. La red reduce el mundo a un número de correlaciones controladas por algoritmos. Vive de la ilusión de que las personas se pueden reducir a perfiles construidos a base de correlaciones numéricas. Este tipo de cuestiones y prácticas se han naturalizado y cada vez se problematizan menos. Es pertinente por lo tanto distinguir entre La socializad de la red y lo social real:

Lo social real es algo indeterminado. Es un proceso y no un producto. Implica innovación e imprevisibilidad. La diferencia de categoría es muy importante porque hablamos de cosas completamente distintas: Un producto se puede diseñar, pero un proceso puede dar lugar a productos inesperados. La estructura en la que nos movamos debe ser tal, que permita la posibilidad de generar by products (1), resultados innovadores e imprevisibles. Los by products son consecuencia de un entorno y una estructura abierta, un ecosistema en el que se pueden crear diferentes productos con distintos propósitos. Actualmente Internet no es ese medio. Nos es imposible apropiarnos de muchas de los instrumentos que utilizamos en nuestra interacción con los demás:

Facebook no es una herramienta para comunicarnos, es un servicio ofrecido por una empresa privada que prioriza sus beneficios. Está diseñado con una única función y no es posible utilizarlo para otra cosa o de la manera que nos gustaría. ¿Por qué los perfiles personales no son portables? ¿por qué no son trasladables entre plataformas? Cada empresa intenta obtener de sus usuarios la mayor cantidad de información para venderla a sus clientes. Cada una es celosa de sus algoritmos y de la información de los usuarios con la que comercializa.

El ámbito de la socialización debe ser una estructura con un código tal, que sea posible para la gente estudiarlo y modificarlo apropiándose de él. Como Facebook, La mayoría de las aplicaciones que utilizamos no son más que un servicio y no una herramienta.

El problema no es la falta de herramientas libres, sino la dificultad que tienen esas herramientas para penetrar en la sociedad. El espacio social en el que se ubican las herramientas libres no las hace de gran aceptación. No es una cuestión técnica. Estamos socialmente predispuestos hacia unas soluciones más que a otras. Nos educan para que compremos soluciones fáciles. Tampoco nos enseñan a programar ni lo hacemos por nuestra cuenta. El software privativo acapara buena parte de la red, y todo en este ámbito comercial confabula para que no utilicemos herramientas libres, por ejemplo Google prohíbe los servidores caseros, los que puede hacerse cualquiera para tener su propio correo electrónico. Tenemos que ser capaces de problematizar las herramientas que se ponen a nuestra disposición ya que hay una cuestión ética en el trasfondo.

La posibilidad de empoderamiento puede ser una guía para discriminar entre herramientas y servicios. Una herramienta permitirá que la usemos para distintas cosas, desplegar nuestras capacidades y, en definitiva, hacerla propia.

Aunque alguna vez nos pareció que el ascenso de la “sociedad en red” serviría para que los individuos se organizasen y pudieran socavar los métodos tradicionales de control social y cultural, ahora parece claro que la comunicación digital en red no tiene porqué servir para liberarnos sino más bien todo lo contrario. Efectivamente, la red es la mediadora y la posibilitadota de esta nueva comunicación de conocimiento. De cómo concibamos la arquitectura de la red dependerán las formas de regular todo ese flujo de información y con él, los modelos de interacción entre personas y la configuración de la sociedad. La libertad está en la estructura, en el nivel lógico de los instrumentos que utilizamos para interactuar y relacionarnos en la red.

1. https://en.wikipedia.org/wiki/By-product

https://en.wikipedia.org/wiki/By-product

REUTILIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN: ACCIONES MICROPOLÍTICAS EN INTERNET

La sociedad siempre ha sido “sociedad de la información”. Todo en la sociedad queda determinado en función de cómo se ordena y gestiona el flujo de conocimiento. Las circunstancias tecnológicas hacen posible por primera vez una nueva forma de controlar y gestionar ese flujo, dando lugar a un nuevo modo de producción: la producción social. Un sistema que implica que el conocimiento sea patrimonio de todos y todos sean creadores.

El open data es la fuente de energía de la producción social. Se intenta poner trabas a ese flujo de energía para continuar con un modelo de producción donde el conocimiento está centralizado y su acceso restringido. Este modelo institucional-industrial de producir tenía sentido cuando la información era difícil de almacenar y transportar, cuando era papel en lugar de listas de ceros y unos infinitamente replicables. La nueva tecnología ha cambiado esa situación haciendo completamente irracional todo el sistema. La cooperación y la producción social es más racional y más eficiente dadas las actuales circunstancias tecnológicas.

Internet ha hecho que muchas tecnologías y procesos queden obsoletos. La forma de producción social basada en la colaboración hace posible innovaciones que una corporación nunca hubiera logrado. Es el caso de Magic Lantern, una comunidad de programadores que han conseguido desarrollar un software ejecutable en las cámaras hdslr (cámaras réflex digitales) de la marca Canon, el mayor fabricante de dispositivos fotográficos del mundo. El software de Magic Lantern consigue una calidad de imagen y prestaciones para el usuario superiores a las que ofrece el propio fabricante. La estructura de Magic Lantern es una innovación organizativa desde el punto de vista del paradigma institucional-industrial y es la prueba de que la creatividad y la innovación, ni es patrimonio exclusivo, ni queda protegido, ni es únicamente posible con la existencia de leyes de propiedad intelectual: Es una falacia identificar creatividad con propiedad intelectual. Magic Lantern es un modelo de producción intelectual sostenible a partir de modelos colaborativos no ligados a la propiedad sobre la obra.

La nueva tecnología vuelve ilógicas ciertas cuestiones jurídicas como lo hizo la invención de los aviones con el derecho de propiedad del suelo: uno de los tipos de accesiones es la apropiación de elementos unidos al suelo. La propiedad del suelo trae consigo la propiedad de lo que esta encima y de lo que esta debajo. El propietario tiene el derecho de oponerse a toda usurpación de lo que esta encima de su terreno que provenga de terceros. Todo esto tiene perfecto sentido cuando de lo que se trata es de poder exigir a un vecino que corte las ramas de los árboles que rebasen sobre la propiedad, impedirle construir en desplomo o pasar líneas, cables… La invención del avión pone en cuestión esta norma. La nueva tecnología necesita de nuevas reglas. Es el derecho a la propiedad intelectual la que queda en cuestión en el nuevo panorama. Muchos de los vídeos hechos a partir de manipulaciones de vídeo o música que vemos en Youtube (reutilización de la información en sentido literal) son simplemente moda, pero también son un síntoma del imparable avance de la producción social (1). Además, cuando hablamos de contenidos digitales, el derecho a la propiedad intelectual entra en conflicto con otros derechos jerárquicamente superiores como la libertad de expresión y el derecho a la información: ni más ni menos que derechos fundamentales de la democracia.

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La forma industrial-institucional de conocimiento y de producción intenta poner trabas legales y de todo tipo (telecoms, patentes) a modo de parapeto para que todo siga igual. Todavía hay quien piensa que se puede evitar que la gente haga copias de listas de unos y ceros como si se pudiera derogar la ley de la gravedad.

“La economía industrial de la información quiere seguir haciendo lo que hace: tener el control y el monopolio de ese conocimiento dejándonos en un lugar pasivo a la hora de crear cultura e información”. (2)

No se pueden seguir haciendo analogías con la época en que las posibilidades eran otras. No hay mapas. Tenemos que inventarnos las reglas para este nuevo lugar. Las vallas tenían sentido en el antiguo territorio pero quizá no sirven en este. Dejando a parte las cuestiones éticas sobre el porqué un sistema es mejor que otro, la producción social es simplemente la manera más eficiente de desarrollar cosas.

Esto en cuanto al control de la capa de contenidos (3), ¿pero qué pasa con las otras capas del procomún digital?

“Pese a que alguna vez pareció obvio declarar el ascenso de una “sociedad en red” en la que los individuos se organizarían, se harían fuertes y socavarían los métodos tradicionales de control social y cultural, hoy parece claro que la comunicación digital en red no tiene porqué servir a esos fines de liberación” (4). Efectivamente, la red es la mediadora y la posibilitadota de esta nueva comunicación de conocimiento. De cómo concibamos la arquitectura de la red dependerán las formas de regular todo ese flujo de información y con él, los modelos de interacción entre personas y la configuración de la sociedad.

Prefiero pensarlo utilizando la analogía directa entre el procomún digital y el urbano: podemos entender la ciudad como protocolo de comunicación. Se puede decir que el diseño de la ciudad es como el nivel lógico del procomún digital: Las tiendas están en un lugar concreto de la ciudad, las paradas de autobús en otro, otros servicios en otros, etc. La fisonomía y el orden de la ciudad establece la manera en que es posible la interrelación entre las personas.

El mercado (con la connivencia del estamento político, sobre todo durante este último ciclo económico basado en la construcción) impone una regulación y un diseño concreto a ese protocolo, escribe el código con el que nos relacionamos condicionando de este modo la vida de la gente.

El código fuente de la ciudad debe ser abierto, accesible y manipulable. Los ciudadanos deben tener mayor peso decisional sobre ese diseño. La cultura libre es la única forma de regenerar democráticamente la construcción de la ciudad. La ciudad debe ser un producto social creado a partir de las interacciones e implementaciones de sus habitantes (Jane Jacobs) y no a partir de una decisión institucional desde arriba.

Proliferan acciones como la reciente declaración de independencia de un pequeño país en la M-40, el Estado Soberano de Hautôvia. Además de una reivindicación urbanística, Hautôvia es un hackeo al código de la ciudad (hacker en su acepción creativa) un hackeo a su capa lógica. Hautôvia es la apropiación de un espacio donde las normas de la institución no pueden aplicarse. Una acción que pretende ir más allá de la difusión y aplicarse en el mundo “AFK”. Una acción micropolítica digital llevada al urbanismo.

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 -1. –  Daft Punk. One More Time : Sampled Recreation Rundown. http://www.youtube.com/watch?v=9sdtOpE_3aQ  Un aficionado desvela como el grupo Daft Punk crea su éxito One More Time apropiándose de temas de otros autores.

       – Sweet Brown. Original news report and autotune remix. http://www.youtube.com/watch?v=Nh7UgAprdp Un aficionado convierte la emisión de un noticiario en un videoclip de fama mundial.

-2.  Yochai Benkler: The new open-source economics http://www.ted.com/talks/yochai_benkler_on_the_new_open_source_economics.html

-3. Yochai Benkler, (2003). “La economía política del procomún” http://biblioweb.sindominio.net/telematica/yochai.html

-4. Siva Vaidhyanathan “remote control, the rise of Electronic Cultural Policy” (cit. Lessig. 2009)

-5. Hautôvia http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/22/madrid/1374510146_500143.html

COOPERACIÓN Y OBRA ABIERTA

Entre tecnología y sociedad hay una interacción impredecible. Una cosa es agente transformador para la otra. De esta relación podemos decir, al menos, que cierto tipo de tecnología es condición de posibilidad para la producción y disposición de obras libres.

La cultura libre es el cambio social resultado natural de la combinación de ciertas circunstancias tecnológicas. Una de esas circunstancias es el hecho de que ha cambiado algo esencial para el hombre y que es fundamento de su sociedad: su capacidad de comunicarse.

Un ejemplo es el mundo de la producción y distribución de imágenes: La tecnología implicada en el proceso, la red y los cada vez menos costosos dispositivos fotográficos, son los agentes de ese cambio.

Un hito significativo de este proceso es la penetración de obras creadas a partir de tecnología al alcance de cualquiera en las instituciones: en octubre de 2012 Benjamin Lowy hizo una foto del huracán Shandy entrando por la costa de Nueva York, se trata de una imagen del mar agitado tomada desde la playa, Lowy hizo la foto con su Iphone 4s. Esa foto se convirtió en la primera hecha con un móvil publicada en la revista TIME. Otra fotografía que pasó a la historia es la de la portada del New York Times del 31 de marzo de 2013, la fotografía del jugador de baseball Alex Rodríguez fue hecha por Nick Laham con su Iphone. Fue la primera fotografía publicada en un periódico editada con Instagram. Aunque tanto Lowy como Laham son fotógrafos profesionales, la tecnología que utilizan está al alcance de casi cualquiera. Ellos hicieron esas fotos igual que lo habría hecho cualquier aficionado con un smartphone.

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El impacto de esta nueva tecnología tiene claras consecuencias para la producción y distribución de las fotografías que, todavía hoy, está controlada por unas pocas agencias: “Hasta ahora para organizar algo había que ser una institución que generaba una plataforma, un lugar, una forma de gestión… ahora la plataforma es genérica, es Internet y no es un gasto. En Flicker todo el mundo puede colaborar en alguna medida y no hay una institución que tenga que contratar en función de sus costes de mantenimiento en relación a la productividad. Cualquiera aporta lo que quiere”(1). Además, esas agencias, en su papel de institución, servían para homologar y validar una casta profesional, el acceso a esa homologación pasaba por disponer de todo un equipamiento técnico que garantizaba una calidad concreta de las imágenes.

Flicker es una innovación organizativa, coordina y agrupa un esfuerzo grupal. Supone una apuesta por una estructura cooperativa y no por un modelo institucional. No se contrata a unos fotógrafos para hacer fotos. Las fotos está ahí porque la gente las hace simplemente por el placer de hacerlas.

La tecnología está provocando un movimiento que tiende a desplazar a instituciones rígidas con una producción basada en expertos (como las agencias de distribución y los fotógrafos) en favor de grupos colaborativos y de una producción social.

Como hemos visto con los ejemplos de Lowy y Laham, la estructura institucional está empezando a hacerse permeable y se está abriendo a plataformas como Flicker, donde los usuarios, en su inmensa mayoría fotógrafos aficionados, cuelgan las fotos que hacen simplemente porque les gusta compartirlas y no porque tengan ninguna expectativa económica.

Flicker y otras plataformas parecidas están obligando a cambiar una estructura heredera de los tiempos en los que las fotografías dependían de un soporte material (acetato o papel fotográfico para el positivado y la impresión) difícilmente manipulable y costoso de almacenar y reproducir. Primero con la digitalización y después con Internet, ese mundo está desapareciendo para siempre.

Recientemente este proceso se ha extendido desde la imagen fija al medio audiovisual. En los últimos años, grupos de todo el mundo están desarrollando e implementando de manera colaborativa mejoras e innovaciones en la tecnología para capturar imágenes en movimiento. Ya sea a partir del desarrollo de software libre, como la comunidad Magic Lantern para las cámaras hdslr (cámaras réflex digitales) de Canon, o en el campo del hardware libre, como las desarrolladas por el proyecto Apertus (Axiom alfa, la primera cámara de cine de código abierto), se ha puesto a disposición de casi cualquiera la capacidad de crear obras audiovisuales con una calidad de imagen hasta hace poco reservada a la industria-institución. La consecuencia inmediata es la proliferación de la producción social de obras audiovisuales al margen de productores y distribuidoras.

Empezando por la caza, diferentes formas de acción colaborativa han existido a lo largo de la historia de la humanidad; pero la acción colectiva y colaborativa aplicada al conocimiento es relativamente reciente y ha sido exponencialmente amplificada por la aparición de Internet. La posibilidad de comunicar conocimiento a esta nueva escala provoca que el conocimiento sea ahora patrimonio de todo el mundo.

Una vez que el conocimiento se hace de todos y cualquiera puede generar a partir de él, la obra pierde valor como objeto único, cambia de categoría y hay que hablar de ella en otros términos. Términos que recojan la posibilidad de que se pueda copiar, modificar y distribuir libremente.

Igual que la invención del avión modificó las leyes de propiedad del suelo. La nueva tecnología que nos capacita para manipular y replicar una obra también pone en cuestión el concepto de propiedad y el de autoría. La música mezclada que se produce actualmente parece jugar con este problema: One More Time, uno de los temas más conocidos del grupo Daft Punk está hecho a partir de la manipulación de temas digitalizados de otro autor, en concreto del tema More Spell on You de Eddie Johns (2). De igual manera, cualquiera puede manipular el tema de Daft Punk, obtener una nueva obra original y distribuirla si quiere. La música está explorando nuevas formas de producción y distribución. Estamos dando los primeros pasos en la cultura del remix. Todavía no hemos asumido que todo lo que nos llega lo podemos reelaborar. Todavía no sabemos muy bien qué hacer con la nueva libertad que surge de la posibilidad de copiar y manipular.

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Si hacemos el ejercicio de considerar las obras libres y los bienes intelectuales como un bien público, podemos pensar en ellos como parte de la tragedia de los comunes: todos estamos interesados en la música pero si nadie paga al músico puede que su producción no sea sostenible. A menos que el músico componga de manera voluntaria y altruista, tendremos el problema de cómo conseguir los recursos suficientes para que ese bien público se mantenga. Una forma de organizarlo es creando instituciones que regulen el acceso a esos bienes. Actualmente el mercado es ese orden institucional que pone límites y deja pasar al que paga.

“La red elimina la cortapisa más importante de la expresión en el espacio real, la separación entre editor y autor. Hasta ahora el espacio real solamente proporcionaba el acceso que los editores quieran concedernos” (3)

Hasta ahora la información y el conocimiento se han producido de una forma industrial: quienes producían tenían que encontrar una forma de obtener dinero de lo que producían, así que la financiación se basaba en el mercado o era financiada por el gobierno. Estamos en situación de tener que encontrar fórmulas que hagan sostenible una producción social del conocimiento.

Con la aparición de Internet muchas de tecnologías y procesos se han quedado obsoletos. Los modelos sociales y económicos que se habían ajustado a las necesidades de esos procesos están cambiando. El modelo industrial-institucional trata de mantener su posición por las leyes de propiedad, telecoms, patentes, etc. Se levantan cercas y trabas de todo tipo a modo de parapeto. “La economía industrial de la información quiere seguir haciendo lo que hace: tener el control y el monopolio de ese conocimiento dejándonos en un lugar pasivo a la hora de crear cultura e información”. (4)

“¿Podemos organizarnos solo con voluntarios?, las corporaciones se irán abriendo y habrá un lugar de encuentro a medio camino: compañías creadas a partir de comunidades. Y en eso estamos, hay toda una zona liminar entre las comunidades de voluntarios que comparten y desarrollan un conocimiento abierto y las corporaciones que mantienen una cerca y lo protegen celosamente. La razón por la que estos modelos de creatividad colaborativa seguirán emergiendo a pesar de todas las trabas que se pongan es porque multiplican nuestros recursos productivos gracias a que transforman a los usuarios en creadores y porque en muchos ámbitos es más eficaz”. (5)

Nuevos modelos de negocio basados en la producción social y colaborativa están surgiendo en la periferia del mercado: Últimamente se están desarrollando modelos de negocio relacionados con la fabricación de objetos a partir de obras libres en 3D. Desde mobiliario convencional a elementos arquitectónicos, la popularización de software libre en entornos CAD (Computer-aided design) empleado para el modelado 3D (sobre todo programas como Blender) ha hecho que empiecen a existir experiencias en torno a esta nueva tecnología. Este auge coincide con la progresiva implantación de laboratorios de fabricación o fablabs, espacios de producción de objetos físicos que agrupan máquinas controladas por ordenadores.

Creo que la fabricación a partir de modelos 3D sobre la base de la innovación colaborativa puede dar lugar a modelos de negocio no ligados al control de la obra. Propongo hacer una comparación con el software libre, como ejemplo de un ámbito donde se han probado con éxito fórmulas de financiación a partir de productos libres:

Al igual que en el desarrollo de software libre, la gente puede colaborar en el diseño y la fabricación de objetos simplemente por el placer de hacerlo, no por la expectativa de una remuneración económica, dando lugar a una socialización de la producción.

El diseño 3D cumple buena parte de los condicionantes del software libre: gracias a la reciente implantación de stándares normalizados en los tipos de archivo, los modelos 3D pueden ser compartidos y mejorados a partir de la colaboración en comunidades en red. Como en el software libre, el diseño de modelos 3D requiere de unos conocimientos especializados pero cada vez más extendidos, de manera que fácilmente se podría superar el umbral a partir del cual hay un número suficiente de desarrolladores trabajando en un proyecto.

Siguiendo con la comparación, vemos que los modelos de negocio basados en la venta de licencias de uso de los diseños libres 3D sería un mecanismo de financiación difícil de explotar, así que los modelos de negocio tendrían que enfocarse más bien hacia los servicios en torno a nuestro producto de diseño y fabricación libre:

Puede haber modelos en los que una empresa rentabilice su mejor conocimiento de un producto libre (su experiencia diseñando y fabricando un objeto). Sus ingresos provendrán de la venta de servicios relacionados con ese conocimiento: desarrollos basados en el producto, modificaciones, adaptaciones, instalaciones e integraciones con otros. También se pueden dar modelos de negocio mixtos propietarios-libres, según los cuales se mantiene la propiedad de una licencia o patente sobre una parte pequeña, pero importante, del producto desarrollado. Una empresa también puede obtener beneficios al ser fuente de un producto libre: la ventaja competitiva aumenta si somos los desarrolladores del producto en cuestión, al tener control sobre su evolución y tenerlo disponible antes que la competencia. Puede haber modelos basados en licencias especiales: en estos modelos, los productos son distribuidos bajo dos licencias o más, de las cuales al menos una de ellas es libre, siendo la otra propietaria, lo que nos permite entrar en el circuito de venta convencional. (6)

Estos y otros modelos de sostenibilidad son posibles también en otros ámbitos. Es importante destacar que no tiene nada que ver con una postura ética sobre si este modelo nos parece mejor o peor. La cooperación es simplemente más eficaz y productiva en muchos ámbitos definidos por las nuevas tecnologías. En las actuales circunstancias tecnológicas la colaboración es la respuesta más razonable y eficiente a los dilemas del prisionero o al de los comunes.

– 1   Clay Sirky: Institutions versus collaboration http://www.ted.com/talks/clay_shirky_on_institutions_versus_collaboration.html

– 2. One More Time : Sampled Recreation Rundown http://www.youtube.com/watch?v=9sdtOpE_3aQ#t=39

– 3. Lawrence Lessig (2009) El código 2.0. Madrid. Traficantes de sueños.

– 4.  Yochai Benkler: The new open-source economics http://www.ted.com/talks/yochai_benkler_on_the_new_open_source_economics.html

– 5. Charles Leadbeater: The era of open innovation http://www.ted.com/talks/charles_leadbeater_on_innovation.html

– 6. Jesús M. González Barahona, Joaquín Seoane y Gregorio Robles, Introducción al software libre. http://curso-sobre.berlios.de/introsobre/ págs. 118-127

– Best of instagram at Booooooom http://www.booooooom.com/tag/best-of-instagram/