SEMINARIO ESFERA PÚBLICA DIGITAL_

Primero de todo, me gustaría replantear el esquema gráfico que representó en el seminario las relaciones que existían, antes de la presencia de los medios digitales, entre las esferas públicas: privada, periférica, central y social . Durante del seminario se habló de un sistema de “constelaciones” que relacionaba las esferas periféricas con las centrales y estando todas ellas contenidas dentro de un mismo “espacio”. Bien, siguiendo la definición de ambas, la esfera periférica y la central, se dijo que esta última era la única que tenía contacto con la esfera social, siendo entonces que la periférica solo la tiene a través de la central. Siendo así, creo que es más conveniente un esquema tal que así:

Esquema en el seminario                         Esquema propuesto

 esferas dibus1

A continuación, me gustaría hacer un análisis sobre el contenido teórico sobre las esferas públicas que se dio en el seminario aplicado al caso concreto de Campo de la Cebada1 en Madrid.

Tras ello, propondré un nuevo esquema gráfico donde intentaré representar las innovaciones en las relaciones de esferas que podemos encontrar en este caso, caracterizado por ser una esfera periférica híbrida entre la física y la digital, y donde ambas se relacionan directamente con la esfera social.

Para aquellos que no conozcan el Campo de la Cebada, pongo a continuación un texto escrito por Juan Antonio Ros:

Tal y como el rock and roll significó en su día la producción de un lenguaje propio, consumido y consumible por los artífices del mismo y sus semejantes y hoy la iniciativa de El Campo de Cebada se expresa en ese mismo idioma, canalizando un espíritu inconformista refrendado a diario por sus vecinos. Sin escapar de una necesaria interacción con los habituales agentes involucrados en un proyecto de carácter urbano como este -ayuntamiento, vecinos, etcétera- la iniciativa teje una nueva red de relaciones entre los mismos, creando un marco de actividad horizontal donde se hace hueco a todo lo que parece no tener sitio, al más puro estilo The Cavern o The Rainbow. Así mismo, La Cebada huye de mecanismos excluyentes: a día de hoy suple con acierto buena parte de las funciones del viejo polideportivo, pero podría complementarlas en el futuro, perpetuarse en este espacio, habitar otro e incluso reproducirse por toda la ciudad sin repercutir negativamente sobre la ciudadanía u originar gasto público, algo que resulta casi utópico actualmente. Tal y como aquellas bandas de principios de los noventa autofinanciaban sus pequeñas giras por Europa al margen de sponsors para evitar que estos influyesen sobre su música, El campo de cebada obtiene recursos propios por diversas vías, consiguiendo una independencia absoluta en este sentido. Para muestra un botón: recientemente, los ya conocidos como “cebadores” pusieron en marcha una estrategia de cofinanciación que ha culminado con la recaudación de algo más de 6.000 euros destinados a la construcción de una cúpula geodésica que permita desarrollar actividades a resguardo con la llegada del próximo invierno.

Pese a la tremenda lógica de lo acontecido, El Campo de Cebada no deja de ser un lugar urbano complejo, gestionado y disfrutado por muy distintos agentes precisando un continuo consenso, únicamente posibilitado por la destreza de los cebadores. Al igual que los temas de Led Zeppelin, El Campo de Cebada ha echado raíces sin dejar de ser algo atópico y esto es gracias a un fenomenal manejo de la tremenda complejidad social y económica. Al margen de su juventud o posibles carencias, esta iniciativa representa un experimento alternativo a modelos actuales de ocio e interacción social, extendidos por todo el mundo y que proponen comportamientos pautados y acotados del usuario, limitando así su interacción con el lugar y otras gentes a la mínima expresión. Por todo ello, y tal y como piden los vecinos, conviene preservar -y potenciar- una idea como esta, bien sea integrada en un futuro equipamiento del barrio, en la última de las propuestas para la parcela del Mercado llevada a cabo por el estudio Rubio & Álvarez-Sala o incluso replicada por doquier en Madrid, España o todo el continente porque El Campo de Cebada es al espacio urbano, lo que el rock and roll a la música: un espectacular y ruidoso cambio de paradigma.”2

Una de las claves del aprendizaje en el proceso del Campo de la Cebada es:

Nuevos parlamentos ciudadanos: Generación de nuevos espacios de interacción, opinión y reunión, uniendo esferas físicas y digitales. Parlamentos donde se puede hacer política, tanto jugando al baloncesto al aire libre como moviendo un banco de sitio.”3

Según Víctor Sampedro “la esfera pública es un espacio –de discurso,institucional o geográfico– donde la gente ejerce de ciudadano accediendo –de forma metafórica– al diálogo sobre las cuestiones que afectan a la comunidad, a la política en su sentido más amplio [Dahlgreen, 1995, 9 citado por Sampedro, 2000, 30]. La sociedad civil crea la esfera pública con debates libres en instituciones (medios de comunicación y sistemas de representación popular) que transmiten al gobernante la voz de los gobernados” (Sampedro, 2000, 30).

Analizando primero los espacios que configuran la esfera pública que se genera en el caso de Campo de la Cebada, podemos afirmar que podemos hablar de:

-espacio de discurso, pues a ella accede ciudadanía que dialoga sobre cuestiones que afectan a la comunidad, a la gestión administrativa, de los recursos, etc…una espacio de discurso que además, se crea por medio del intercambio de puntos de vista y del diálogo a través de las redes digitales, lo que lo convierte en un híbrido de esfera pública física y digital.

En lo que se refiere a la esfera física, ocurre que no sólo existe el espacio discursivo verbal, sino que el mero hecho de participar en él, en cualquiera de sus modalidades, dando un paseo, sentándose a observar, jugando al baloncesto, o participando activamente en su co-gestión, representa todo ello un discurso implícito no verbal, traducido en “hacer política”. La mera presencia o la participación en El Campo de Cebada, se traduce en un estar de acuerdo y reivindicar la tipología de espacio público que representa.

Contrarios al discurso racional que defendía Habermas, estamos de acuerdo con que las emociones son las que construyen discursos más humanos, y las emociones son las que nos llevan a un discurso fundamentado en el bien común. No existe el consenso, pero esto supone tener espacio para las minorías. La participación en el discurso y en la construcción del proceso de Campo de la Cebada está suficientemente granulado para que funcione como un espacio muy hospitalario4en ambos casos, donde cada persona se puede sentir parte de él, independientemente de si su participación es intermitente o continuada.

– espacio geográfico es el referido al espacio físico donde se sitúa esta plaza, el espacio donde se discuten las cuestiones que afectan a la comunidad, a la ciudadanía, bajo el interés colectivo. Se accede a él y se construye así con la participación de la ciudadana, además, como he remarcado en el párrafo anterior, en un sentido muy amplio: quien “se sube al escenario” (se convierte en actor) para participar de una manera más activa en la construcción del espacio o de sus recursos es participante, quien se pasea por allí sólo como observador también lo es. Funciona además, como espacio público que funciona como soporte comunitario amable para la diversidad.

Al contrario de los salones de los que hablaba Hebermas en su esfera pública ideal, el Campo de la Cebada se encuentra en un espacio neutral, un espacio público abierto y y por tanto de y para toda la ciudadanía, no cabe en él la no incluisividad, exceptuando aquellos perfiles que estén en desacuerdo con la mezcla racial, de clases o cualquier de la misma índole.

Existe en este caso un interés compartido, que no consenso, de construir un espacio público por la ciudadanía, de manera co-gestionada con al administración pública, con el único objetivo de generar un espacio abierto, flexible y hospitalario pensado para el disfrute, participación y bienestar de los demás.

Se dijo en el seminario, que cuando discutimos partimos de la localización propia y de los particular y nos integramos en lo colectivo cuando lo particular nos afecta; en el caso de la Cebada partimos de que la localización propia es un espacio propio de la ciudadanía y por lo tanto compartido,por tanto se hace improbable que pensemos en él de manera individualista.El hecho de que sea un espacio común hace que existe un elevado número de participantes interesados en su construcción y desarrollo por ser el espacio público algo que afecta a todas las personas, al menos, de su entorno.

El campo de la Cebada se clasifica como esfera pública periférica: las relaciones son horizontales, se dan incentivos a la participación, la crítica domina, existe el cambio, la flexibilidad… pero tiene la peculiaridad de que se relaciona, como lo hacen las esferas públicas centrales, con la esfera social. La co-gestión que existe entre vecinos concretos yla asociación del barrio donde se encuentra junto con técnicos del Ayuntamiento de Madrid, hace que sea un caso donde existe una relación permeable entre la esfera pública periférica y la esfera social. Podemos afirmar entonces, con esta elevada permeabilidad entre ambas esferas queexiste una mayor democracia. No sólo por influir de manera muy directa en las actividades políticas dedicadas a su gestión y administración del espacio, sino por el hecho de participar de ellas de manera conjunta entre los tres tipos de agentes: personas individuales, asociaciones y el poder político al mando.

Las nuevas tecnologías e Internet, es una de las claves para que esto sea posible. Siguiendo las transiciones de las que habla Colleman, podemos afirmar que el Campo de la Cebada se nutre de sus beneficios.

La principal aportación del mundo digital en el caso del Campo de la Cebada, no es la posibilidad de hacer activismo a través de las redes, porque en este caso el activismo se hace con las manos y físicamente en el lugar, sino que el beneficio nace de la rotura en las distancias de comunicación y la posterior aparición de la copresencia.

Este hecho genera una aceleración en la comunicación no sólo de la que se benefician los agentes que participan en la co-gestión de este espacio, sino también, la información que se transmite de manera unidireccional a los espectadores a través de la red, hace que éstos puedan convertirse en actores en un rango temporal casi instantáneo, si en el momento en el que accedes a la información te encuentras físicamente cerca de este solar, lo que aumenta considerablemente la participación en lo que allí ocurre: talleres, actividades culturales, escuela de aprendizaje abierto, intervenciones artísticas, etc… La posibilidad de visibilizar su existencia y poder transmitir el proceso que ha sufrido hasta el tiempo actual, ayuda a que se conozca de ello en cualquier parte del planeta con acceso a Internet, y ello a derivado en por ejemplo, premios con reputación, lo que se convierte en otro medio de difusión.

Su espacio existe online y offline: se mezcla la plaza con los procesos tecnológicos., mejorando así este ejemplo de micropolítica donde se reivindica y ejemplifica el uso adecuado del procomún, demuestra los beneficios de la producción colaborativa y de la inteligencia colectiva, convirtiéndose en un espacio adaptado a las necesidades de los usuarios, de sus inquietudes, y fomentando la creatividad y el conocimiento como un derecho fundamental de las ciudadanía.

Campo de la Cebada surge, además, de un problema, y la visibilización de éste a través de las redes ha sido clave para empezar un proceso de participación colectiva en su construcción y desarrollo.

A continuación y para finalizar, propongo un posible esquema gráfico, que invita a su evidente mejora, que pueda representar este caso particular, en el que Campo de Cebada se clasifica como esfera pública periférica digital y física (o analógica), que se relaciona de manera muy permeable con la esfera social y la esfera central. (Sería pues la parte coloreada en morado.)

esferas dibus3

 

4Hospitalidad es un concepto usado por Antonio Lafuente y Andoni Alonso en Silencio y política . Aproximaciones desde el arte, la filosofía, el psicoanálisis y el procomún, 2014 ara describir la capacidad para la empatía y para dar acogida a las ideas de los demás o para transformarse en una plataforma ciudadana en la que la gestión se concibe como un servicio público.

Bibliografía:

-Opinión pública y democracia deliberativa: medios, sondeos y urnas.Víctor Sampedro Blanco

Ediciones AKAL, 2000

-DAHLGREN, P. (2012). “Mejorar la participación: la democracia y el cambiante entorno de la web”, en Innerarity, D. y Champagne, S. (eds.): Internet y el futuro de la democracia. Barcelona, Paidós, pp.

45-67

-SAMPEDRO, V. (2014) El Cuarto Poder en Red. Icaria (Capítulo 4)

– Sánchez Duarte, J. M. (2013) “Ciberdemócratas de palo. Acción política en red” en (VVAA) La uni en la calle.La Marea Ediciones

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