NOTAS SOBRE ESFERA PÚBLICA

La esfera pública es un espacio donde nos integramos de forma colectiva para tener influencia en el poder. Es el espacio donde ejercer la ciudadanía tomando la democracia en primera persona.

Es el espacio discursivo, institucional o geográfico donde la gente ejerce de ciudadano/a accediendo (de forma metafórica) al diálogo sobre las cuestiones que afectan a la comunidad en su sentido más amplio (Dahlegreen 1995)

La esfera pública está en el camino entre nuestras propias vidas, la esfera privada, y quien gobierna lo público, la esfera social. Cuanto más permeable y abierta sea la relación entre esfera pública y esfera social mayor será la calidad democrática. Debe haber una continuidad entre la influencia de la gente y las decisiones políticas de quienes gestionan el poder.

Para Habermas la esfera pública tiene que ser un proceso de interacción (intercambio. Las comunidades se crean por medio del intercambio) regido por un proceso discursivo racional que busque el consenso, debe ser accesible para todos, debe ser una discusión pública y debe ser el lugar donde se discutan intereses colectivos y no privados. La definición de Habermas es muy cuestionable e idealizada: por ejemplo es muy discutible que la búsqueda del consenso sea un fin en si mismo y que sea lo único deseable.

La digitalización ha redefinido el concepto de esfera pública: no es un solo lugar sino una constelación de espacios que permiten la circulación de información, ideas, debates y la formación de voluntad política. Cada uno de estos espacios son esferas públicas periféricas de una esfera pública central. Las esferas públicas periféricas aspiran a tener permeabilidad con el centro. Las características de esa esfera pública central serían: instituciones asentadas, debates formalizados, consenso, unidad, estabilidad, verticalidad. A su vez, las características de las esferas públicas periféricas son: incentivos a la participación, crítica, cambio, horizontalidad.

A mayor posibilidad de participación más esferas públicas periféricas se crearán. Las esferas públicas periféricas quieren influir en el centro. De nuevo aquí cuanto más permeable sea la esfera pública central más sana será la democracia. Debe existir un diálogo constante entre la esfera pública central y las esferas públicas periféricas: esa permeabilidad nutrirá a la esfera pública central de los debates y las cuestiones que se encuentran en las esferas públicas de la periferia.

Cambios en la esfera pública digital

Las nuevas tecnologías están provocando que las variables descartadas, lo minoritario, ahora tenga la capacidad de reclamar su papel como agentes. No solamente individuos o grupos, también saberes, discursos y sujetos epistémicos han sido descartados de lo reconocido y lo hegemónico. La red y las nuevas tecnologías facilitan la participación de estos grupos que desde su posición en la periferia buscan reconocimiento y legitimidad influyendo en el centro.

 La esfera pública digital sufre cuatro transiciones según Coleman:

1. De la distancia a la copresencia. Cada vez es más fácil participar. Los nuevos dispositivos han provocado que se minimice el tiempo y el esfuerzo necesario para acceder a la información y participar. Estos dispositivos acaban con las barreras espaciales. La participación mediada por la red es ubicua y está disponible continuamente.

2. De los lugares a las redes. Antes el encuentro era imprescindible, el desarrollo de Internet ha supuesto la creación de una capa digital superpuesta a la ciudad. La calle es un espacio híbrido y en algunas prácticas de acción política, completamente prescindible como lugar de encuentro.

3. De la transmisión al diálogo. Hemos dejado de ser consumidores y espectadores de una transmisión. Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de réplica y de generar nuestros propios contenidos. La intervención es directa de manera que se evitan intermediarios y hay menos distorsión en nuestro mensaje. Todo tiende a un sistema de mayor coordinación en lugar de un sistema basado en organizaciones. Las organizaciones desaparecen en la medida en que se las deja de usar para hacer de vehículo del discurso.

4. Del espectáculo al juego. En el espectáculo hay pocos actores, hay quien lo administra y elige el reparto, es un discurso unidireccional y nos impone una posición pasiva. En el juego participamos todos, jugamos con nuestros iguales. En el juego incorporamos la participación a nuestra vida. El aumento de la participación (el paso masivo de espectador a agente) es el argumento más fuerte a favor de la idea de revitalización de la esfera pública propiciada por las nuevas tecnologías.

Dentro del nuevo paradigma digital, la esfera pública central adopta formas como: e-government, ciberpolítica, ciberperiodismo. En cambio las esferas públicas periféricas en el ámbito digital serán: foros cívicos, activistas, comunidades que visibilizan problemas, dominios parapolíticos (redes sociales comerciales que se usan con una finalidad política), medios no convencionales de periodismo, cibermultitudes (ciudadanía organizada como por ejemplo Las “mareas”)

La penetración de lo digital todavía no es total y el conflicto está en que lo digital tiene que mucho más que ver con la periferia que con el centro ya que tiene una mayor resistencia al cambio.

Repertorios

Muchas veces los repertorios digitales no son más que los tradicionales con una fachada digital, pero también hay repertorios que rompen con los tradicionales y modernos y enmarcan el nuevo paradigma de acción colectiva: como hemos visto la copresencia física ya no es necesaria, la coordinación ha sustituido a la organización (sindicatos, partidos, organizaciones a largo plazo) ahora hay más coordinación y más horizontalidad, están ligados a pequeñas causas a corto plazo y no a organizaciones centrales. Su existencia tenía sentido en un escenario donde las acciones eran largamente planeadas y había que tener una estructura que las sostuviera en el tiempo.

Lo racional no es el único discurso posible, ahora tiene más peso lo subjetivo y la expresión personal: hay un enorme número de colectivos que reclaman su papel como agentes. Es el caso de grupos de autistas que reclaman una identidad ontológica distinta, reclaman que no se les considere como enfermos sino como atípicos, personas que simplemente tienen una disposición cerebral diferente. Desafían el discurso homologado de los expertos y su posición jerárquica porque quieren ser ellos mismos los que generen el discurso sobre lo que les pasa desde su propia subjetividad. Quieren que ese discurso sea equiparable e igualmente legítimo a nivel epistémico.

Algunas características del nuevo paradigma de esfera pública digital son:

1. El surgimiento del narcisismo cívico. Narcisismo cívico hace referencia a la emergencia de individuos que desde lo personal intentan incidir en lo colectivo. La autoexpresión y la marca personal domina sobre la comunitaria en su acción política en red. Es característico que actúen de forma esporádica y no prolongada en el tiempo. El narcisismo cívico no es un término peyorativo, la autoexpresión no tiene porqué ser mala, es la proyección de un yo para una audiencia. En otros contextos chocaría contra la comunidad pero el narcisismo cívico coexiste y no degrada lo colectivo, no excluye la implicación en el colectivo. La militancia autoexpresiva puede ser objeto de intermcambio.

2. Participación privada. Narrativas privadas en redes parapolíticas=esferas públicas periféricas junto con narrativas privadas generadas en espacios públicos comercializados (Facebook, Twitter) que condicionan la forma que tienen los mensajes y cómo llegan.

3. Cada vez menos participamos en bloques políticos y más en causas, que son más flexibles, más concretas, más efímeras, más permeables, más horizontales. Imprimen el juego como parte de la acción. En este sentido parece que el éxito de algunas formaciones políticas de reciente creación, pero firmemente posicionadas en la red, no reside tanto en un cuerpo doctrinal sino en aparecer en la esfera pública como aglutinador de múltiples causas concretas.

4. Pluralismo agonista. En contraposición a la postura de Habermas, el pluralismo agonista hace referencia a la necesidad de que el consenso no elimine el disenso. Que el discurso en la esfera pública no termine con las particularidades y acabe siendo de nuevo una forma de eliminar y descartar lo minoritario. En el caso que citábamos antes de los grupos de autistas, ellos no buscan ningún consenso. Su discurso no es estrictamente racional ya que, por ejemplo, no distinguen el Yo del afuera, hay una especie de continuidad entre su yo y el resto de objetos. Tienen una forma radicalmente subjetiva de relacionarse con el mundo. En sus acciones online esta perspectiva vital es parte de su discurso compartido, un discurso que no busca consenso alguno sino legitimar su identidad.

Degradación de la esfera pública:

Hay razones para pensar que la digitalización ha degradado la esfera pública y los repertorios de acción política:

– A la Brecha de acceso hay que sumarle la brecha de proceso: no todo el mundo tiene acceso a la tecnología necesaria para entrar en la esfera pública digital, pero además, de entre aquellos que sí tienen acceso, no todos pueden hacerlo de manera efectiva. No todos tienen la suficiente habilidad con las herramientas como para conseguir un buen posicionamiento. Hay una tercera brecha que es la brecha democrática o brecha de resultado: de aquellos que son capaces de conseguir un buen posicionamiento no todos tienen efectividad en sus acciones y pueden incidir y ser significativos.

Se pierde compromiso y calidad en la participación. El número de participantes no sirve para medir estos parámetros.

Síndrome de la máxima participación mínima. Profusión de herramientas, medios y acciones de participación que tienen poca incidencia política con poca implicación.

Prácticas que se reducen a una cuestión estética y que no tienen una reflexión detrás.

– Cuando los grupos actúan de manera colectiva se fomenta el compromiso cívico, la confianza y la reciprocidad, se crea capital social. La acción en red no fomenta el capital social. El compromiso es más tenue. El capital social que se crea en la red es muy débil.

Como consecuencia de todo lo anterior tenemos la aparición de acciones inofensivas, slacktivismo, acciones preformativas que no tienen impacto político, activismo de salón, directamente conectado con el concepto de narcisismo cívico.

Otra consecuencia de la pérdida del capital social es la pérdida de coherencia de los mensajes colectivos. Pierden incidencia porque tendemos a consumir información relativa a nuestros intereses en una espiral perceptiva: nuestra percepción se va reduciendo a lo únicamente relevante para nosotros. Tantos nuevos canales aceleran esta espiral creando ciberguetos: espacios de deliberación con discursos tan homogéneos entre que no pueden relacionarse con los espacios contiguos, al contrario que las comunidades digitales que sí están más abiertas al intercambio. El punto positivo de este efecto es que se fomenta el disenso contra el consenso y la estandarización.

 

DAHLGREN, P. (2012). Mejorar la participación: la democracia y el cambiante entorno en la web, en Innerarity, D. y Champagne, S. (eds.): Internet y el futuro de la democracia. Barcelona, Paidós, pp. 45-67

Papacharissi, Z. (2009): The Virtual Sphere 2.0: The Internet, the Public Sphere and beyond en Chadwick, A. y Howard, P. (Eds.) Handbook of Internet Politics.

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