cosas encontradas de camino al artivismo

Texto para el seminario de artivismo

Autonomía

Para llegar a hablar de arte y activismo hemos comenzado acercándonos a los conceptos más genéricos de estética y política y hemos visto que el concepto de autonomía, la capacidad de dotarnos a nosotros mismos de normas y determinar cómo queremos vivir, es el lugar donde estos dos conceptos se encuentran.

La autonomía puede ser pensada en función de la proyección temporal que demos al término: autonomía ilustrada: estratégica, más a largo plazo, discute, hace planes; autonomía moderna: táctica, gestos de provocación, acciones, inmediatez. Frente a estas dos tenemos la autonomía modal, que da cuenta de las formas autónomas de producción de mundos relacionales, de modos de organización de la subjetividad, la percepción y el comportamiento. Es aquí donde arte y activismo se encuentran realmente, conecta la producción artística a la producción y distribución de “modos de relación”. Está construida sobre el libre juego de las facultades Kantianas. En este sentido la república de los fines sería ese lugar donde la autonomía modal es posible.

“Una Republica de los fines supone un ordenamiento intelectual y también político en el cual no sólo se garanticen determinadas autonomías -como las de ciertos individuos o ciertas actividades privilegiadas en sociedades como la griega clásica- sino que trata de garantizar todos y cada uno de los proyectos de autonomía posibles. La Republica de los Fines es así un proyecto para concretar y universalizar la libertad y para hacerlo en función no de una proclama utópica o milenarista sino de una sólida estructuración del orden social e intelectual. O como lo canta Chabela Vargas “que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”.1

Podemos atribuir una época histórica a cada una de las formas de autonomía, así tendremos la “autonomía ilustrada”, la “autonomía moderna” y la “autonomía modal” adscritas sucesiva y respectivamente a la ilustración, a los movimientos que van del romanticismo y el esteticismo de fin de siglo hasta las vanguardias históricas, y al capitalismo cultural. También podemos atribuir un foco de interés distinto para cada una: el objeto, en el caso de la autonomía ilustrada, y el sujeto, en la autonomía moderna. La autonomía modal pone su énfasis en las “relaciones” que la obra de arte y la percepción estética establecen, o mucho mejor dicho: a las posibles modulaciones autónomas de esas relaciones… 2

El artivismo se enmarcaría dentro de la discusión sobre las posibilidades actuales de construcción de modos de relación y modos de vida autónomos en el marco del capitalismo cultural.

Artivismo y articulación

Una obra artivista es una articulación social y política. Uno no está al servicio del otro ni se yuxtaponen. Hablamos de articulación cuando hay una imbricación en la que lo estético informa a lo político y lo político a lo estético. Si hablamos de artivismo hablamos de articulación social entendida como acción en el mismo plano y con el mismo estatuto entre los agentes implicados. El artista no está en ninguna posición distinta o de privilegio respecto a los demás. No llamaríamos artivismo a una acción como “El trabajo es la dictadura” de Santiago Serra, consistente en utilizar personas en paro para llenar mil libretas escribiendo a mano, cuando estos no han participado en ninguna toma de decisión. Además, hablamos de articulación política cuando los objetivos inmediatos de esa acción son objetivos políticos.

Buenos ejemplos de acciones bien articuladas social y políticamente podrían ser los Freedom riders. En 1961, En Estados Unidos, un grupo de activistas  por los derechos civiles organizaron viajes en autobús por los estados del sur que se habían negado a acatar la resolución del tribunal supremo según la cual los autobuses públicos segregados eran anticonstitucionales. En 2012 grupos a favor de los derechos de los inmigrantes indocumentados volvieron a repetir la acción.

ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power) es un colectivo que se fundó en Nueva York en 1987. ACT UP es un grupo de acción para llamar la atención sobre la pandemia del sida y la gente que la padecía con objeto de conseguir legislaciones favorables, promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.

La articulación social y política son las condiciones de posibilidad de una obra o acción artivista. En estos términos queda claro que no todo el arte político es artivismo, por ejemplo la pieza “Los encargados”, del mismo Serra y Jorge Galindo, en la que las imágenes cabeza abajo de los presidentes del gobierno desfilan por la Gran Vía de Madrid, tampoco sería artivismo al carecer de objetivo político concreto. El arte político que ha perdido su articulación social y política está desactivado, es un objeto de museo.

Efectivamente, Las acciones que sí están articuladas social y políticamente tienen siempre fricciones con la institución arte. Difícilmente cabe en un museo una pieza sobre los problemas de la vivienda o la gentrificación de un barrio en la que se invite a un colectivo a, por ejemplo, ocupar una de las salas. Para la institución sería colocarse en una posición de implicación con lo existente inmediato. Ese es el límite ético que impide al museo dar el salto a una articulación social y política real. Ya no estaríamos en una exposición sino en una de las trincheras de la realidad. No sería un museo, sino una extensión del campo de batalla. En un museo no hay ningún tipo de vínculo o consecuencia, solamente se puede disfrutar de la exhibición de objetos venerados.

El artivismo no puede ser solamente una práctica sexy y cool para los media (Vimeo, Vice, etc.) No puede dar igual quién lo haga o dónde. No basta un movimiento táctico ingenioso. El artivismo escala y mide sus fuerzas para que sus acciones tengan consecuencias.

Teoría de estratos:

Hay un patrón estructural que se repite igualmente en la naturaleza y en nuestras representaciones. Hay una progresión piramidal cuyos estratos empezando por la base son: inorgánico, orgánico, psíquico y lo social objetivable. Vemos que el orden de complejidad de esta pirámide se repite en otras categorías, como la misma experiencia estética, el urbanismo y el crecimiento de ciudades, en teoría evolutiva, en neurociencia e informática o en la música: Timbre, ritmo, melodía, armonía

Todas esas pirámides cumplen la regla básica de los sistemas emergentes por la que cada capa superior surge de la inferior pero no se puede explicar únicamente por ésta. Lo orgánico depende de lo inorgánico pero lo inorgánico no lo explica completamente y así sucesivamente. Cada capa hacia arriba supone una innovación categorial. Los razonamientos que enfatizan el recorrido ascendente son materialistas y los que ponen la fuerza en el descendente son idealistas.

En el arte se puede ver el rastro de lo psíquico, lo orgánico y lo inorgánico. El arte es un juego entre los patrones que organizan el mundo. El arte debe vincularse con todos los estratos y no solamente con el último. El arte y la estética debe dar resonancias de todas las capas de la pirámide.

La cinta de Moebius

Hemos visto cómo un modelo representado por la cinta de Moebius podía dar cuenta del cambio dinámico de paradigmas. Lo hemos visto aplicado a la historia del arte y la sucesión de estilos y tradiciones artísticas, pero también es una herramienta eficaz para pensar en otros sistemas que se organizan en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, como un bosque de secuoyas, un problema matemático, y un sistema termodinámico. Todos estos modelos intentan mantener un orden, estar cohesionados y consumir la mínima energía posible. Todos ellos serán o no estables y terminarán reordenándose en función de su capacidad para gestionar e intercambiar información, energía y recursos con el exterior.

Tomando esta idea como punto de partida vemos que si colocamos un modelo cultural o artístico sobre la cinta, un modelo como el renacentista, ordenado, con reglas definidas, lógicamente consistente, su primer movimiento es acentuar ese orden haciéndose manierista, aumentando su rigidez y cohesión. Al igual que el caso del bosque de secuoyas que se intenta proteger aislándolo, el intercambio con el exterior, con otros elementos, otras influencias, es esencial para su evolución.

De la misma manera que ocurre en física, podríamos pensar que cada sistema cultural, social, artístico, etc. solamente es capaz de gestionar una cantidad discreta de información, aceptar esta premisa nos es útil para la siguiente reflexión: En matemáticas sabemos que por encima de tres variables los problemas empiezan a volverse inabarcables. Solamente podemos admitir el número de variables que nuestro método resolutivo puede gestionar. Todas las demás variables deben ser eliminadas como accesorias, poco representativas, minoritarias, etc. Las variables excluidas han sido proscritas, criminalizadas y tomadas como una amenaza. El peligro es lo irresoluble, lo imprevisible, lo incontrolable…

El cambio está en la irrupción de variables que antes no habíamos considerado y que reclaman un papel en el sistema. El cambio del sistema vendría provocado por tener que gestionar información y variables por encima de su capacidad. Ese sistema se vería obligado a reordenarse para hacerse estable otra vez en una nueva forma. El orden renacentista después del manierismo da lugar al barroco, todo experimento e indeterminación con casi nada de conectividad y cohesión, más entrópico.

Me parece muy interesante el paralelismo de esta idea aplicada a termodinámica, a cálculos entrópicos y a sistemas energéticos en equilibrio. Fue Max Planck quien propuso la ley que lleva su nombre y que, mediante la idea de emisión y absorción de la luz por la materia en forma discreta a «cuantos», resuelve el problema de la emisión y absorción de la radiación por los cuerpos en equilibrio térmico a una temperatura dada. Esta manera de abordar el problema de la emisión y la absorción de la energía electromagnética creó una nueva concepción del mundo físico.

En nuestros sistemas culturales esas nuevas variables serían lo amateur, lo periférico, lo minoritario. Elementos que ahora reclaman un papel como agentes y que están creando entropía dentro del sistema de la producción y la gobernanza institucional. El sistema cambiará de forma al estar obligado a gestionar la acción de estos nuevos agentes dando lugar a un nuevo paradigma.

 

1 y 2 Jordi Claramonte Arrufat. La república de los fines. Conceptos para una    crítica de la autonomía del arte y la sensibilidad. Cendeac 2009

– Steven Johnson. Sistemas emergentes o que tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Fondo de cultura económica. 2001.

– Jordi Claramonte Arrufat. Cuestiones de análisis modal: del Puente de Tacoma a la Cancillería del Reich. jordiclaramonte.blogspot.com

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