Memorias prácticas

Raspium Radio. Taller de radio libre

En este taller realizado en el Medialab Prado el 19 de octubre del pasado año, estudiamos las posibilidades de crear una radio libre y portátil a partir de una Raspberry Pi.

Rubén Nielfa, de Radio Kolor (Cuenca), en colaboración con Radio Guerrilla, se acercó al Medialab Prado para explicar cómo había fabricado una radio a partir de una Raspberry Pi, y poner en común sus apreciaciones con todos los que allí asistimos. Delante de los asistentes, construyó una pequeña unidad móvil de emisión con muy pocos materiales: una Rapberry Pi (modelo B), una tarjeta SD de 4 gigas, un lector de tarjetas, un alimentador microusb (5v), una tarjeta de sonido USB, un ordenador con conexión a internet y diferentes cables de audio (jack-rca, jack-jack). Con esta infraestructura, y tras instalarle el software necesario (la base del sistema Raspbian, el reproductor de audio Mplayer, el servidor de streaming Icecast 2, el cliente de Icecast Darkice y la conectividad de 3 gigas Sakis3g), empezó a emitir desde su Raspberry Pi en directo a través de internet. Según nos comentaba, este invento tiene unas 6 horas de autonomía de funcionamiento.

La “Raspium Radio”, como la ha bautizado, puede servir para emitir en directo por radio desde, por ejemplo, una manifestación. En tanto que proyecto hecho a partir de software libre, está abierto a nuevas modificaciones que puedan seguir transformándolo y mejorándolo. No obstante, entre los asistentes había más personas que venían de periodismo y tenían curiosidad por conocer aquella nueva posibilidad, que gente con conocimientos técnicos para llevar a cabo su desarrollo. Aunque no pudimos intercambiar apreciaciones sobre sobre su construcción, sí que vimos las diferentes posibilidades que puede llegar a tener un proyecto de este tipo, y puede resultar muy interesante volver a asistir a una charla en el futuro para ver cómo ha ido evolucionando.

Tejiendo redes alrededor del libro de Lawrence Lessig «El Código 2.0»

Este es un grupo de trabajo que se desarrolla en el marco del Laboratorio del Procomún del Medialab Prado a lo largo de todo el curso 2013 – 2014, impulsado por Javier de la Cueva para leer y analizar El Código 2.0 de Lawrence Lessig.

A lo largo de este curso nos hemos ido reuniendo los miércoles de finales de cada mes para comentar la obra de Lessig El Código 2.0. La idea principal con la que Javier de la Cueva impulsó este taller era la de analizar el texto para formular conexiones conceptuales y empíricas del libro entre todos los asistentes. Aunque empezamos siendo un grupo numeroso (unas diez, doce personas), el grupo se ha mantenido con una estabilidad de cinco personas, contando con Javier. Desde nuestras distintas procedencias (ingeniería informática, derecho, filosofía, historia del arte y antropología) hemos estado analizando y comentando la obra de Lessig, tratando de sacarle el máximo partido.

Leyendo unos capítulos determinados cada semana, hemos ido exponiendo las apreciaciones que cada uno de nosotros iba teniendo de cada capítulo, generando diversos e intensos debates sobre diferentes cuestiones. Los temas, de acuerdo con el libro, siempre han estado relacionados con el desarrollo de internet y su legislación, pero a partir de ahí hemos llegado a conversar sobre temas mucho más filosóficos, como por ejemplo el de la guillotina de Hume, consistente en el paso (erróneo) que hacemos al inferir de algo que es, lo que debe ser.

Aunque todavía no hemos terminado (nos queda una última sesión), el experimento parece que ha salido bien y estamos pensando en seguir el curso que viene con otro libro. Una de las ideas era sacar la obra de Lessig comentada con nuestras apreciaciones, pero es algo que veremos una vez hayamos finalizado.


Encuentro de Sociología Ordinaria II

Este segundo encuentro de Sociología Ordinaria se ha realizado los días 7 y 8 de mayo de este mismo año en el Medialab Prado y se ha dedicado a esas “políticas de andar por casa”.

El encuentro de Sociología Ordinaria consiste en observar la sociología desde ese matiz frívolo y superficial que tiende a ser obviado por las investigaciones científicas, y que también forma parte de nuestra cotidianidad (quizás incluso con más presencia que otros aspectos). Con las puertas abiertas para todo aquél que quisiera asistir y participar, este encuentro sociológico llenó el lab del Medialab Prado el día 7 de mayo, y su auditorio el día 8.

Analizando diferentes aspectos de nuestras vidas desde distintas áreas, el encuentro comenzó con unas exposiciones hechas desde un punto de vista muy casero. ¿Cómo nos afecta el posicionamiento de los muebles en nuestro salón? ¿Es La Manga un escenario dado a reproducir un turismo de caspa? ¿Por qué nuestras madres nos echaron de la cocina y nuestras neveras están llenas de precocinados? ¿Qué hay con todos los sucesos que tienen lugar no sobre, sino bajo la mesa?

Por la tarde, y una vez que habíamos comido, nos dispusimos a jugar al Antropocefa: “para darle un toque moderno, incluso hipster a la antropología, porque si los científicos se lo toman en serio, nosotros no”, como dijo Adolfo Estalella.

Tras un café y un poco de charla intercambiando opiniones, me uní a un grupo de trabajo alrededor de un cartel que analizaba, con una tipografía semejante a las letras rusas, la visión de la clase trabajadora que se explota en el programa de televisión norteamericano “El Jefe”, muy antagonista al que expuso Karl Marx en su día.

Y de ahí nos fuimos a la fiesta del tupperware con Gloria Durán, uno de los momentos más destacables de este II encuentro. Entre todos expusimos diversas vivencias alrededor de estas cajas de plástico que nos descubrieron que, lejos de ser meros recipientes para guardar la comida, son unos instrumentos capaces de cambiarle a uno la vida. Una experiencia que hay que vivir.

Al día siguiente, otra vez por la mañana, María Jesús Miranda López expuso su deseo de adoptar un joven. Si cada persona joven fuese adoptada por una persona mayor, probablemente venceríamos gran parte de las brechas que nos separan hoy en día, además de que podría ser una experiencia de enorme enriquecimiento personal para ambas partes.

De ahí, curiosamente, pasamos al entorno de la red, ese que tanto nos separa de nuestros mayores, y probamos a hacer una charla en silencio utilizando Twitter. Fue un experimento de lo más divertido. Empezaron a tuitear con el hashtag #clik en silencio, y tras ver que nadie empezaba a hablar, los invitados empezaron a utilizar también ese hashtag, tanto para preguntar de qué iba todo eso, como para exponer cualquier otra cosa.

Y como no se habla de Twitter sin hablar de Facebook, luego hicimos un acercamiento a ese humor al que tanto recurrimos por las redes sociales, muchas veces en forma de memes, y analizamos si ayuda a las acciones sociales o más bien las despolitizan.

Luego pasamos a hablar de microrelatos en formato .gif, y acabamos presenciando un extenso trabajo sobre los movimientos de los distintos tipos de polen en la ciudad de Madrid, pasando por un segundo café compartido alrededor de carteles temáticos, y terminando con una “clásica” partida de trivial, pero de preguntas muy ordinarias.

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