La utilidad a posteriori de Cablegate

Con el desarrollo de las nuevas tecnologías se abren nuevos horizontes de posibilidades que todavía están por descubrir. Otros, ya se están descubriendo ante nosotros. En la medida en que vamos explorando este terreno, vamos dando con nuevas formas de comprender el mundo que modifican la forma en que interactuamos con él y con quienes nos rodean. Muchos de estos hallazgos han cambiado sustancialmente la forma en que nos planteamos determinadas cuestiones y nos enfrentamos a ellas. Es el caso del periodismo. Con el fenómeno de la digitalización, el mundo de la comunicación se ha transformado por completo. Son muchos los ejemplos que se pueden citar sobre este punto, pero quiero centrarme en uno en concreto: la publicación de Cablegate por parte de WikiLeaks. Con esta filtración asistimos a un antes y un después en el mundo del periodismo en tanto que el material en bruto con el que normalmente trabajan los profesionales de la comunicación es liberado y se encuentra accesible para todo el que tenga una conexión a internet. En este sentido, la publicación de Cablegate ha sido un punto de no retorno, independientemente de todas las críticas que se le puedan hacer.

Los United States Diplomatic Cables Leak o Cablegate son 251.287 documentos –siete veces el tamaño de los diarios de guerra de Afganistán e Irak– de 274 embajadas estadounidenses alrededor del mundo y el Departamento de Estado de Washington DC, que cubren desde el 28 de diciembre de 1966 hasta el 28 de febrero de 2010. Es la apertura al público de unos archivos que, aunque en algunos casos están desclasificados y pueden llegar a ser accesibles mediante los pertinentes trámites burocráticos, en otros no –15.652 documentos estaban calificados como “secretos”–, y que en cualquier caso, quedan completamente abiertos y libres de todo tipo de trabas de acceso. Aunque WikiLeaks ha ofrecido siempre su información en bruto independientemente de que esta haya sido procesada y publicada en su forma editada –junto a las noticias basadas en documentos liberados ha ofrecido siempre los propios documentos, de forma que cada persona pueda, si quiere, acceder a la fuente primaria–, no es lo mismo tener acceso a todos los documentos que solamente a los que han sido previamente publicados por la prensa. Aquí radica la diferencia con el resto de filtraciones. Tampoco es lo mismo poder acceder a ellos desde nuestro propio ordenador que desde la nube, donde hay unos parámetros de búsqueda preestablecidos. Al poder almacenarlos en nuestra computadora, podemos procesarlos libremente, sin las restricciones que inevitablemente encontramos al trabajar con una información previamente dispuesta. Con unos mínimos conocimientos tecnológicos, podemos ser nosotros los que establezcamos los criterios de búsqueda, pudiendo partir de este modo de una base mucho más neutral que si tenemos que adaptarnos a unas estructuras predeterminadas. Las noticias son siempre una versión editada, y a menos que podamos acudir a la fuente primaria, una determinada imagen acaba preestableciéndose, una representación. Sin embargo, con el acceso a la base de datos esto no tiene porqué ser necesariamente de esta forma: tenemos el material y no está sujeto a unas normas, de forma que podemos ser nosotros los que inventemos las reglas del juego. Hasta ahora, este tipo de datos estaba reservado a profesionales, quienes en todo caso se encargaban de transmitirlos. Al estar dispuestos en internet los datos en bruto de forma abierta, y generarse redes alrededor de esta información, se generan numerosos diálogos. Múltiples narraciones surgen a partir de un mismo tema, contemplando diferentes puntos de vista.

Con el desarrollo de internet y de las nuevas tecnologías, está teniendo lugar un periodismo popular que contamina el periodismo profesional. Las historias que se narran a través de Twitter o mediante streamings cuando tiene lugar un desahucio o una manifestación, acaban penetrando en numerosas ocasiones en las tertulias de la radio o la televisión, y lo que se comenta en foros y redes sociales marca muchas veces el guión de las noticias no sólo digitales sino también escritas. Este periodismo genera mucha más información al contemplar un número mucho mayor de historias e intereses. Esto no quiere decir que la figura del profesional carezca de sentido, pero como apuntan en The Received Wisdom, son esenciales nuevas perspectivas para que pueda tener lugar una evolución, y cuanto más diversa sea la gente que las proponga, mayor podrá llegar a ser ese avance1, que no necesariamente crecerá hacia delante sino que lo hará también hacia los lados, ampliando terrenos ya descubiertos y dotándolos de nuevos puntos de vista. WikiLeaks ha trabajado con los expertos, ha pactado con cinco de los grandes medios de comunicación más importantes en determinados momentos de su historia, pero lo que pretende Assange y lo que hace con la filtración de Cablegate es no agotar ahí sus posibilidades. Lo que hace es volver el paradigma más complejo al hacerlo inclusivo y no exclusivo, al ofrecer los datos en bruto en abierto para que del mismo modo puedan ser procesados y poder sacar de esta manera distintos puntos de vista. La evidencia por sí sola puede no ser suficiente, puede ser malinterpretada, utilizarse de forma sesgada, pero si su acceso es público pueden generarse distintas perspectivas que permanezcan en constante debate cuestionando cualquier verdad que pretenda erigirse. Aunque unos y otros responderán a sus intereses y harán primar su concepción ideológica de un modo más o menos explícito, el acceso abierto permite que esas diferencias se encuentren, erosionando de esta manera una única interpretación.

Con esta filtración, el que quiera puede acceder de forma directa a los datos que conforman las noticias de los medios de comunicación sin tener que pasar necesariamente por ellos, donde han sido previamente procesados respondiendo a unos determinados filtros en función de los intereses del momento (de la opinión pública) y de sus accionistas. La barrera de censura se traslada de este modo al propio individuo, quien es el encargado de decidir qué es lo que le interesa y lo que no, y quien ahora puede procesar autónomamente los documentos. Sin ser un profesional de la información, puede analizar y publicar a raíz de unos datos a los que generalmente no tiene acceso, produciendo sus noticias. Esto no quiere decir que la información final vaya a ser mejor o peor, quiere decir que existe la posibilidad de trabajar con las propias manos el material en bruto que hasta ahora trabajaban otros por nosotros. El nuevo horizonte que se abre con Cablegate es el de la cultura del DIY enfocada al mundo del periodismo, un reflejo de la rebelión hacia lo que nos viene ya dado a través de los grandes medios de información, una invitación a investigar por nosotros mismos las fuentes y fabricar nuestras noticias haciendo uso de la creatividad y evitando caer en el consumo que alimenta ese periodismo que pretende establecerse como representante de nuestras inquietudes en la formación de una opinión pública que deja al margen gran parte de ellas2. Es una forma de no relegar responsabilidades, una oportunidad para generar un periodismo que pueda formar a ciudadanos críticos: cuando uno se convierte en productor, mejora como consumidor al conocer los códigos sobre los que trabaja.

Aunque Cablegate se liberó el 31 de agosto de 2011, sus implicaciones siguen vigentes. Nos encontramos ante un material que cuestiona la exclusiva y propone el análisis en profundidad y desde distintos puntos de vista. Con la información liberada, en cualquier momento podemos acceder a ella para hacer las pertinentes consultas y sacar nuestras propias conclusiones. Temas que ahora mismo pueden no resultar atractivos, pueden llegar a serlo en otro momento. Es el caso de Crimea: cuando este mismo año ha estallado la crisis en Ucrania, más de una persona ha echado mano de los documentos que WikiLeaks filtró al respecto en 2011 y que se encuentran en la base de datos de Cablegate. No podemos estar permanentemente empezando desde 0, los sucesos no tienen lugar aislados sino dentro de un contexto, y del mismo modo ocurre con la información. No podemos ser permanentemente originales, pero sí que podemos establecer diálogos sobre un mismo tema que sirvan para ir contemplando nuevos y diversos puntos de vista. Cablegate tiene una función a posteriori. En el momento en que se filtra, no es más que un prototipo: se libera para su mejora, para que esos datos puedan servir para algo más que para unos titulares en la prensa internacional. Esta visión supone cuestionar la objetividad, la posibilidad de establecer una verdad sobre un determinado caso, e invita a que, partiendo de los hechos, de los datos en bruto, se generen numerosas redes que los analicen agotando las diferentes posibilidades.

Estas nuevas posibilidades no se agotan en la propia información, afectan también a quienes tratamos con ella. Se nos plantea un horizonte en el que podemos tener más control sobre la información que consumimos, pudiendo producirla con unos determinados conocimientos. Naturalmente, estos conocimientos pueden ser más o menos básicos, y en función de ello dotarnos de más o menos autonomía, pero cualquier paso en esta dirección nos va aproximando a ella. En este sentido, he querido hacer un tutorial muy básico. Conversando con mis compañeros de clase, me he dado cuenta de que los conocimientos que yo tengo sobre WikiLeaks y Cablegate, por básicos que sean, no son compartidos por todos ellos, y muchas cosas que yo doy por sentado para otras personas no resultan tan obvias. En este sentido, me he propuesto hacer un tutorial muy básico que dé cuenta de los primeros pasos para acceder a Cablegate: el almacenamiento en nuestro ordenador. El posterior procesamiento de la información es ya más complejo, pero todo se aprende si se va paso por paso. De momento, este es el primero, y quizás con el tiempo, lo vayamos completando:

Por otra parte, hoy tenemos en nuestro país la posibilidad de filtrar información a unos determinados medios de comunicación alternativos a los tradicionales, que han apostado por abrir un buzón anónimo como en su día hizo WikiLeaks. El portal se llama Fíltrala y “busca una transformación en la sociedad española a través de la transparencia y la participación ciudadana”, según sus propias palabras. Quieren “que el público ayude a restaurar el rol activo de los medios como vigilantes del poder, creando una nueva conciencia social donde ciudadanos anónimos puedan influir en lo que es de interés público”. Los medios implicados son Diagonal, eldiario.es, La Marea y Mongolia. Me parece que también puede resultar interesante que la gente sepa cómo puede enviarles este tipo de información.

1STILGOE, J; IRWIN, J; JONES, K. The Received Wisdom. Opening up expert advice. London, Demos, 2006. p. 21.

2KUZNETSOV, S; PAULOS, E. “Rise of the Expert Amateur: DIY Projects, Communities, and Cultures”, Proceedings: NordiCHI 2010, October, 16 – 20, 2010. p. 16.

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