Open politics revolution

La sesión con Antonio Lafuente aporta muchas claves para entender lo que está ocurriendo desde el estallido de lo que conocemos como 15M y el cambio en el proceso de hacer política,  protagonizada por una parte de la ciudadanía a cuyas prácticas debemos de prestar atención. Los efectos que las posibilidades de emancipación, autonomía política y de empoderamiento ciudadano que ha facilitado este proceso de repolitización  aún están por descubrir. El camino hacia una recuperación de gobernanza, debido al vaciamiento de la capacidad e influir en la toma de decisiones sobre la cosa pública y lo común, se manifiesta de algún modo en la potencia de esta parte de la ciudadanía que cuestiona las formas de hacer de política tradicional y, al mismo tiempo, visibiliza que es posible otras formas de hacer, que sí hay alternativas y que otro mundo ya es posible. Y es que, en un momento de crisis democrática como la actual, es necesario aprovechar la riqueza (oculta) de estas prácticas y atender a todo este proceso de innovación social, de producción de conocimiento y de nuevas realidades.

El mapa relacional que vemos más abajo dibuja algunas de las herramientas creadas para mejorar la calidad de nuestra convivencia en sociedad y la participación en democracia. Se trata de proyectos que provocan el ensanchamiento del espacio público y que presentan una oportunidad para hacerlo más inclusivo y hospitalario. En áreas que abarcan desde cultura, ciencia, educación, sanidad, democracia, desobediencia civil, agua, personas mayores, ámbito laboral, medios de comunicación, justicia, vivienda, economía, ecología, anti-represión, etc, es decir, asuntos comunes,  se han desarrollado pequeñas (y no tanto) estructuras organizativas que crecen y se distribuyen  con el objetivo de dar respuesta a los problemas políticos, sociales, económicos,  ante el inmovilismo de las instituciones tradicionales.

Son proyectos cuya estructura y organización en parte se improvisa. Se piensan sobre la marcha. Son una especie de prototipos: demuestran su eficacia en el aquí y ahora,  y   se mejoran a través del ensayo/error, son laboratorios abiertos que caminan sin mapa. Muchos de ellos surgen en espacios frontera, es decir, fuera de las rutinas del trabajo y que no reclaman una vida (tiempos frontera). Se organizan de otra manera.  Quienes participan de ellos los sienten como suyos en la medida en que participan de ellos. Lo hacen con máquinas a las que también podemos denominar “fronteras”,  pues en parte se organizan y desarrollan, no sólo gracias a los cuerpos de las personas que participan en ellos a pie de calle,  sino también  gracias a herramientas tecnologías cuyos usos son infinitos. Se trata, como apunta el propio Lafuente, de “un enjambre heterogéneo y deslocalizado de experiencias que producen saber fuera de los límites y las fronteras de la academia, fuera del laboratorio. Hay mil experiencias, en mil lugares diferentes, altamente interesantes y que demuestran la emergencia de algo a lo que vale la pena darle valor”.

Tecnocidanos, amateurs y expertos

Detrás de estos proyectos encontramos a una ciudadanía crítica, que quiere cambiar las cosas,  producir y compartir conocimiento para ello, nutriéndose del enjambre, de la inteligencia colectiva. Ante una situación de descrédito institucional y de déficit democrático como la que vivimos hoy, es comprensible que haya muchas amenazas que mueven a la ciudadanía a convertirse en activistas. Mucha gente se ha puesto manos a la obra y, en palabras del propio Lafuente “en vez de lloriquear y tirar piedras a la policía, se levantan y hacen cosas. Se produce el proceso de lo que denomino autoridad expandida. La ciencia y la tecnología han empoderado a las personas las ha convertido en tecnociudadanos”.Gente común, de todo tipo: expertos, académicos pero sobre todo gente que no se ve asimisma como virtuosa pero que sienten pasión por lo que hacen. Personas cuyos saberes, quizás, son menos profundos que los de los científicos o los expertos, que no les interesa grandes conceptos, quieren hacer cosas y obtener resultados, trabajan con las manos. Todas se mezclan, mutan y confluyen.   Quizás de una manera informal, fragmentada, espontánea, relacionándose de igual a igual. Se cuidan, esperando  que  la gratitud circule en torno a la comunidad. Se juntan y los resultados del trabajo en común no tienen dueño, son para el disfrute de todas,   son de todos y de nadie al mismo tiempo, es decir, forman parte del procomún.

mapa15m

La generación y puesta en práctica de este conocimiento,  forjado a través de los saberes de cada una de las personas que participa de este clima, nos anima a pensar que sin incorporar esta inteligencia colectiva, este “saber profano”,  no se encontrarán soluciones sostenibles para los problemas que afrontan las instituciones democráticas. Quizás en muchas de estas prácticas está parte de las claves que necesitan los partidos políticos y las instituciones tradicionales para superarla crisis de identidad y de valores que sufren. También para dar solución a los graves problemas que sufre el sistema democrático actual. Por ello, las instituciones en general y los partidos políticos en particular deberían abrirse e incorporar toda esta sabiduría pública, libre. Y así,si hablamos de abrir en canal a los partidos políticos, podríamos  apostar por una “open politics revolution“, es decir, un proceso de apertura a nuevos actores, nuevas tecnologías, nuevos soportes para una política que reclama lo humano,lo colaborativo y lo abierto.

Habrá convergencias y divergencias, cooperación y conflicto.  Se trata de un cambio de  lógicas, de desaprender  a través de nuevas prácticas que surgen de abajo, de lo que sobra, de lo que está fuera de lugar. Quizás asimilar estos procesos ciudadanos ya no puede ser algo complementario sino necesario,  importante. Parece incluso urgente que los partidos políticos se conviertan ya en laboratorios sin muro, que favorezcan la creación de entornos que abran sus fronteras, el acceso a información y al desarrollo tecnológico y aprendan  así a convivir en este ecosistema, generando, a su vez, una nueva cultura que permita la regeneración  de estos instrumentos de participación en democracia al servicio de la ciudadanía. En definitiva, apostar por esta “open politics revoltuion” dejándose atravesar por prácticas ciudadanas aseguraría la reinstitucionalización de estas organizaciones,  y de las relaciones sociales, políticas y económicas que practican y se abriría, al fin y al cabo, un camino que estrecharía las relaciones entre ciudadanía e instituciones en la búsqueda de soluciones que mejoren la convivencia en sociedad.  Eso sí,  en una dirección en la que andamos a ciegas.

Fuente Foto(ampliar foto): autoconsulta.org

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Entrevista a A. Lafuente: “Los hackers son los científicos de la nueva ilustración” http://blogs.20minutos.es/codigo-abierto/2012/01/23/el-estado-nacion-es-torpe-burocratico-y-homogenizador/

Blog Tecnocidanos http://www.madrimasd.org/blogs/tecnocidanos/?p=96728

Entrevista a A.Lafuente: http://www.madrimasd.org/blogs/tecnocidanos/?p=96728

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