El periodismo (y la política) como práctica social

“ There is a lack of participatory culture in Spain” (Nafría, 2007)

Los medios de comunicación y quienes los hacen posible viven inmersos en una intensa transformación, sobre todo, precipitada por la expansión del uso de las tecnologías de la comunicación y la información. Se trata de un momento de cambio que podría ser comparable con la crisis de identidad y de valores que sufre la política y quienes hasta ahora se arrogaban la legitimidad de practicarla. El periodismo,  al igual que la política  como institución,  y como profesión, necesita una nueva redefinición de su papel democrático.

Sin duda, el acceso a dispositivos digitales favorece que cada ciudadano o cada ciudadana dispongan de su propia imprenta. Su potencialidad para convertirse en partícipes y actores protagonistas de la comunicación,  y de la política,  se han multiplicado, y están abriendo una brecha en las formas tradicionales de hacer periodismo. También en la forma de hacer política, pues cuando la gente salta de las redes  a las plazas para llamar la atención sobre las instituciones públicas,  lo hace precisamente compartiendo información, cuestionándola, modificándola, compartiéndola y redistribuyéndola,  convirtiéndose así en parte de la comunicación y de la política, ejecutando con su cuerpo acciones que se traducen en proyectos de gestión de lo común,  control de gobierno, y/o protestas que exigen participación, apertura y una  democratización de las instituciones.

Así, el llamado “Open Source Journalism”, el periodismo que envuelve a toda la audiencia,  es una tendencia que se extrapola al mundo de la política. Las prácticas políticas y comunicativas de la ciudadanía están rompiendo las barreras de entrada a estas instituciones, tradicionalmente cerradas, jerarquizadas  y opacas, que ahora han de lidiar con una comunidad que ya está abriendo nuevos espacios públicos.

Tanto en periodismo como en política se debe aceptar que el periodista y el político profesionales no son las autoridades centrales del proceso de hacer noticias o política sino que han de compartir terreno  con la ciudadanía. No pueden perpetuarse como únicos controladores de ese proceso, para que podamos entender ambas formas de comunicar y hacer política como una práctica social.  El poder tiene que redistribuirse y  compartirse entre todas las que participen de él.

El periodismo en red tiene en cuenta su naturaleza colaborativa: profesionales y amateurs trabajan juntos para obtener a una nueva historia  y compartir hechos, preguntas, respuestas, ideas, perspectivas…. Es decir cooperando para transformar el espacio de convivencia. Hablamos de una relación compleja que focaliza más en el proceso que en el producto. Sólo esa apertura permitirá una conversación constante con la ciudadanía en los diferentes estados editoriales del proceso de hacer noticias en el caso del periodismo o de influir en la política, en el caso de los partidos. Al fin y al cabo, nos encontramos ante una cuestión de gobernanza: las instituciones han de ser capaces de empoderar y comprometer a la ciudadanía (o de abrirse a quienes ya se empoderan y compromete) para recuperar la pérdida de la capacidad de influir en el debate y en la toma de decisiones sobre la cosa pública y la información. Se trata de no convertir a la ciudadanía en espectadora sino  convertirla en protagonista de la esfera pública.

tituloperiodista

Aunque el camino en este sentido avanza, puede resultar un planteamiento utópico sobre todo cuando observamos el escepticismo frente al cambio, y la falta de voluntad y de esfuerzos dirigidos en este sentido por parte de estas instituciones. A pesar de la pérdida de legitimidad, de credibilidad y de valores que padecen, o de la desconfianza creciente que despiertan, existen muchas barreras. Como instituciones asentadas se niegan al cambio y las nuevas prácticas se implementan poco a poco  pues también existe una fuerte reticencia, por ejemplo, a normalizar la innovación.

¿Cómo podemos avanzar?

Sin embargo, más allá de lo utópico que pueda parecer esta forma de entender la política y el periodismo ya hay nuevas esferas donde se producen espacios de entendimiento,  otras agenda setting y  también otras forma de hacer política convertidas en proyectos económicos, sociales o políticos que emergen de una ciudadanía en red. Se trata de prácticas que permiten que penetre  un nuevo aire que renueva el oxígeno que, poco a poco, regenera el ambiente caduco que se respira en sus interiores.  Y es que,  la creación de espacios de participación podría reducir las barreras entre productores y consumidores, que proponen nuevas formas de relación.

En concreto, la bibliografía consultada apunta a la necesidad de acercarse a las redacciones y realizar entrevistas a los periodistas que permitan conocer el detalle del contexto profesional, social y de mercado y,  por eso,  quizás es posible que la herramienta que planteamos en nuestro TFM pueda adaptar algunas de las propuestas académicas y viceversa. El objetivo de nuestro trabajo es crear una herramienta que permita analizar lo que ocurre en los espacios donde se produce el proceso de  participación de los partidos,  para poder distinguir la calidad de las contribuciones para que, una vez conocido,  mejorar así la cultura organizativa y avanzar en el fortalecimiento de su democracia interna.

La literatura consultada indaga sobre la historia de la esfera pública y eso es lo que queremos hacer nosotros respecto a los partidos. Por lo tanto, para avanzar en ambas situaciones (ya dentro de las instituciones políticas como periodísticas) sería necesario conocer el contexto, las motivaciones de los periodistas  y, a la vez añadir a nuestro trabajo algunas de las propuestas que se apuntan en investigaciones recientes sobre el estado de la institución periodística.

En ese sentido, quizás conocer a través de la herramienta que presentamos la calidad del proceso de participación de las organizaciones periodísticas pueda ayudar a conocer el contexto de cambio que sufre la institución. Es decir, analizar su proceso a través del análisis de las cinco dimensiones que proponemos en nuestro proyecto (información, deliberación toma de decisiones, descentralización y transparencia económica) con el objetivo de que su puesta en práctica favorezca la asunción de un compromiso interno con la calidad y la mejora de su democracia interna. Además perimitirían que los propios periodistas verbalicen sus pensamientos, sus ideas dándoles la oportunidad de empoderarse y de recuperar su autonomía. Quizás se podría aplicar en el ámbito periodista el método que proponemos,es decir, realizar entrevistas estructuradas o focus groups con diferentes sectores de las organizaciones:  directivos, consejos de administración si lo hubiera, redactores, becarios, e incluso a parte de la audiencia. Realizar informes sobre estas cuestiones permitiría poner a estas instituciones frente al espejo para que, una vez analizados los resultados, conocer mejor a quienes participan, saber mejor cómo valoran el cambio que viven  y , una vez visto y analizado en conjunto,  estos empiecen a comprometerse en diferentes ámbitos de mejora con el objetivo de aumentar la calidad de  las prácticas cotidianas de trabajo. Es decir, para avanzar en el conocimiento sobre lo que ocurre y sobre cómo afrontar la transformación que sufre el periodismo, se hace necesario intervenir en estas organizaciones justamente en el lugar donde se producen los encuentros y las interacciones entre los participantes, en los procesos de deliberación, pues son una  de las claves donde podríamos observar la calidad democrática de cualquier organización humana.

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