Sobre comunidades y datos en la red

Texto correspondiente al seminario de Sergio

No existe la tecnología idónea. Todas las herramientas que utilizamos deben de ser repensadas y puestas a examen. Nuestra opinión no contempla a las tecnologías como objetivas, todas ellas entran dentro de un entramado socioeconómico y político bien complejo, por ello deben ser reflexionadas con el mayor detenimiento posible. Las tecnologías digitales siguen siendo nuestro principal interés. Preguntas como: ¿A qué público van dirigido? ¿Qué software utilizan? ¿Obtienen ingresos? ¿Cómo los obtienen? ¿Bajo qué políticas operan? ¿Qué usos permiten?… y un largo etcétera, pueden ayudarnos a interpretar como se construyen algunos aspectos de la red, de una plataforma o de algunas herramientas.

En definitiva, las tecnologías son complejas y no pueden ser tratadas con soluciones o explicaciones simples.[1]En un trabajo sobre nuevas tecnologías encontré la siguiente afirmación:

“La mayor parte del conocimiento popular sobre Internet, móvil o videojuegos está basada en las opiniones que reflejan los medios de comunicación que con excesiva frecuencia ponen el énfasis en hipotéticos problemas que raramente se ven corroborados por resultados de la investigación científica.” (Castellana, Sánchez, Graner y Beranuy: 2007).

Como vemos es una tendencia bastante extendida el hecho de aplicar reduccionismos e incluso patologías a los análisis sobre las tecnologías digitales. Con esto no queremos  decir que ciertos autores estén rotundamente equivocados, sino que bajo nuestro punto de vista están cegando gran parte de la realidad.

Por otro lado, recordemos qué se mueve en el mundo “real”. El marco en el que operan las tecnologías, las altera, las configura, transforma y viceversa. Las tendencias neoliberales empujan al asentamiento de los códigos respaldados bajo este contexto. La política está en las redes y en las herramientas. De hecho, dos colosos como Google y Facebook vuelven estas interpretaciones más evidentes. (Ippolita: 2012, p.77) Para este grupo, Google se presentaría como transformación moderna de la ilustración. Una versión muy desarrollada de la racionalidad y el control sobre la red, donde los usuarios pasan a ser grandes fuentes de capital. Eso sí, con esto no pretendemos quitar mérito al desarrollo intelectual de sus herramientas, pero sí a la ideología que profundamente lo alimenta y al gran imperio que gracias a ello han desarrollado. Finalmente, es interesante señalar la gestión que hace la empresa de su discurso, transmitiendo un “mensaje”, aparente mente de centro-izquierda y en la vanguardia de la presumida “libertad de expresión” americana. (Ippolita: 2012, p.78)

También podemos extraer del texto el ejemplo de otro gigante: Facebook. Con esta plataforma, el grupo hace un interesante símil con el anarco-sindicalismo, libertarios de extrema derecha en Estados Unidos. Como señalan en el texto, el objetivo de estos libertarianos, es el desarrollo absoluto de las libertades individuales en un contexto de libre mercado. (Ippolita: 2012, p.79) No continuaremos extendiéndonos en el concepto más tiempo.

Resulta interesante, a la hora se utilizar estas herramientas, la sugerencia de Sergio D’Antonio de hacernos las siguientes preguntas: ¿De quién viene?, ¿Qué espacios visibiliza y oculta? ¿Qué hay detrás? ¿Respeta al contrario? ¿Nos anima a algo? ¿Compartir más en lugar de mejor?

O lo qué es lo mismo: qué grupos de interés hay detrás y bajo qué discurso, qué trata de ofrecernos, en qué modelos de negocio se ubica, qué aspectos busca qué explotemos, si busca o no la exclusividad de su servicio, qué uso hace de nuestros datos, etc.

A ver hasta este punto puede dar la impresión de que defendemos un discurso absolutamente tecnófobo, sin embargo, esta no es nuestra intención. Puede que sí pequemos de un enfoque algo ludita, pero el ludismo no está bien entendido. El ludismo no se trata de un movimiento que rechace a ultranza la tecnología, sino a la forma de pensarla y aplicarla (De la Fuente, 2004). Lo que tratamos es de repensar las formas en que las tecnologías están evolucionando, qué acciones y actores se ven implicados y qué problemáticas surgen.

 

El negocio de los datos

El negocio de los guarismos es el que mueve la red. Bajo la capa de lo gratuito se mueven los grandes negocios de la actualidad. Los usuarios se convierten en el capital más rentable del libre mercado digital. Los datos que generamos los usuarios son diamantes en bruto para estas grandes herramientas. Nos invitan a que almacenemos nuestra información en sus “nubes” y a que compartamos todo lo posible. Recuerden, Facebook no tiene un “no me gusta”.

Este flujo de información hace que hasta las propias investigaciones que tienen como objeto de estudio estas plataformas, conviertan su análisis en una mera explotación numérica. Pero lo más grave es que se usan plataformas ya programadas para ello, filtrando la información obtenida. Con esto no quiero decir que no se puedan hacer investigaciones interesantes, pero si deben ser puntualizadas sus limitaciones.

 

Por otro lado, cabe destacar que existen otras posibilidades en la red. Frente a este tipo de herramientas masivas se posiciona el software libre, refugiado en algo más cercano a la socialdemocracia sueca. (Ippolita: 2012, p.118). Estas se presentan bajo el concepto “libre”, que no gratuito. Permiten una modulación de sus códigos así como intento de “compartir”, pero haciéndolo mejor, como bien nos puntualiza Sergio.[2] Nos permiten un empoderamiento mucho más valiosos que las herramientas anteriores.

Para finalizar nuestra reflexión vamos a poner un breve ejemplo aplicado a nuestro proyecto, sobre automovilidad y nuevas tecnologías. Como hemos estado mencionando anteriormente, el contexto actual refleja una creciente obsesión por cuantificar todos los usos que los individuos hacen de la tecnología.  Los datos se convierten en el eje principal del desarrollo tecnológico y el mundo del automóvil no es una excepción.

Encontramos por ejemplo la incorporación de tecnologías que conectan el coche con el Smartphone, donde realizan funciones que generan importantes datos: “rutas, control de consumo de combustible, detección de averías mecánicas, comparte la posición del vehículo con quien queramos, nos recuerda dónde hemos aparcado el coche y, además, puede realizar una llamada automática en caso de accidente”.[3]También la incorporación de un software en los ordenadores integrados en el coche, donde también existe una batalla entre softwares privativos y libres.[4] Y finalmente, la cuantificación de datos biométricos. Aquí encontramos el llamado medidor biométrico[5], del cual ya hemos hablado. Este aparato extraerá datos sobre el flujo sanguíneo, ataques de corazón o desequilibrio en lo electrolitos.

 

Más Referencias:

http://www.eldiario.es/turing/ideas-pensar-tecnologia-hoy_0_98690754.html.

-Castellana Rosell, Montserrat; Sánchez-Carbonell, Xavier;  Graner Jordana, Carla y Beranuy Fargues, Marta, (2007),  “El adolescente ante las tecnologías de la información y la comunicación: internet, móvil y videojuegos”. Revista Papeles del Psicólogo.

Ippolita. En el Acuario de Facebook. El resistible ascenso del Anarco-Capitalismo. Madrid 2012. Pag 79.

De la Fuente, Patricia “Los luditas y la tecnología: lecciones del pasado para las sociedades del presente” (Comunicación presentada en las “IX Jornadas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad: La perspectiva Filosófica” celebradas en Ferrol los días 11 y 12 de Marzo de 2004


[2] Aunque esto no quiere decir que todo el software libre presenten estas cualidades.

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