Introducción a las Creative Commons en México

Javier de la Cueva

 

Derechos de autor

 

Los derechos de autor constituyen el reconocimiento que hace el Estado a favor de todo creador de obras literarias y artísticas (música, dibujo, pintura, fotografía, escultura, cine, diseño, programas de cómputo, etc.), en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial. “El sistema mexicano de derecho de autor vigente en México está basado en una tradición civilista o latina que, a diferencia del Copyright, es un sistema más estricto y reconoce dos tipos de facultades a los autores: los derechos morales y patrimoniales”. (Arteaga, 2008: 240).

 

 La protección del derecho de autor abarca únicamente la expresión de un contenido, pero no las ideas. Se distinguen los siguientes tipos de derechos de autor:

 

       Derechos morales: son aquellos ligados al autor de manera permanente y son irrenunciables e imprescriptibles. Abarcan el reconocimiento de su calidad de autor, divulgación e integridad de la obra.

 

       Derechos patrimoniales: son aquellos que permiten de manera exclusiva la explotación de la obra hasta 100 años después de la muerte del último de los autores; posteriormente pasan a formar parte del dominio público pudiendo cualquier persona explotar la obra. Estos derechos se asocian con la reproducción, distribución, comunicación y transformación de la obra.

 

       Derechos conexos: son aquellos que protegen a personas distintas al autor, como pueden ser los artistas, intérpretes, traductores, editores, productores, etc.

 

El titular de los derechos de autor goza de derechos exclusivos respecto de:

 

   Reproducir la obra en copias o fonogramas.

 

   Preparar obras derivadas basadas en la obra.

 

   Distribuir copias o fonogramas de la obra al público vendiéndolas o utilizando una licencia (es una declaración contractual por la cual otorgamos a terceros el derecho a usar nuestra obra bajo las condiciones que libremente decidimos y los usos que pueden hacer de ésta).

 

Existen diferentes tipos de licencias en función de las condiciones que impone el autor. Por un lado, está el copyright en el que los derechos de explotación están reservados para el poseedor de los derechos patrimoniales y, por tanto:

 

1.    Impide que las obras sean reproducidas, transformadas o publicadas por terceros sin obtener previamente permiso expreso y por escrito de los titulares, haciendo otro tipo de transferencias de propiedad tales como alquilar, arrendar o prestar dichas copias.

 

2.    Presentar la obra públicamente, en el caso de obras literarias, musicales, dramáticas y coreográficas, pantomimas, películas y otras producciones audiovisuales.

 

3.    Mostrar la obra públicamente, en el caso de obras literarias, musicales, dramáticas coreográficas, pantomimas, obras pictóricas, gráficas y esculturales, incluyendo imágenes individuales de películas u otras producciones audiovisuales.

 

4.    En el caso de grabaciones sonoras, interpretar la obra públicamente a través de la transmisión audio digital.

 

En el derecho anglosajón se utiliza la noción de copyright (traducido literalmente como “derecho de copia”) que —por lo general— comprende la parte patrimonial de los derechos de autor (derechos patrimoniales). “Si bien los derechos de autor se han controlado en muchos países desde el siglo XIX, en estas últimas décadas del siglo XX  es cuando se les otorga una verdadera importancia en las negociaciones internacionales y se empieza a buscar una homogenización a nivel global que corresponda a los sistemas económicos actuales y permita el cobro de regalías en todos los países.” (López y Ramírez, 2008: 40).

 

Registro de obra

 

El registro de obras es voluntario. La propiedad intelectual de una obra corresponde al autor por el sólo hecho de su creación y no por haberla registrado. El registro es un medio de prueba que el autor puede o no emplear como medida de protección, dejando constancia de su autoría.

 

El registro de propiedad de una obra sirve como prueba ante posibles plagios o usos indebidos de la obra, es un medio de información y protección del autor, para la documentación pública y para el establecimiento de una prueba de autoría y titularidad de derechos, previa a la difusión de su obra.

 

En México el registro de una obra se hace en el Instituto Nacional de Derecho de Autor (INDAUTOR, 2012); mediante el formato Indautor 001, se paga los derechos por la inscripción y se obtiene el certificado de registro correspondiente. Existen también plataformas de registro gratuito en internet como Safe Creative,[1][1] y que permite además la integración de licencias menos restrictivas.

 

 Licencias

 

Una licencia es un contrato por el cual se otorga a terceros el derecho de uso, de copia, de distribución, de estudio o de modificación de una obra propia, pudiendo darse a cambio de un pago.

 

Tipos

 

Existen diferentes tipos de licencias en función de las condiciones que impone el autor:

 

Todos los derechos reservados. El sistema de Derechos de Autor vigente establece un esquema en el que los derechos de explotación están reservados para el poseedor de los derechos patrimoniales y, por tanto, impide que las obras sean reproducidas, transformadas o publicadas por terceros sin obtener previamente permiso expreso y por escrito de los titulares. Este esquema suele ser conocido como “copyright”.

 

       Algunos derechos reservados. Conservan los derechos autorales de atribución y pueden ceder a terceros los derechos de explotación como la reproducción, copia, modificación y distribución. Dentro de estas encontramos las licencias Creative Commons, Licencia Arte Libre[2][2] y Licencias GNU.[3][3]

 

       Ningún derecho reservado. Consiste en la libre distribución, explotación comercial y modificación que concedes a terceros. Se conocen como  licencias copyleft[4][4] o dominio público.

 

Los Creativos Comunes en México

 

         Las licencias Creative Commons (CC) fueron adaptadas a la legislación mexicana en el año 2006, en un trabajo coordinado por el fundador de las licencias, Laurence Lessing, y un equipo de abogados mexicanos liderados por León Felipe Sánchez. Lo anterior, logró que varios proyectos adoptaran el modelo Creative Commons.

 

De las primeras iniciativas en el 2005 que se tienen en cuenta, está la del Sistema de internet de la Presidencia[5][5], que puso a disposición de sus usuarios contenidos y música bajo este tipo de las licencias, a través de su estación de radio “México en línea”; lo que contrasta con la firma del Acuerdo Comercial Contra la Falsificación (ACTA)  el 11 de julio de 2012[6][6], por el embajador de México en Japón, Claude Heller, acción que deberá ser ratificada por el Senado mexicano[7][7] para su efecto. Aún sigue abierto el diálogo entre activistas y el gobierno para la no aplicación de dicho acuerdo en nuestro país. La contradicción entre ambas acciones quizá radique en el hecho de que los Estados, en general, no visualizaron el potencial y el cambio avasallador que los medios digitales ejercerían sobre la distribución y producción de bienes culturales, además de un claro desconocimiento de la formación de comunidades de aprendizaje a partir de plataformas creativas que brinda el Internet como un gran proveedor de conocimiento, que deja en claro que la problemática no sólo tiene un trasfondo legal y económico sino que, también atañe a la socialización de la tecnología.[8][8]

 

        En cuanto a la sociedad civil, la banda musical Veo Muertos colocó en internet la canción “A mí me gustan los hombres” bajo el  mismo esquema. Un año más tarde la banda de rock mexicana Encordados lanza su disco “Espiral” bajo una licencia de Atribución – No Comercial – Sin obra derivada.

 

En el 2007, después de un año de haber sido adaptado el modelo CC en México, hubo mayor acogida de las licencias en proyectos de gran difusión. Por principio, el gobierno del Estado de Nuevo León adoptó las licencias para los contenidos generados en su sitio oficial.

 

Bajo la misma lógica, fueron tres grandes iniciativas de  instituciones educativas a nivel superior que dieron el voto de confianza al uso licencias, lo que logró una mayor difusión y consolidación de las mismas. Primero, la Universidad Nacional Autónoma de México lanzó la versión digital del “Estudio sobre la edición y el derecho de autor en las publicaciones de la UNAM”, bajo la licencia de Atribución – No comercial – Compartir igual; poco después, la Universidad Autónoma del Estado de México y la Federación Iberoamericana de Psicología promovieron el acceso abierto a 6 mil artículos, en materia de psicología, logrando cerca de 2 millones de descargas. Un año más tarde, la Universidad de las Américas de Puebla y el Centro Cultural de España en México editan el libro Propiedad intelectual, nuevas tecnologías y libre acceso a la cultura, resultado de una serie de discusiones desarrolladas en 2007, bajo la licencia Atribución – No comercial – Compartir igual.

 

En cuanto a la producción audiovisual bajo las CC,  la primera película en utilizar una licencia de este tipo fue Doscientos metros sobre el nivel del mar, del director  Marcelo Tovar,  quien  en 2008 lanzó  su obra en plataformas digitales bajo una licencia de Atribución – No Comercial – Sin obra derivada. Otro proyecto pionero fue el del artista visual Sergio Toporek, quien difundió su obra Poetic Vision /, video experimental,  en la plataforma digital de *vimeo,[9][9] bajo el esquema Creative Commons en el 2009.

 


[1][1]  Plataforma para el registro de la propiedad intelectual: Al registro “on line” de las obras de creación de Safe Creative, que cuenta ya con más 400.000 obras registradas por más de 40.000 autores de todo el mundo, se añadirá una plataforma orientada a la autogestión de los derechos y licenciamiento de las obras y un sistema automático que ofrecerá información relativa al autor y las condiciones de uso de las obras de creación accesibles desde la web. (http://es.safecreative.net/2010/09/21/los-autores-podran-registrar-gestionar-y-licenciar-sus-obras-en-internet/)

 

[2] Esta licencia se aplica tanto a las obras electrónicas como a las que no lo son. Nace de la observación del mundo del software libre y de Internet, pero su ámbito de aplicación no está limitado por los soportes electrónicos.Puede proteger una pintura, una novela, una escultura, un dibujo, una música, un poema, una instalación, un vídeo, una película, una receta de cocina, un sitio Web, una instalación… en resumen, puede proteger todas aquellas creaciones que se reclaman de un determinado arte. Esta licencia tiene una historia: nació del encuentro de  » Copyleft Attitude «  que tuvo lugar en  » Accès Local et Public  » en Paris a principios de 2000. Por primera vez, permitió el encuentro de informáticos y actores del libre con artistas contemporáneos y gentes del mundo del arte. (http://artlibre.org/licence/lal/es).

[3] El objetivo de GNU es promover el desarrollo software libre, a fin que se conceda entera libertad para el uso, copia, redistribución y modificación de los programas, sin otro constreñimiento que el de impedir que alguien se apropie legalmente de los cambios y las mejoras. (Stallman, 2007: 21).

 

[4]Copyleft es una filosofía que se convierte en diversos tipos de licencias comerciales, la primera de las cuales fue la GPL (GNU General Public Licence) del software libre, creado para la tutela de este último e impedir que alguien se adueñe y privatice los resultados del trabajo de comunidades libres de usuarios y programadores. ( Wu Ming 1, 2007: 38).

 

[5]Bajo el gobierno del Presidente Vicente Fox Quesada (2000 – 2006).

[6Bajo el gobierno del Presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006 – 2012).

[7] La ratificación o rechazo estará a cargo de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión que inició funciones el 1 de septiembre de 2012 para concluir el 31 de agosto de 2015.

[8]Es importante  conocer los discursos a favor y en contra de ACTA: En el caso del Instituto Mexicano de la Propiedad intelectual, representado por su director José Rodrigo Roque, se pronunció a favor del acuerdo ya que “En México existe un grave problema con la falsificación de marcas, por lo que con la firma del tratado se envía “un mensaje contundente” en contra del fenómeno, el problema de la piratería que se pretende abordar con dicho tratado involucra desde prendas de vestir, calzado deportivo, música y cinematografía hasta productos que atentan contra la salud y seguridad de los consumidores, tales como medicamentos, bebidas alcohólicas, tabaco y autopartes.” Por otra parte, Antonio Martínez, integrante de Open Acta, un grupo de activistas en contra del acuerdo, considera que el ACTA “viola la presunción de inocencia. El proveedor de servicios tiene que brindar información, si hay una obligación clara para que un titular de derechos pueda tener acceso a información privada de un usuario sin necesidad de que este se entere, y sin necesidad de que medie una orden judicial. Eso lo dice el artículo 27.4 del ACTA”, afirmó Martínez. (CNN México, 2012: Nacional)

 

 

  1. Stallman, Richard. (2007). “El Derecho a la lectura” en Richard Stallman / Wu Ming / César Rendueles / Kenbrew Mcleod Contra Copyrigth en Tumbona ediciones [En línea]. México, disponible en: http://www.tumbonaediciones.com/vs-copyright.pdf
  2.   Ming 1, Wu. (2007). “El Copyleft explicado a los niños” en Richard Stallman / Wu Ming / César Rendueles / Kenbrew Mcleod Contra Copyrigth en Tumbona ediciones [En línea]. México, disponible en: http://www.tumbonaediciones.com/vs-copyright.pdf 
  3. Arteaga Alvarado, Carmen. (2008). “Marco legal del Derecho de autor en México” en Propiedad Intelectual. Nuevas Tecnologías libre acceso a la cultura. en Centro Cultural de España en México y Universidad Iberoamericana [En línea]. México, disponible en: http://www.ccemx.org/img_act_x_tipo/propiedadint.pdf

 

 

 

 

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