Nuevas tecnologías y sociedad de la información

Sesión de Andoni Alonso

Si repasamos algunas grandes obras de la literatura como pueden ser “Frankenstein” de Mary Shelley o “Veinte mil leguas de viaje submarino” de Julio Verne podemos observar el interés del ser humano por descubrir mundos sorprendentes a través de la innovación tecnológica, pero también señalar los cambios no siempre deseables que pueden obtenerse con el desarrollo de las tecnologías. Esta ambivalencia muy presente en la literatura y el cine de Sci-Fi no es más que un reflejo de una sociedad que ansía evolucionar y encuentra en la tecnología tantas ventajas como inconvenientes. Por un lado el riesgo y el miedo, por otro la curiosidad y la creencia en una vida más fácil y llena de posibilidades. La tecnología como un elemento casi mágico sin repercusión social, pero también como la alerta de un inminente futuro distópico. Novelas como “Un mundo feliz” (Aldous Huxley, 1932) o “1984” (George Orwell, 1949) no son más que el eco de la revolución científica y tecnológica de finales del siglo XIX – principios del XX y una alerta a las amenazas que surgirían más adelante. Llegados a este punto, ¿se puede entender la tecnología al margen de la sociedad en la que se desarrolla? ¿Cabe un análisis por separado de la técnica y su contexto? La evolución tecnológica implica una “sustracción del poder”[i]: un grupo reducido de expertos diseña tales tecnologías y las pone a disposición de la élite política, que se encarga de crear necesidades en la sociedad. He aquí la base del capitalismo: si la tecnología falla o queda obsoleta, surge una nueva tecnología o una versión mejorada y la rueda del consumismo sigue girando. ¿Que no existe tal necesidad? Se crea, que de insatisfacción también vive el hombre. Al fin y al cabo, ¿por qué responder a necesidades reales si pueden ofrecerse soluciones a problemas que ni siquiera existen?

El caso de las tecnologías de la información es paradigmático: los cambios tecnológicos producidos en este sentido beben de la sociedad en la que se dan y producen cambios en la manera en la que las personas interpretan y participan de la realidad: “La virtualidad, el espectáculo, la apariencia, se convierten en aspectos importantes de la vida cotidiana, con el agravante de que son aceptados, más a menudo de lo que sería conveniente, sin cuestionar cuál es la realidad que enmascaran. Vivimos en una sociedad donde gana el simulacro por encima de la realidad, en una ‘cultura del simulacro’ como afirma Baudrillard (1978). Y el simulacro nos fascina, como nos fascinan las imágenes que desprenden las nuevas tecnologías, de tal manera que ya no podemos distinguir entre lo que es realidad y lo que es sólo apariencia, lo que es verdadero de lo falso”.[ii]

Las características de esta “nueva” sociedad de la información están estrechamente vinculadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y también con la cultura de consumismo descrita anteriormente. El término infoxicación hace referencia a esta exuberancia informacional que ofrece gran cantidad de datos, acceso permanente e información actualizada constantemente a través de todo tipo de dispositivos y plataformas. Parecen todo ventajas pero puede resultar demasiado abrumador, de manera que, a pesar de tenerlo todo al alcance de la mano, el usuario se pierda en un mar de noticias. Se transmite un gran volumen de datos sin clasificar, lo que produce una confusión e los lectores. No es de extrañar que el periodismo haya tenido que adaptar su discurso para facilitar la tarea de entendimiento. La información ya no se transmite mediante palabras, sino a partir de imágenes (estáticas o en movimiento) con una gran carga simbólica. Ramonet (1998) compara la irrupción del periodismo multimedia con la invención de la imprenta por Gutenberg: “la articulación del televisor, el PC y el teléfono ha creado una nueva máquina de comunicar interactiva y basada en las  posibilidades del tratamiento de la información”. Además, señala el peligro de la fusión de las grandes corporaciones de la telefonía, Internet, la informática, la televisión, la prensa escrita, la publicidad y el cine: una utopía que sólo refuerza una vuelta al monopolio de la información. Contra esta especie de policía del conocimiento es contra la que lucha Wikileaks, que intenta volver a otorgar a la ciudadanía el derecho a la información tan pervertido por este sistema. En otras palabras, que la información recupere su ideal de aclarar y enriquecer la democracia.


[i] Mitchman, C., Andoni, A.: Semblanza de un pensador crítico. En torno a Ivan Illich. Disponible en: http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/perspectivagrabar.asp@idarticulo=1&rev=60.htm Última consulta: 19/12/2013

[ii] Díaz Bernal, Juan Guillermo (2012): Análisis histórico sobre la sociedad de información y conocimiento. Praxis&Saber, nº5, vol. 3, págs. 167-186.  

Alonso, Andoni; Arzoz, Iñaki (2003): Carta al homo tecnologicus. Madrid: Edaf.

Ramonet, Ignacio (1998): La tiranía de la comunicación. Madrid: Debate

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