“Reutilización de la información: Acciones micropolíticas en internet”, con Javier de la Cueva

Partiendo de que lo que hacemos en la red son publicaciones, hemos analizado los problemas legales que hay sobre este tema en relación a los derechos de propiedad intelectual vigentes, ejemplificándolos con acciones micropolíticas basadas en el principio de isegoría.

Copiar, distribuir, difundir y/o transformar una publicación, son derechos correspondientes al autor contemplados por la Ley de Propiedad Intelectual (Art. 17), pero que tienen que ser especificados previamente. Sirven para que pueda haber innovación, basada siempre en el conocimiento que ha de partir necesariamente de unos determinados datos desde los que poder aprender para poder seguir avanzando. Sin embargo, si nosotros no establecemos mediante una licencia Creative Commons que permitimos este uso de nuestras publicaciones, se entiende que nuestra obra está sujeta a una licencia de copyright donde esos derechos no están contemplados.

La importancia de que los datos sean libres radica en el principio de isegoría que señalaba al principio y que es base necesaria de todo sistema democrático: la existencia de unas posibilidades de participación política iguales para todos. Para que todo el mundo pueda participar en un asunto político es necesario que todo el mundo sepa en qué consiste, que los datos sean libres y por tanto todo el mundo tenga acceso a ellos. Helena Nadal y Javier de la Cueva analizan este concepto en relación al fenómeno de nuevos movimientos ciudadanos surgidos con el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) que lo que hacen es extraer, transformar y publicar datos públicos siguiendo los principios de open data (de la Sunlight Fundation) para que todos podamos tener acceso a ellos1. Esto permite, además, que la ciudadanía pueda ejercer un control político al disponer de datos objetivos y no sesgados.

Lejos de lo que tiende a pensarse, la propiedad intelectual afecta al conjunto de las ciencias y tecnologías, y no se remite al ámbito del entretenimiento dominado por la industria cultural. De la Cueva señala que, en este sentido, la propiedad intelectual ha operado como reguladora de la transmisión del conocimiento, traduciéndose en una limitación del mismo que lleva aparejado un impedimento del proceso de innovación en estos campos2. El código legal –en este caso la licencia Creative Commons–, junto con un código informático libre, hacen que este conocimiento sea accesible: por una parte, especificando los derechos de copia, distribución, difusión y transformación; y por otra, permitiendo, tecnológicamente, que esto sea posible. Otro mito que se ha configurado en torno al tema del conocimiento libre es que es incompatible con una remuneración económica. Los protocolos de internet, por ejemplo, son libres, y sobre ellos hay un software, que es internet propiamente, igualmente libre, sobre el que hay unos determinados contenidos, como Google, que pueden ser muy rentables.

Hasta aquí, lo que se ha expuesto es lo siguiente: que los datos libres están en la base de un conocimiento libre, que a su vez conforma la base de un gobierno democrático, que es aquel donde se cumple la categoría de isegoría: es decir, donde todas las personas tienen la misma posibilidad de participación. Con el desarrollo de las TIC, han surgido nuevas formas de organización que constituyen acciones micropolíticas en esta dirección: «El hecho de que una o varias personas decidan publicar una información en Internet con una finalidad política proponiendo a otras personas la realización de acciones, además de constituir un acto lingüístico, es un acto jurídico»3. Es un acto lingüístico que se compone de actos locucionarios (la propia enunciación), ilocucionarios (los contenidos) y perlocucionarios (sus efectos); y es un acto jurídico relacionado con derechos fundamentales y con las condiciones que regulan un determinado uso de la información. No son ciudadanos limitándose a compartir opiniones sino colaborando y construyendo unos determinados proyectos que son tecnológicos y que tienen propósitos políticos, ejercitando de este modo derechos fundamentales4. Un ejemplo de este tipo de acciones micropolíticas lo encontramos alrededor de acciones de WikiLeaks como la publicación íntegra de Cablegate en verano de 2011 que permitió que cada persona tratase con la información como creyese conveniente, potenciando además la capacidad técnica de cada uno.

Para analizar este caso concreto hay que tener en cuenta una serie de factores. Siguiendo el modelo expuesto por Javier de la Cueva en Praeter Orwell: sujetos, acción y open data ciudadana5, especificaría en primer lugar tres grupos sociales alrededor de WikiLeaks que cumplen el rol de sujetos: i) ciudadanos anónimos con acceso a las nuevas tecnologías, ii) hackers y iii) periodistas. Estos tres grupos son los que, mediante nuevas formas de organización, llevan a cabo la acción de: i) extraer la información, ii) transformarla y iii) ponerla a disposición pública, con una finalidad política determinada.

En primer lugar, los ciudadanos anónimos son los que llevan a cabo, principalmente, la acción de la extracción de datos. Esta extracción se realiza por acceso directo a las fuentes (Chelsea Manning), o eludiendo las restricciones a las mismas (Jeremy Hammond). WikiLeaks ofrece un buzón anónimo para remitir estos datos. En segundo lugar, están los hackers, quienes se encargan del proceso de esta información: tratan de asegurar el anonimato de las fuentes mediante programas encriptados y borrado de metadatos, de mantener los servidores y de generar formatos libres para la posterior difusión de los datos. Y en tercer lugar, los periodistas, quienes se encargan de presentar estos datos poniéndolos a disposición pública. Sin pretender afirmar que estas son las únicas acciones que cada grupo de sujetos realiza, sí que son las que principalmente desempeñan cada uno de ellos. En el caso de Cablegate, cuando se pone a disposición pública la base de datos íntegra, los ciudadanos anónimos juegan un rol importante en las tres acciones, si bien es cierto que los hackers y los periodistas son también, en muchos casos, ciudadanos anónimos. Sin embargo, en el segundo momento de la acción estos ciudadanos, anónimos o no, siempre van a jugar el rol de hacker al alterar los códigos –en este caso concreto además mediante el uso de las tecnologías–, y en el tercer momento, su rol será el de periodistas presentando la información para su difusión pública.

A partir de aquí, hay que entender la finalidad de este proceso –ofrecer esta información íntegra y en un formato libre–, analizando si se cumplen o no los objetivos, y qué consecuencias tiene. Por una parte, se está invitando a los ciudadanos a tomar responsabilidades políticas, y se está haciendo promoviendo una educación en el uso de las nuevas tecnologías. Por otro, se está modificando el modo de hacer periodismo, configurando una nueva forma de comprender, y por tanto de interaccionar, con el mundo y quienes nos rodean.

1NADAL, Helena; DE LA CUEVA, Javier. (2012). «Redefiniendo la isegoría: open data ciudadanos», en Cerrillo i Martínez, A., Peguera, M., Peña-López, I., Pifarré de Moner, M.J., & Vilasau Solana, M. (coords.) (2012). Retos y oportunidades del entretenimiento en línea. Actas del VIII Congreso Internacional, Internet, Derecho y Política. Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona 9-10 Julio, 2012, pp. 283-300. Barcelona: UOC-Huygens Editorial. Documento accesible en línea: <http://openaccess.uoc.edu/webapps/o2/bitstream/10609/15121/6/IDP_2012.pdf.>

2DE LA CUEVA, Javier. (2013). «Innovación y conocimiento libre: cuestiones morales y políticas». Isegoría. Revista de filosofía moral y política, número 48, 2013, pp. 51-74. Documento accesible en línea: <http://isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/article/download/810/809&gt;

3DE LA CUEVA, Javier. (2012). Metodología y codificación de la acción micropolítica. Acciones políticas ciudadanas en internet. Trabajo de Investigación. Máster en Estudios avanzados en Filosofía. Madrid: Universidad Complutense, p. 15. Documento accesible en línea: <http://derecho-internet.org/files/2012-09-09_metodologia-codificacion-acciones-micr opoliticas.pdf>

4DE LA CUEVA, Javier. (2012). Preprint de «Internet como entorno de la opinión pública: envolviendo los derechos fundamentales en derechos ordinarios». Revista Internacional de Pensamiento Político, vol. 7, 2012, pp. 93-115.

5DE LA CUEVA, Javier. (2012). «Praeter Orwell: Sujetos, acción y open data ciudadana». Argumentos de Razón Técnica, número 15, 2012, pp. 13-37. Documento accesible en línea: <http://institucional.us.es/revistas/argumentos/15/art_1.pdf&gt;

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