¡Hay remedio!

TEORÍA SOCIAL III

Agencia compartida, remediaciones e inscripciones digitales de subjetividades y afectos, haciendo hincapié en las potencialidades de las remediaciones digitales para beneficiar la calidad democrática, en partidos políticos.

Amparo Lasén

Los conceptos desarrollados en clase sirven para configurar un Sistema de Indicadores de Calidad democrática para partidos políticos. Pensando en agencia compartida, remediaciones , inscripciones digitales de subjetividades y afectos ,sumado a tecnologías digitales, podría trasladarlo a la convivencia de la tecnología y su uso dentro de los partidos políticos, así como a su evolución.

De alguna manera, creo que las nuevas tecnologías pueden contribuir a romper las estructuras de los partidos y en consecuencia las relaciones de éstos con el resto de la sociedad civil. Si los partidos tradicionales hoy son estáticos, jerárquicos, opacos, herméticos, etc, la flexibilidad que caracteriza a las tecnologías digitales pueden favorecer que su uso por parte de partidos para regenerar sus procesos internos y sus relaciones con la ciudadanía, erosione esa estructura, generando nuevas relaciones, en este caso, políticas , entre actores de la sociedad facilitando la participación en democracia. Porque, quizás lo deseable sería que esta relación entre partidos políticos y tecnologías digitales favorecieses la creación de un entorno más democrático y la configuración de un sujeto político activo y co-responsable de las decisiones de gobierno.

En concreto, creo que las tecnologías de la información y la comunicación pueden facilitar  la recuperación del escenario clásico que encontramos en la democracia configurada en la Antigua Grecia y, por lo tanto sus partidos políticos, como herramientas garantes de la participación ciudadana y de representación del pluralismo ideológico, también tienen una oportunidad de caminar hacia procesos de democratización interna. En un contexto social en el que se mezcla la desafección política y la desconfianza hacia las instituciones con una emergente llamada a la participación por parte de la ciudadanía , las herramientas y los posibles desarrollos dentro de un entorno de regeneración democrática demuestran que pueden ser útiles. En este sentido, diversas experiencias abren un camino de posibilidades por explorar en esa dirección. Es decir, se puede trabajar y estimular tanto a los partidos como a la ciudadanía para que el uso y desarrollo de nuevas tecnologías volver a recrea un Ágora en el que a través de la deliberación colectiva se tomen decisiones que favorezcan el bien común o, al menos, decididas a través de la participación de toda persona que lo desee. Pienso que las TIC, podrían remediar, “curar” al ciudadano ofreciéndole un medio para el desarrollo de sus potencialidades como sujeto político, y a su vez las instituciones tienen una oportunidad de construir un futuro a través de la promoción de la democracia con ayuda de las TIC, para prácticas dirigidas al empoderamiento, la creación de comunidades, cooperativas, y otras forma que pongan en relación a la sociedad civil. Así las TIC  y las relaciones que generan su uso podrían jugar un destacado papel a la hora de pensar en democracia, aunque, se puede seguir pensando que ese Ágora griego, es solo un ideal platónico: existe un escepticismo nada desdeñable hacia la posibilidad de que las TIC mejoren la calidad democrática, debido entre otras razones al riesgo de uso para el marketing sometido a las reglas del mercado o la manipulación de datos que pueda permitir el manejo de Big Data, entre otros. En este sentido, la bibliografía recomendada puede ser de mucha utilidad (Remediación: Jay David Bolter and Richard Grusin 2000, Remediation. Understanding New Media,).

Movimientos sociales revitalizados sobre todo desde enero de 2011, el fenómeno Wikileaks en diciembre de 2010, si miramos a los últimos tiempos, han chocado frontalmente con el sistema institucional existente, en el caso de España, desde la Transición, y  han abierto una incipiente resignificación de las relaciones entre ciudadanía y poder que aún está por estructurarse e incluso definirse.  Creo que las TIC han colaborado y colaboran en estos procesos en los que la ciudadanía expresa su sentir e intenta autogestionarlo para poder tomar decisiones de manera colectiva y satisfacer su deseo de participación. En este sentido para que los partidos políticos puedan ser permeables a la participación y sentir social. Sin embargo, para ello han de tener la voluntad de reconfigurar los procesos internos y sus relaciones y afectos  con la sociedad civil, de nuevo, las TIC podrían jugar un papel fundamental y favorecer la calidad democrática no sólo de los partidos sino de la democracia en su conjunto. Por ejemplo, como se apuntaba en clase, las tecnologías pueden hacer duraderas las relaciones y romper con relaciones de un día y que se mantengan a lo largo del tiempo con sus encuentros y desencuentros. Es decir, que no se democracia, únicamente el ejercicio de votar cada cuatro años. De alguna manera, el movimiento 15M y su articulación y desarrollo en cuanto a “innovación tecnopolítica” ayude a comprender cómo las TIC pueden remediar o remedian  las prácticas políticas.

Así, asumiendo el concepto de agencia compartida se podría fomentar a través de las TIC el entorno de innovación en prácticas y usos, quizás novedosos, que rompan las barreras actuales que existen entre ciudadanía y partidos políticos, sobre todo, los más tradicionales. La posibilidad de generar ese entorno, quizás está abierta al encontrarnos en un momento de incertidumbre provocada por el estallido de la crisis de representatividad que sufre el sistema institucional. Pienso que las TIC pueden favorecer la implantación de nuevos modelos de partido que favorezcan la democratización de las instituciones y prácticas sociales (Partido X, EQUO, Partido Pirata, y un número cada mayor de agrupaciones políticas y sociales incorporan poco a poco fórmulas de participación y de gestión del sentir social con ayuda de las TICs). A través de las tecnologías digitales se pueden focalizar prácticas cotidianas y estrategias de partido dirigidas a ello y además, algunas demuestran que facilitan también la conexión entre formaciones políticas, ciudadanía u otras organizaciones de la sociedad civil. Por ejemplo, la experiencia de #CongresoTransparente es un caso que ha puesto en común a partidos diferentes trabajando en cuestiones comunes, y con otros interesantes actores de la sociedad civil. Este acto puede servir a modo de ejemplo de esas conexiones.

Hay muchas otras formas de articular la participación y regenerar partidos políticos con TICs: Desde herramientas que faciliten el voto electrónico o secreto, gestión de foros abiertos a la ciudadanía, primarias abiertas, apertura de datos, control de actividades o rendición de cuentas. Además, la tecnología ofrece múltiples posibilidades que permitirían a los partidos escuchar y codificar los debates y las deliberaciones sobre temas que preocupan y medirlo de manera cuantitativa y cualitativa (INCOMA; APPGREE, LOOMIO, KUORUM, AGORA VOTING: son algunas herramientas más que interesantes, flexibles, fiables y sencillas). Y en ese sentido podrían ayudar a solventar el problema de participación y representatividad política existente y permiten que el sistema se regenere. Es una oportunidad para que las instituciones profundicen el modelo actual de democracia y vayan más allá de digitalización de servicios burocráticos o impositivos o, dedicado al marketing y propaganda política y dirigir los esfuerzos y los recursos en otra dirección. Una oportunidad, en definitiva, que nos traerá, poco a poco una nueva forma de relacionarnos y de ser en sociedad.

Los problemas que se planteaban en la Antigua Grecia (falta de espacio físico para deliberar,  recursos para estar todo el tiempo decidiendo, o falta de recursos también para gestionar las opiniones o argumentos de toda la ciudadanía, o la angustia que provoca tener tantas opciones donde elegir, pues resultaba caótico) hoy podrían ser solventados con ayuda de las TICs o actuales herramientas digitales. Son múltiples las posibilidades y remediaciones que pueden aparecer. Desde la reformulación del cara a cara entre político y ciudadano, así como permitir la ruptura que provoca la espectacularización y simplificación de la política que fomentan los mass media, cuyos efectos hoy se ven rebajado con la aparición de otros canales de información y comunicación política, precisamente digitales. Hoy, las TICs permiten  la comunicación de muchos a muchos con multiplicación de emisores y receptores que se interpelan los unos a los otros y no de uno a muchos, rompe la unidireccionalidad de la comunicación entre instituciones y ciudadanía, rompiedo estructuras jerárquicas y permitiendo la horizontalidad de las relaciones.  En ese sentido la accesibilidad a los partidos políticos (del cara a cara, a la visita en la sede, carta o mail, a la participación en un debate on-line para la toma de decisiones ) y a sus representantes cambia, se acortan distancias y por tanto relaciones.

Podemos hablar de mejoras en la comunicación, el entendimiento, los afectos, participación, generación de ideas,  que podrían caminar hacia una regeneración democrática real.

Por otro lado, existe un amplio debate acerca de las implicaciones que plantean dicotomías como  transparencia/opacidad, público/privado, vigilancia o control/libertades. Y, si el uso de las nuevas tecnologías se dirige a resolver cuestiones que apunte a una mayor   transparencia, publicidad,  vigilancia y control del funcionamiento y gestión interna de partidos políticos por parte de la ciudadanía, nos encontraríamos en un camino hacia una profundización de la democracia ya que, en definitiva, se puede desarrollar el uso de tecnologías favoreciendo, la protección de la intimidad de la ciudadanía y apuntando el foco hacia las instituciones públicas. No obstante, no hay que minusvalorar los peligros para los derechos y libertades  que presentan los problemas de gestión de big data y  manipulación de información, entre otros.

Nada cambia y todo cambia

En parte, “seguimos haciendo lo mismo” con o sin tecnologías (hablar con amigos, ligar, consumir, nos espían igual con un toque más sofisticado, etc) pues ¿por qué no s las usamos para hacer lo mismo que se hacía en el Ágora griego? ¿por qué no favorecer la producción de ciudadanía a través de las Tics? Un indicador de calidad democrática se podría desarrollar con el objetivo de medir precisamente el  potencial para crear ciudadanía, comunidades, favorecer la cooperación entre los diferentes actores de la sociedad civil, que provocan los partidos políticos, un potencial fomentado con ayuda de las tecnologías.  En este sentido también podrían contribuir a la creación o a la afirmación del sujeto político, empoderando a la ciudadanía y contribuyendo al reencuentro entre instituciones, como partidos políticos, que hoy por sí solos no contribuyen a paliar los problemas sociales, políticos y económicos. Ni siquiera a garantizar el cumplimento de la Constitución.

Por eso, creo que el uso y el diseño de las tecnologías pueden estar dirigidos a “curar”, curar a la ciudadanía, empoderándola, y a los políticos, volviendo a vincularles al sistema.  La creación de un sistema de indicadores de calidad, será posible en parte, gracias a estas herramientas que permiten medir esa calidad (yo-cuantificado partido-cuantificado) Solo su uso nos dirá de qué manera cada partido político instrumentaliza la técnica y con qué fines: para promocionar la democracia o,  por el contrario para ejercer control social. El principio de “convertir el veneno en remedio” es un concepto de la filosofía budista que consiste en transformar las desventuras y todo lo negativo en algo positivo. Eso sería lo deseable.

– Foucault, M. (1990): Tecnologías del yo en M. Foucault et al., Tecnologías del yo, Barcelona: Paidós, pp. 45-94.

– Lasén, A. (2012) Autofotos. Subjetividades y Medios Sociales en García-Canclini, N. y Cruces F. (eds.) Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales. Prácticas emergentes en las artes, el campo editorial y la música. Madrid: Ariel, 243-262

– Lasén A. y Martínez de Albéniz I.(2011) An Original Protest at least. Mediality and Political Participation en Greif, Hajo / Hjorth, Larissa / Lasén, Amparo / Lobet-Maris, Claire (eds.)Cultures of Participation. Media Practices, Politics and Literacy, Berlin, Peter Lang, pp. 141-158.

– Latour, B (2008) Reensamblar lo social: una introducción a la teoría del actor-red, Buenos
Aires: Manantial.

Recursos.

http://iniciativadebate.org/2013/11/28/figaro-un-pueblo-asambleario-en-el-que-hasta-los-ninos-tienen-acceso-a-los-presupuestos/http://www.auditoriaciudadana.com.ar/sitio/documentos_interes/21.pdf

http://www.uoc.edu/idp/3/dt/esp/colombo.pdf

El 15M y la quintacolumna digital; comentarios para un laboratorio estratégico Andoni Alonso, Iñaki Arzoz, vol 8. No2 (2011)Revista Teknokultura http://teknokultura.net/index.php/tk/article/view/9

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