Rompiendo barreras, creando distancias

En la línea de las primeras sesiones del máster seguimos avanzando en una teoría que me resulta bastante interesante: el actor- red. La idea de que las tecnologías no sólo diseñadas por sus creadores sino que se van acomodando a partir de los usos que se hacen de ellas enlaza con la idea de prototipo y también con la necesidad de aunar intereses de colectivos que se habían ubicado en esferas muy alejadas. Se establece por tanto una relación entre las personas y los diseños de manera que estos últimos no se dan por concluidos en la fase de producción, sino que continúan reformulándose a través de los usos.

En la sesión de Amparo Lasén se abordaron cuestiones que no tengo claro si podré mencionar de manera directa en mi TFM, pero que me resultan muy interesantes desde un punto de vista personal (será porque una también es socióloga de formación). ¿Están cambiando las nuevas tecnologías las relaciones interpersonales o simplemente adaptan las prácticas “de siempre” a las herramientas de las que ahora disponemos?

Podemos hablar de un primer estado –mediación- y un segundo –remediación-, pero esta última no es sólo consecuencia de las nuevas tecnologías, sino que ya existía a otros niveles. Es posible que los dispositivos y herramientas de las que hacemos uso ahora acentúen esa remediación, pero finalmente parece que sólo reproducen actitudes que ya existían. Me resultan interesante los cambios que se van dando en este ámbito y cómo condicionan prácticas sociales. A menudo me pregunto qué fue primero, y no sé contestarme.

Ahora que ya han pasado unos años desde su creación y desarrollo, es interesante echar la vista atrás y observar cómo su uso ha ido transformando estas redes (algo que también se deja ver en el diseño) y buena parte de conductas que tenemos la suerte o desgracia de ver a diario. Y es que, como tantos avances, las nuevas tecnologías son armas de doble filo: un abanico de ventajas compensado por una buena dosis de peligros y amenazas. Al final, (casi) todo depende de su uso.

El primer planteamiento (aunque no olvidemos el oscuro motivo que llevó a Mark Zuckerberg a crear Facebook) es facilitar las relaciones interpersonales, mantener el contacto o incluso recontactar o conocer gente con los mismos intereses (cualesquiera que sean). Es decir, volver a vivir en una aldea –eso sí, digital- y romper las barreras impuestas por las distancias de las grandes ciudades y el ritmo de vida que nos arrastra del puesto de trabajo a la cama y viceversa, sin dar lugar a esos encuentros cara a cara. Acabar con esa individualización, eso sí, sin contacto humano alguno. Paradójico.

“Digital interfaces have totally changed how we perceive and interact with the outside world. It’s taught us new ways to communicate without physically seeing or speaking to one another. Through its digital twilight glow, the screen becomes a window, opening to a new world while simultaneously introducing a new kind of loneliness.” 

“Lonely Window”, Julien Mauve (2)

Sin embargo, esta especie de reunión de antiguos alumnos pasa a convertirse en “un patio de luces” en el que todo el mundo escucha (o lee, vaya) que mantienen los vecinos mientras tienden su ropa interior sin ningún tipo de vergüenza. Nos convertimos en famosillos de tres al palo que lejos de intentar preservar “su vida privada”, la ofrecen gratuitamente a cambio de nada. Nos convertimos en esclavos de nuestra apariencia e intervenciones: las redes sociales dejan de ser algo meramente personal para convertirse en la imagen de marca de cada usuario. Las personas se convierten en personajes  (y esto es interesante para mi TFM) para narrar su propia historia.

En ese sentido ocultar (o simplemente, no hacer público) es sinónimo de esconder. Lo que conocíamos simple y llanamente como “intimidad” (que, por cierto, es un derecho fundamental recogido por la Constitución) pasa a ser entendido como algo malo. “Son formas de intimidad compartida, con cierto público, aunque no el público en general necesariamente, como en formas tradicionales y no occidentales de relaciones interpersonales. Un ejemplo de cómo la intimidad se mueve desde la “pasión por la privacidad” de la burguesía del XIX (Gay, 1984) al “poderío exhibicionista” (empowering exhibitionism) tal y como define Hille Koskela (2004) (..)” (1).

La exigencia de transparencia a los poderosos (tal y como plantea la filosofía de Wikileaks) es asumida por los ciudadanos. Ya hablamos de esto en la sesión de Ángel Gordo (las tecnologías de la confesión). Es interesante que contemos todo de manera voluntaria (así quién se va a asustar cuando le dicen que los gobiernos están espiando…) pero también cómo de alguna manera las relaciones sociales pasan a ser un cuentecito que queda escrito y se puede revisar, releer y almacenar a modo de narración transmedia: el chat, los comentarios, las fotos… todo queda guardado para ser visto una y mil veces, las cosas no suceden y se olvidan sino que permanecen hasta que uno decide darle al icono de la papelera, y automáticamente también desaparece de la vida “real”.

(1) Lasén, Amparo (2012) Autofotos: subjetividades y medios sociales, en García-Canclini, N. y Cruces F.: Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales. Prácticas emergentes en las artes, el campo editorial y la música. Madrid: Ariel, pp. 243-262

(2) Disponible en http://www.julienmauve.com/LonelyWindow. Última consulta: 24/11/2013

Foucault, Michel (1990) Tecnologías del yo. Barcelona: Paidós, Barcelona

Lypovetsky, Gilles (1983) La era del vacío. Barcelona: Anagrama

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One thought on “Rompiendo barreras, creando distancias

  1. La noción de remediación no es tanto un segundo momento tras la mediación, como una manera de explicitar que toda mediación, o al menos las de las tecnologías y los llamados nuevos medios, operan en contextos, situaciones, relaciones, etc. que ya estaban siendo mediados, por eso re-median. Mediadas por otros medios (los llamados medios de masas u otros medios de comunicación como los teléfonos, cartas, etc.) que tampoco surgieron en un pasado no-mediado, puesto que también en las interacciones co-presenciales operan mediaciones (lenguaje, apariencia, gestos, etc.).
    En cuanto a tus reflexiones acerca de las redes sociales me parece que haces algunas afirmaciones muy generales y rotundas, sin que quede claro en que te estás basando para sustentarlas. No deberíamos olvidar que en estas redes se da una amplia heterogeneidad de usos, usuarios y prácticas; y que muchos usos y estrategias muestran que aunque nos estemos exponiendo a la mirada de los demás, si que nos preocupa como negociar o controlar nuestra privacidad (ver trabajos de danah boyd con adolescentes por ejemplo o la noción de privacidad como dependiente de distintos contextos de Helen Nissenbaum).

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