La transparencia obligada

(Seminario Amparo Lasén)

“La naturaleza del hombre está siendo traducida rápidamente en sistemas de información, que producirán una enorme sensibilidad global y ningún secreto”. Marshall McLuhan

“Internet, nuestra mejor herramienta de emancipación, ha sido transformada en el más peligroso facilitador del totalitarismo que hayamos visto jamás”. Cypherpunks, J.Assange et al.

Si bien podemos aceptar que la transparencia de las instituciones públicas, como política que mejora la eficiencia de las mismas y que refuerza la confianza de los ciudadanos sobre éstas, tiene a priori un efecto positivo, pero no se puede negar que con el uso masivo de internet y de las redes sociales también los individuos en su esfera más íntima están permitiendo -en muchos casos sin ser conscientes de ello-, que sus vidas sean más transparentes. Esto ya no nos parece tan adecuado puesto que, tal y como establece el pensamiento cypherpunk, la privacidad debe estar asegurada para el débil así como la transparencia debe estarlo para el poderoso.

Las formas en las que estamos transparentando nuestras vidas son muchas, a través de las redes sociales a las que pertenecemos cuyas empresas venden nuestros datos, a través del uso de cuentas de correos electrónicos cuyas empresas aprovechan nuestros contenidos para mejorar sus campañas de publicidad o a través de nuestros móviles cediendo el contenido de nuestras conversaciones o los lugares que frecuentamos. En la mayoría de los casos no somos conscientes del recorrido que tendrán nuestros datos (nuestras comunicaciones o nuestros hábitos de vida) a pesar de que demos nuestro permiso en los distintos contratos de condiciones que aceptamos -y que no leemos-, cada vez que nos descargamos una nueva aplicación gratuita.

¿Es esta la razón?, ¿no somos conscientes de que usan nuestros datos o no nos importa porque es el precio a pagar por la “mejora” que supone en nuestras vidas Internet? ¿Sabemos que cada vez que colgamos una foto, hacemos un “me gusta” en Facebook o tenemos una conversación “privada” estamos dejando unas inscripciones que no solo son indelebles sino que habrá personas que las leerán y las usarán con fines que desconocemos el momento en que aceptamos unas condiciones de uso?

La evolución del uso de internet nos ha llevado a ser cada más transparentes; si en un inicio la red nos permitía tener una vida distinta en la que el uso de nicks nos mantenía invisibles, hoy es el lugar de encuentro donde te buscan los amigos y donde hay que estar para encontrar trabajo. Hoy internet exige visibilidad para dotar nuestras vidas y relaciones sociales de confianza y legitimidad.

Hasta aquí lo que depende de nosotros, lo que hemos consentido, pero es que las últimas revelaciones de Edward Snowden nos informaban de que estamos siendo espiados de forma masiva, todas nuestras comunicaciones, incluso las de nuestros dirigentes de los que se esperaría que tuvieran los mecanismos de conservar la privacidad.

Los estados nos espían y las empresas venden nuestros datos, nuestras vidas son hoy conocidas y previsibles.

Esto tiene evidentemente una visión positiva y una visión negativa. La positiva es que con nuestros datos se mejoran los servicios públicos, el estudio de los datos que se publican en las redes sociales ha permitido por ejemplo que el grupo de investigación Cibersomosaguas desarrolle investigaciones para reducir el número de jóvenes que consumen drogas y conducen bajo sus efectos[1]. La parte negativa es que sabemos que, tras las filtraciones mencionadas, los estados están compilando nuestra información y creando perfiles sin respetar nuestros derechos fundamentales a la intimidad y a la privacidad de nuestras comunicaciones. En este sentido la cibervigilancia se relaciona con el control del tiempo; no por lo que has hecho, sino por lo que un día puedas, o no, hacer. Julian Assange explicaba en Cypherpunks “no se trata de tecnología, se trata de control a través de la vigilancia. Es de algún modo el Panóptico perfecto”.

No solo se destinan nuestros datos a fines que no habíamos aceptado y los estados hacen un uso ilegal de los mismos, es que además la forma en la que consiguen esos datos es ilegal. Cualquier actividad que implique restringir la privacidad debe hacerse solo si está prescritas por ley, si son necesarias para conseguir un objetivo legítimo y siempre deben ser proporcionales a al objetivo que se persigue. Las filtraciones de Snowden prueban claramente que estos requisitos no se están respetando.

Ante esta situación la gente vuelve a buscar su intimidad, nacen nuevos conceptos como encriptar las comunicaciones, para evitar que puedan ser espiadas, o el derecho al olvido, la posibilidad de poder borrar nuestras inscripciones.  Nacen organizaciones y alianzas que luchan por frenar la vigilancia masiva y crean herramientas para que los individuos se protejan de la misma.

El uso de las encriptaciones para comunicarse fue una medida iniciada en los 1970 por el movimiento cypherpunk[2], hoy las utilizan cada vez más organizaciones y personas individuales y surgen webs como senderdefender que oferta compartir documentos de forma segura, entre sus reclamos está evitar el espionaje y sus posibles clientes somos todos argumentando que es una forma de “protegerse a uno mismo y su empresa del espionaje de empresas y de los estados”.

Como señala este artículo de Daniel González, son muchas las precauciones que hay que tomar: encriptar mensajes y contenidos, protección contra virus y troyanos, cambiar de sistema operativo, cambiar de sistema operativo móvil, no usar Google, correo electrónico alternativo, bucear por Internet de incógnito, usar un navegador diferente, borrar el rastro, usar redes sociales menos conocidas, contraseñas seguras, huir de fuentes no confiables, mensajería instantánea, tarjetas de crédito, apagar la batería del móvil, regreso al mundo analógico, sentido común y más formación o acudir a la Agencia Española de Protección de Datos

Movimientos como Freedom not Fear[3] unen a asociaciones de todo el mundo para construir una alianza a favor de la libertad de expresión que, apuntan, está siendo amenazada por la creciente vigilancia.

Tras publicarse en el diario El Mundo que Estados Unidos espiaba a Mariano Rajoy, el director del CNI compareció en la comisión de secretos oficiales del Congreso de los Diputados afirmando según transcendió que ellos no espiaban a nadie de esa forma. Sin embargo el periodista de investigación Antonio Rubio explicaba en el programa Salvados que en España sigue habiendo escuchas ilegales.

Parece que la profecía que plantea Lessig en el Código 2.0 se cumple, “abandonado a su suerte, el ciberespacio se convertirá en una herramienta de control perfecta“. Ya hemos visto que sociedad se defiende planteando alternativas al margen del orden establecido, pero también se plantean medidas hacia el cambio de ese orden.

No cabe duda alguna que los sistemas de inteligencia son necesarios y que necesitan de cierta discreción para poder desarrollar su trabajo. La pregunta es, una vez confirmado el abuso que estas instituciones hacen al desarrollar su labor, ¿cómo pueden volver a gozar de la confianza de los ciudadanos? Existen algunos mecanismos, además de las normas que deben regir la acción de estas agencias (como la necesidad de una orden judicial para llevar a cabo una escucha), que incluyen las leyes de transparencia y que se establecen para asegurar que si bien este trabajo de los estados se desarrolla al margen del escrutinio público para asegurar el orden público, pasado un tiempo esta información si se conocerá. Hablamos de establecer límites a los secretos oficiales, se puede exigir la publicación de un documento cuando el motivo que llevó a su clasificación haya desaparecido y/o establecer un límite temporal para asegurar que ninguna acción de las instituciones públicas quede fuera del conocimiento de la sociedad. Esto evidentemente no impide que se cometan violaciones de nuestros derechos en el momento en que ocurren pero sí permiten depurar responsabilidades si se llevan a cabo y establecer mecanismos para que, de ser así, no vuelva a ocurrir.

El movimiento de organizaciones que trabajan en torno al Open Government Partnership[4], que promueve el desarrollo de políticas de gobierno abierto, han firmado una carta exigiendo a los países que forman esta iniciativa mejore la transparencia en temas se vigilancia masiva, de todos los errores se aprende. En su carta destacan que las prácticas de vigilancia masivas erosionan el equilibrio del que depende la rendición de cuentas y minan gravemente la libertad de expresión y asociación sin los que evidentemente los ideales de los gobiernos abiertos dejan de tener sentido.

Entre las demandas que plantean a los estados están: reconocer la necesidad de actualizar nuestros derechos fundamentales, en especial la privacidad, para que incorporen medidas relacionadas con los métodos de vigilancia modernos; comprometerse en sus planes de acción de 2014 a introducir las reformas necesarias para regular una vigilancia de las comunicaciones legítimas y proporcionadas; y comprometerse en los planes de acción a mejorar la transparencia en lo relacionado con vigilancia masiva.

En este sentido la Presidenta de Brasil alegaba recientemente ante las Naciones Unidas que “sin el derecho a la privacidad no puede existir una verdadera libertad de expresión ni de opinión, y por lo tanto no puede existir una democracia efectiva”.


[1] Cibersomosaguas, Cultura Digital y Movimientos Sociales desarrolla investigación teórica y aplicada en torno los procesos de estructuración y movilidad social asociados a los espacios y mediaciones tecnológicas. En este link se pueden conocer todo los proyectos que este grupo de investigación desarrolla usando, entre otras cosas, datos extraídos de redes sociales: http://cibersomosaguas.net/ultimas-investigaciones/

[2] Cypherpunks  es un movimiento que defiende el uso de la criptografía y métodos similares como una forma de conseguir un cambio político y social. Se fundó en los años 1990 y fue especialmente activo durante las “cryptowars” de los años 1990, derivado de criptográfico, cipher y punk, fue incluido en el Oxford English Dictionary en 2006.

[3] Esta alianza celebra cada año un evento con ocasión del aniversario de los atentados del 11 de septiembre de Nueva York  http://www.freedomnotfear.org/?page_id=25

[4] Iniciativa internacional que promueve la implementación de políticas de gobierno abierto, entendidas como medias de transparencia, participación y rendición de cuentas.

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